Canal de Suez

El canal bajo el puente Mubarak de la Paz / Wikimedia

Tal día como hoy… 17 de noviembre de 1869 se inauguraba oficialmente el Canal de Suez

 

El 17 de noviembre de 1869 se inauguraba oficialmente el Canal de Suez, la vía de navegación artificial que une Mar Mediterráneo con el Mar Rojo, y que marca también la línea divisoria entre África y Asia. Tiene una longitud de 193,3km, una anchura de entre 280 y 345m y una profundidad media de 22,5m.

 

CV / La idea de unir el Mediterráneo con el Mar Rojo ya la habían tenido los antiguos egipcios, que construyeron canales de navegación conectando el Nilo con el Mar Rojo. Los barcos que entraban en el Nilo desde el Mediterráneo subían hasta Bubastis, se desviaban hacia el oeste por el uadi de Tumilat -un barranco dragado de unos 100km que llevaba hasta los Lagos Amargos, en el límite oeste de la península del Sinaí-, tomando allí un nuevo canal más corto hasta el golfo de Suez. La datación más antigua de esta red de canales se remonta al Imperio Antiguo –entre los siglos XXVII y XXII de antes de nuestra era-. Al parecer, esta comunicación solo era practicable en la época de las crecidas del Nilo.

La idea de unir el Mediterráneo con el Mar Rojo ya la habían tenido los antiguos egipcios, que construyeron canales de navegación conectando el Nilo con el Mar Rojo

Posteriormente, el faraón Ramsés amplió el uadi convirtiéndolo en un canal propiamente dicho, pero solo consiguió parcialmente su objetivo. Otro faraón, Necao, lo conectó con el lago Timsah, a principios del Siglo VI aC. De este último canal nos informa documentalmente Heródoto un siglo después. Según Diodoro de Sicilia, el canal seguía activo en el siglo I aC. Tras la conquista romana quedó cegado, hasta que el emperador Trajano ordenó limpiarlo a principios del siglo II, recibiendo el nombre de Río de Trajano o Augustus Amis, pero a finales del siglo III estaba de nuevo cegado. Con la conquista árabe, el califa ordenó dragarlo de nuevo en el año 691, hasta que Al-Mansur ordenó cegarlo definitivamente en el siglo siguiente, temiendo que pudiera servir para una invasión militar.

La conexión entre los dos mares no volvió a plantearse seriamente hasta la segunda mitad del siglo XVIII, de la mano del ingeniero y diplomático francés Ferdinand de Lesseps (1805-1894), que concibió el proyecto durante su estancia en Alejandría como diplomático. Años después, avalado por Napoleón III, consiguió convencer al pachá de Egipto, Mehmet Said, y creó la Compagnie Universelle du Canal Maritime de Suez. La realización del proyecto estuvo plagada de dificultades, no solo técnicas. La primera interesada era sin duda la mayor potencia del momento, Gran Bretaña, que veía con sumo recelo el predominio francés sobre la obra. El pachá de Egipto era vasallo del sultán turco, de modo que los británicos recurrieron a él para que lo entorpeciera.

Localización e imagen de satélite del canal de Suez / Wikimedia

Las obras de excavación se iniciaron en abril de 1859. Para el momento, era la mayor obra de ingeniería acometida jamás. Se movilizó por la fuerza a millares de campesinos de todo Egipto, que trabajaron literalmente «a pico y pala». En la fase más avanzada del proyecto, se utilizaron por primera vez en la historia máquinas de vapor para excavación, las dragas de cangilones, que extrajeron en los dos últimos años más de 50 millones de metros cúbicos de tierra, del total de 75 millones extraído en toda la obra. Oficialmente, murieron 20.000 trabajadores; extraoficialmente, se calcula que unos 120.000.

Eso sí, la inauguración se hizo por todo lo grande, con fiestas y celebraciones a las que asistieron personalidades de la realeza europea, como el emperador de Austria Francisco José I o el príncipe Eduardo de Gales. La invitada especial fue la emperatriz francesa, Eugenia de Montijo, que recorrió el canal en su yate imperial, l’Aigle, desde Port-Said, en el Mediterráneo, hasta Suez, en el Mar Rojo. Incluso se construyó un teatro para representar la ópera Aida, de Guiseppe Verdi.

Gran Bretaña ejerció su control hasta 1956, cuando el presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, nacionalizó el Canal de Suez

La factura vino luego. Lesseps fue colmado de honores en Francia y decidió acometer la construcción de otro gran canal, el de Panamá. La obra fracasó, perdió toda su fortuna y acabó con su carrera y su prestigio. Egipto quedó arruinado por el coste de la obra, y alguien le sugirió al pachá de Egipto que la solución era vender la propiedad del canal. Fue la oportunidad que estaba esperando el premier británico, Benjamin Disraeli, para que Gran Bretaña se hiciera con el control en 1875, con Francia de comparsa. Un control que ejerció hasta 1956, cuando el presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, nacionalizó el Canal de Suez.

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