Carlos I de Inglaterra

Carlos I de Inglaterra / Wikimedia

Tal día como hoy… 30 de enero de 1649 era decapitado en la Torre de Londres el rey Carlos I Estuardo

 

El 30 de enero de 1649 era decapitado en la Torre de Londres el rey Carlos I Estuardo. Inglaterra se convirtió durante un tiempo, y por única vez en su historia, en una suerte de rara república, literalmente un protectorado bajo un Lord Protector, es decir, un dictador, Oliver Cromwell (1599-1658), el hombre que había llevado al rey hasta el cadalso después de una sangrienta guerra civil.

 

CV / Reza un viejo refrán que hay quien tiene la fama y hay quien carda la lana. La fama de ejecutores de reyes la tienen los franceses, que ejecutaron en la guillotina a su rey, Luis XVI, en 1793, en el transcurso de la Revolución francesa. Y la lana la habían cardado un siglo y medio antes los ingleses, ejecutando al suyo.

Para Inglaterra la revolución y la dictadura de Cromwell inauguró también una época, la del dominio inglés en el mundo

Que la Revolución francesa sea más famosa por su significación histórica y por inaugurar la Edad Contemporánea no quita que la inglesa, que ha pasado a la historia más discretamente, no tuviera nada que ver en los acontecimientos posteriores ni que, de hecho, para Inglaterra la revolución y la dictadura de Cromwell inaugurara también una época, la del dominio inglés en el mundo. La diferencia es que en el caso de la revolución inglesa se ha echado más tierra encima.

Carlos I de Inglaterra y de Escocia había accedido al trono el 1 de mayo de 1625, tras la muerte de Jacobo I. Su reinado no fue especialmente problemático al principio, pero pronto los problemas políticos y religiosos empezaron a complicarle las cosas interiormente. Ya había despertado recelos que se casara con una princesa francesa, es decir, católica, y más despertó que intentara, o se le acusara de intentar restaurar el catolicismo, o su forma atenuada, el anglicanismo, que en cuestiones de fe está mucho más próximo al catolicismo que al presbiterianismo y al puritanismo, la principales iglesias protestantes que por entonces es estaban expandiendo en Inglaterra. Carlos I tuvo ciertamente pulsiones autoritarias, y ordenó cerrar en más de una ocasión el Parlamento.

Oliver Cromwell por Samuel Cooper

Oliver Cromwell era un propietario agrario de nivel medio y puritano confeso, que estuvo a punto de emigrar a las colonias americanas –los actuales EEUU- debido precisamente a las persecuciones durante las guerras de religión. En una paradoja del destino, el rey Carlos I no permitió el embarque de los puritanos y Cromwell se quedó en Inglaterra. Cuando estalló la guerra civil entre el Parlamento y el rey, Cromwell destacó como jefe militar hasta que, al final, se hizo con el poder a partir de su control sobre el ejército.

Cuando estalló la guerra civil entre el Parlamento y el rey, Cromwell destacó como jefe militar hasta que, al final, se hizo con el poder a partir de su control sobre el ejército

Tras ser derrotado y hecho preso, Carlos I fue juzgado por un tribunal establecido por la Cámara de los Comunes, y sentenciado a muerte bajo la acusación de alta traición. Era costumbre en aquellos tiempos que después de la ejecución pública de un traidor, el verdugo tomara la cabeza del ajusticiado con la mano y la mostrara al populacho gritando: “He aquí la cabeza de un traidor”. Aunque la cabeza de Carlos I fue expuesta, Cromwell prohibió que se pronunciaran estas palabras. Igualmente, permitió que, también contra toda costumbre, la cabeza se cosiera al resto del cuerpo antes de procederse a la sepultura.

Oliver Cromwell murió el 3 de septiembre de 1658. Dejó a su hijo como sucesor, pero la monarquía de los Estuardo fue restaurada poco después. Justo doce años después, aprovechando el duodécimo aniversario de la ejecución de Carlos I, su hijo Carlos II ordenó exhumar el cuerpo de Cromwell para someterlo a una ejecución ritual, tras la cual fue nuevamente inhumado.

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