Carlos de Austria

El príncipe de Asturias por Alonso Sánchez Coello,1558, Museo del Prado. / Wikimedia

Tal día como hoy… 8 de julio de 1545 nacía el príncipe Carlos de Austria

 

El 8 de julio de 1545 nacía en Valladolid el príncipe Carlos de Austria, nieto del emperador Carlos, e hijo de su primogénito y heredero, el futuro Felipe II. Su endeblez física, añadida a los problemas mentales que sufrió a lo largo de su malograda existencia, así como su trágica muerte, hicieron que se tejiera en torno a él un relato que dio pábulo a la Leyenda Negra, según la cual el propio Felipe II habría ordenado la muerte de su hijo. El Romanticismo lo redescubrió como héroe trágico en la obra literaria de Schiller ‘Don Carlos’, en la que se basó el posterior libreto de la ópera homónima de Verdi.

 

CV / Si de algo no cabe duda, leyendas negras al margen, es que fue un personaje malogrado y marcado por la fatalidad desde el primer momento de su existencia, y también, que esto le sitúa en una posición «inmejorable» para convertirse posteriormente en un héroe romántico. Otra cosa es si, como en el caso de su bisabuela Juana la «Loca», se trataba realmente de enajenados mentales, o si hubo algún tipo de interés de estado en «volverlos» locos. Puede que de todo hubiera un poco.

La de sus padres había sido una boda de riesgo, al ser Felipe II y la infanta María Manuela de Portugal primos por partida doble

La de sus padres había sido una boda de riesgo, al ser Felipe II y la infanta María Manuela de Portugal primos por partida doble. La madre murió a los cuatro días de haber nacido Carlos. Apenas conoció a su padre durante su infancia, al trasladarse este a Inglaterra como rey consorte por su nuevo matrimonio con María Tudor, a la sazón prima hermana de su padre y tía segunda suya.

Fue criado en la corte por tías y otros familiares, con algunas referencias de cortesanos que apuntaban ya a comportamientos exagerados, que hoy en día se calificarían de claramente psicóticos. Al parecer, ya de niño se dedicaba a asar liebres vivas y en una ocasión llegó a cegar algunos caballos del establo real. Consta también que a los 11 años hizo azotar a una muchacha por simple diversión.  A los 11 años contrajo malaria, que le habría dejado como secuelas un deficiente desarrollo físico que le deformó la columna vertebral que le impedía andar correctamente erguido y le hacía cojear visiblemente.

Todos estos datos contrastan, ello no obstante, con otros que aluden a su gran afición por la lectura y la cultura en general. Disponía de una amplia biblioteca y se educó en la Universidad de Salamanca, junto con su medio tío Don Juan de Austria -hijo bastardo de su abuelo el emperador-. En 1560, con 15 años, fue reconocido como heredero al trono de España en su calidad de primogénito de Felipe II.

En 1560, con 15 años, fue reconocido como heredero al trono de España en su calidad de primogénito de Felipe II

Si las cosas ya venían torcidas o se torcieron a partir de un momento dado es algo que resulta difícil de determinar, pues es tan posible que algunas versiones pretendan presentarlo como un tarado físico y moral, como que, en la misma medida, otras se esforzaran en disimular tales taras. Lo que sí parece claro es que no gozaba de buena salud física, en gran medida por problemas hereditarios de consanguinidad. Y que en 1562 se cayó por unas escaleras, mientras perseguía a una criada, dándose un golpe en la cabeza que le produjo secuelas. Al fracasar los tratamientos convencionales, se recurrió a otros más heterodoxos, como ponerle a los pies de la cama la momia de Fray Diego de Alcalá. Como la momia no obró ningún milagro, se optó por practicarle una trepanación, tras la cual se acrecentaron sus excentricidades y crueldades.

Quejoso por la falta de confianza de su padre en él, consiguió al final que se le nombrara miembro de los Consejos de Aragón y de Castilla, lo que le enfureció aún más por tratarse de un cargo meramente consultivo. Al parecer, Felipe II le había prometido en 1559 el gobierno de los Países Bajos, pero luego se lo repensó, para desesperación del príncipe. Empezó entonces a intrigar. Tuvo tratos con los rebeldes holandeses por medio del conde de Egmont -se ignora exactamente a qué nivel-, e intentó apuñalar al Duque de Alba porque partía hacia Flandes en su lugar.

Las circunstancias de su muerte, el 24 de julio de 1564, no están claras. Algunas versiones sostienen que se rompió el cuello al caerse accidentalmente por unas escaleras

También, en cada vez más frecuentes ataques de ira, ordenó incendiar una casa y lanzar a un paje por la ventana. Finalmente, intentó convencer a Don Juan de Austria para que le llevara a Italia, desde donde se trasladaría a los Países Bajos. Pero Juan de Austria le traicionó informando al rey; al enterarse Carlos, intentó asesinarlo con una pistola descargada previamente por sus criados… finalmente, su padre dispuso la reclusión en sus dependencias de palacio, aislándolo por completo del mundo exterior.

Las circunstancias de su muerte, el 24 de julio de 1564, no están claras. Algunas versiones sostienen que se rompió el cuello al caerse accidentalmente por unas escaleras. La leyenda negra  atribuye esta caída a un empujón de impulso «soberano». Y el Romanticismo recuperó al príncipe Carlos un espíritu libre víctima de un padre tiránico, intolerante y fanático. Lo más probable es que a Felipe II le avergonzara tener que dar explicaciones sobre lo que consideraba la degeneración física y moral de su hijo y heredero.

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