Buscando agua en el universo

El nuevo instrumento de APEX para buscar agua en el universo / ESO

Un nuevo instrumento instalado en el telescopio APEX para buscar agua en el universo

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Un nuevo instrumento, acoplado al telescopio de 12 metros APEX (Atacama Pathfinder Experiment), instalado a 5.000 metros sobre el nivel del mar, en la Cordillera de los Andes (Chile), está abriendo una ventana a un universo previamente inexplorado. SEPIA (siglas de Swedish–ESO PI receiver for APEX ) detecta las débiles señales del agua y de otras moléculas dentro de la Vía Láctea, en otras galaxias cercanas y en el universo temprano.

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ESO / Instalado en APEX a principios de este año, el instrumentos SEPIA es sensible a la luz con longitudes de onda de entre 1,4 y 1,9 milímetros. Las excepcionales condiciones de observación que ofrece la meseta de Chajnantor, un lugar extremadamente seco en el norte de Chile, implican que, aunque el vapor de agua de la atmósfera bloquee la luz en la mayoría de los lugares en la tierra, SEPIA es capaz de detectar esas débiles señales procedentes del espacio.

Se espera que el estudio del agua en el espacio proporcione pistas esenciales para comprender el papel del agua en la Vía Láctea y en la historia de la Tierra 

Esta región de la longitud de onda es de gran interés para los astrónomos, ya que en ella se encuentran señales procedentes del agua en el espacio. El agua es un importante indicador de muchos procesos astrofísicos, incluyendo la formación de estrellas, y se cree que juegan un papel fundamental en el origen de la vida. Se espera que el estudio del agua en el espacio —en nubes moleculares, en regiones de formación estelar e incluso en cometas del Sistema Solar —proporcione pistas esenciales para comprender el papel del agua en la Vía Láctea y en la historia de la Tierra. Además, la sensibilidad de SEPIA lo convierte en una potente herramienta para detectar también monóxido de carbono y carbono ionizado en galaxias del universo temprano.

Durante el año 2015 se ha utilizado el nuevo receptor SEPIA, instalado en APEX, para hacer observaciones astronómicas de prueba. Los resultados obtenidos con el nuevo detector han demostrado que funciona correctamente (de hecho, se están instalando receptores idénticos en las antenas de ALMA). Con esta validación, SEPIA se pone a disposición de la comunidad científica que, a partir de ahora, puede hacer propuestas de observación con este instrumento.

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Abriendo una nueva ventana

“Las primeras medidas llevadas a cabo con SEPIA en APEX demuestran que realmente estamos abriendo una nueva ventana, incluso podremos mirar el agua en el espacio interestelar —cuando el mismo receptor esté operativo en el conjunto de antenas de ALMA, SEPIA dará a los astrónomos la oportunidad de buscar objetos a los que se podrá realizar un seguimiento a mayor resolución espacial”, afirma John Conway, director del Observatorio Espacial de Onsala (Universidad Tecnológica de Chalmers, Suecia).

Los cielos oscuros son esenciales para ver objetos débiles en luz visible, se necesita un ambiente muy seco para recoger las señales del agua en el cosmos en longitudes de onda más largas. Pero las condiciones de sequedad no son el único requisito: para poder trabajar, los detectores deben estar refrigerados a la increíblemente baja temperatura de –269 grados Celsius (sólo 4 grados sobre el cero absoluto). Los recientes avances tecnológicos han hecho ahora posible el uso de estos detectores.

APEX es una colaboración entre el Instituto Max Planck de Radioastronomía (MPIfR), el Observatorio Espacial de Onsala (OSO) y ESO. Se trata del telescopio submilimétrico de plato único más grande del hemisferio sur y se basa en un prototipo de antena construida para el proyecto ALMA.

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