Decía Galileo que en cuestiones de ciencia la autoridad de mil no vale tanto como el libre razonamiento de uno sólo

Cambio climático o la salvación de la Humanidad

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El cambio climático inunda los medios con noticias catastrofistas. Éstos vaticinan que con el calentamiento global la humanidad sufrirá grandes desasosiegos. Hasta la ciencia ficción entra en juego con desenlaces tremendistas para la próximas décadas. Pero, ¿y si la contaminación humana nos estuviera protegiendo? ¿Y si el aumento de dióxido de carbono nos evitara una hecatombe?

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David Rabadà_editedDavid Rabadà / CV

Hoy en día hablar de cambio climático se ha convertido en un galimatías entre política y ciencia. En política priman los intereses económicos y las emociones de las mayorías. En ciencia simplemente los hechos y la lógica de una minoría. Desgraciadamente muchos somos más emocionales que racionales y el miedo nos hace creer más en catástrofes inminentes que no en datos contrastados. Decía Galileo que en cuestiones de ciencia la autoridad de mil no vale tanto como el libre razonamiento de uno sólo. Por tanto hablar de cambio climático resulta algo más político que científico. En todo ello hay que saber qué peso existe entre la polución humana y el calentamiento global, dato que se discute. Si fuera muy pequeño querría decir que los procesos naturales mandan y que los humanos no los podríamos doblegar. En cambio si la contaminación implicase el principal factor entonces deberíamos valorar sus consecuencias e implicaciones.

Jaume Bordonau decía que estamos al final de un ciclo climático y que la tendencia natural en los próximos milenios tendría que ser al enfriamiento, y no al calentamiento

El doctor Beers y otros autores publicaron en 1990 en la revista Nature que la actividad solar estaba aumentando desde hacía 300 años, hecho que se relacionaba con el actual calentamiento climático. Durante agosto de 1998 el doctor Jaume Bordonau, especialista en geología glacial de la Universitat de Barcelona, decía que estamos al final de un ciclo climático y que la tendencia natural en los próximos milenios tendría que ser al enfriamiento, y no al calentamiento. Añadía Bordonau que no hay unanimidad científica sobre si la fusión de los glaciares del Pirineo se ha acelerado durante las últimas décadas a causa de la contaminación humana. Su impresión es que lo hacen al ritmo de siempre.

Para animar el asunto, y durante el 2000, el Instituto de Astrofísica de Canarias corroboró que la radiación solar había ido aumentando desde el siglo XVII, un hecho que explicaba el calentamiento actual. Pero en 2007 un libro publicado por la Universidad de Cambridge daba más datos. Sus autores, los físicos Henrik Svensmark y Nigel Caldero, explicaban que habían detectado durante todo el siglo XX un aumento claro de los rayos cósmicos desde el espacio exterior. El mencionado libro, The Chilling Stars. A Cosmis Views of Climate Change, detallaba que el aumento de rayos cósmicos explicaba el aumento de las temperaturas actuales y que por lo tanto había que averiguar qué influía más en el clima, si la contaminación humana o las causas naturales.

Aun así, y hoy en día, hay equipos que aseguran que el cambio climático es producto de la polución humana y que ello nos arrastra a un mundo tropical y tórrido, pero ¿y si nos evitara algo peor? ¿Y si nos impidiera una nueva glaciación? Hoy en día sabemos que los ciclos astronómicos, conjuntamente con los gases invernadero, regulan la aparición de épocas glaciares en la Tierra. En tal situación polar más de un tercio de pastos y cultivos del mundo quedarían arrasados por los glaciares. Es decir, la humanidad se vería sin agricultura y ganadería a gran escala. Ello implicaría hambrunas, epidemias y exterminio.

La contaminación y el exceso de dióxido de carbono nos están evitando una glaciación global, que muchos expertos ya vaticinan matemáticamente

Sabemos que la entrada a un nuevo ciclo glaciar sucederá en los próximos miles de años. También sabemos que el cambio climático se inició por causas astronómicas antes de nuestra polución. Y sabemos que hace más de 13.000 años, y con altibajos, la temperatura global terrestre ha ido haciéndose más benigna abandonando definitivamente la época glacial precedente. Pero, ¿y si tocara entrar en una nueva glaciación evitada por nuestra contaminación?

Recientemente investigadores del Instituto de Investigación sobre el Impacto Climático en Potsman han publicado sus resultados en la revista Nature. Los doctores Ganopolski, Winkelmann y Schellnhuber han calculado matemáticamente la posibilidad de una glaciación en la actualidad. Y sorpresa, y en función de los procesos naturales, ya deberíamos estar en ella. Es decir, la contaminación y el exceso de dióxido de carbono nos están evitando una glaciación global.

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David Rabadà es doctor en Geología y escritor. Colabora regularmente en Catalunya Vanguardista

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