Butler Act

Mike Licht , Anti-Evolution League, at the Scopes Trial, Dayton Tennessee / Flickr

Tal día como hoy… 23 de marzo de 1925 entraba en vigor en el Estado de Tennessee (EEUU) la Butler Act

 

El 23 de marzo de 1925 entraba en vigor en el Estado de Tennessee (EEUU) la Butler Act, una ley que prohibía la enseñanza en las escuelas del Estado de la Teoría de la Evolución y de cualquier otra teoría que “(…) Niegue la historia de la creación del hombre descrita en la Biblia y pretenda, en su lugar, enseñar que el hombre ha descendido de los animales inferiores”.

 

CV / El proyecto de ley presentado a la Cámara de Tennessee lo había redactado un tal John Butler, granjero y feligrés de la iglesia baptista primitiva, que se había presentado a las elecciones en 1922 con la promesa de prohibir la Teoría de la Evolución en todas las Universidades, Escuelas Normales y todas las demás escuelas públicas de Tennessee, con las pertinentes sanciones para los infractores, es decir, para aquellos osaran explicarla a sus alumnos.

John Butler, granjero y feligrés de la iglesia baptista primitiva se había presentado a las elecciones en 1922 con la promesa de prohibir la Teoría de la Evolución en la enseñanza

Aunque en principio pudiera parecer sorprendente que tamaña majadería tuviera recorrido alguno, el tal Butler se jactaba de que el 99% de los electores de su distrito pensaban como él. Y debía ser verdad, porque salió elegido y el texto fue aprobado por amplia mayoría en las dos cámaras del Estado; el gobernador Austin Peay la ratificó con su firma el 21 de marzo, entrando en vigor dos días después. Establecía sanciones de entre 100 y 500 dólares para los infractores, arrestos menores y, por supuesto, el despido.

Y decíamos que solo «en principio» pudiera parecer sorprendente, porque los Estados Unidos son, ciertamente, un país de contrastes de todo tipo; lo que hoy en día llamaríamos «pluralidad». Y si tan plural es la cosa no debería sorprendernos que surjan personajes de la catadura intelectual de Butler; los hay y en abundancia, en todas partes. Lo que sí puede ya sumirnos en la más absoluta de las perplejidades es que el gobernador Peay, un cristiano devoto, pero de tendencia progresista, no hiciera nada para impedirlo.

La Teoría de la Evolución tenía más de medio siglo y estaba ya ampliamente implantada en los círculos científicos. Lo que no estaba implantado en los EEUU era la escolarización, y menos la pública. La instrucción acostumbraba a ser más bien cosa de pastores protestantes con sus biblias a cuestas. Se ha apuntado que tal vez Peay pensara que la ley pasaría inadvertida, y que, a cambio la oposición de las cerriles sectas a las escuelas públicas se entibiaría y podría contar con la aprobación de presupuestos para su extensión si los lugareños pensaban que se iban a enseñar lo mismo que ellos pensaban saber: la Verdad, con mayúsculas.

La Teoría de la Evolución tenía más de medio siglo y estaba ya ampliamente implantada en los círculos científicos. Lo que no estaba implantado en los EEUU era la escolarización

Pero siendo precisamente como era América un lugar de contrastes, le salió el tiro por la culata. Como era de esperar, la noticia de la promulgación de la Butler Act llegó a oídos de la Unión Americana para las Libertades Civiles, la ACLU –American Civil Libertys Union– que se ofreció para defender a cualquier encausado por la provinciana Butler Act «tennessina». Y un ingeniero y director de la Cumberland Coal & Iron Company de la localidad de Dayton (Tennessee), miembro de la ACLU, dio con un profesor un substituto de Biología, de 24 años, por nombre John Scopes, encausado por violar la Butler Act.

La verdad es que el bueno de Scopes no parece que estuviera ni siquiera seguro de haber explicado el evolucionismo -algo que no dice mucho de sus capacidades docentes-, pero esto era lo de menos para unos y para otros. Al defenderlo la ACLU, el caso se convirtió en mediático y muchos norteamericanos cosmopolitas y civilizados se enteraron de lo garrulos que eran algunos de sus compatriotas rurales. La crónica del juicio inspiró en 1955 la obra de teatro ‘Inherit the Wind’, -de Jerome Lawrence y Robert Edwin Lee-, en la que se basó luego la película del mismo título, dirigida en 1960 por Stanley Kramer, con Spencer Tracy, Fredric March, Gene Kelly y Dick York en los papeles estelares. Fue nominada a cuatro Óscars en 1961.

En 1967, 12 años después de ser declarada difunta la Butler Act, el profesor Gary Scott fue despedido por infringirla, es decir, por explicar el darwinismo

Scopes fue declarado culpable y condenado a pagar 100$. Con motivo del estreno de ‘Inherit the Wind’, la ACLU intentó de nuevo en 1955 que se derogara la Butler Act, pero la oficina del Gobernador replicó que era una ley muerta y que no era necesario. Ocurrió entonces que en 1967, 12 años después de ser declarada difunta, el profesor Gary Scott fue despedido por infringirla, es decir, por explicar el darwinismo. Y aunque la escuela readmitió a Scott para evitar el ridículo, el docente presentó una demanda contra la ley.

Y esta vez sí, sorprendentemente y con una rapidez inusitada, la ley fue abolida el 18 de mayo de 1967. Había estado en vigor 42 años. Hubo otros intentos posteriores en otros estados, pero fueron siempre detenidos por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, no tan cazurro como algunos de sus colegas provincianos.

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