Carlos V

Tiziano - Retrato de Carlos V sentado

Tal día como hoy… 26 de octubre de 1520, Carlos V era coronado

 

El 26 de octubre de 1520, el rey de España Carlos I de Habsburgo era coronado en Bolonia por el papa Clemente VII como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, con el nombre de Carlos V. Tenía 20 años y desde los 16 reinaba en España. Fue sin duda el monarca más poderoso de su tiempo.

 

CV / Carlos de Habsburgo había nacido en Gante –actual Bélgica- el 24 de febrero del año 1500. Era hijo del duque titular Felipe IV de Borgoña –que reinó efímeramente en Castilla como Felipe I el hermoso- y Juana de Castilla, conocida como Juana I la loca. Pero no heredó en realidad de sus padres, sino de sus cuatro abuelos, ya que su padre murió prematuramente en 1506 y su madre fue inhabilitada por sus presuntos problemas mentales.

De sus abuelos maternos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, recibió Castilla, Aragón, las Indias, Nápoles, Cerdeña y Sicilia. De los paternos, el emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña, heredó Flandes, el Franco Condado, Borgoña, Austria y el derecho al trono imperial, que era formalmente electivo.

Criado en Flandes, llegó a España para heredar los reinos de Aragón y Castilla tras la muerte de su abuelo Fernando el católico

Criado en Flandes, llegó a España para heredar los reinos de Aragón y Castilla tras la muerte de su abuelo Fernando el católico. En rigor, fue el primer rey de España, pero ni conocía el país ni tampoco, pese a lo que se haya dicho, le interesó demasiado conocerlo. A su llegada tuvo problemas en la Corona de Aragón –la guerra de las germanies en Valencia-, y aún peores en Castilla, donde instaló la corte. Nombró altos cargos de su séquito flamenco, lo que causó descontento entre la nobleza, agravados por el liminal estado que suponía la inhabilitación de su madre Juana la loca, que seguía considerándose la reina de Castilla y que tenía importantes partidarios. Los conflictos no tardaron en surgir.

Muy pronto tuvo que afrontar la revuelta de los comuneros (1520-1522) que reprimió sangrientamente, ejecutando a sus líderes y negándose a perdonar a los exiliados, como fue el caso de la viuda del ejecutado líder comunero Juan de Padilla, María Pacheco (1497-1531), que lideró la resistencia de Toledo y que, tras rendirse, tuvo que exiliarse a Portugal. También tuvo que afrontar la insurrección navarra, apoyada por los franceses.

Contra todas las hagiografías que se han escrito sobre Carlos I como rey de España, en realidad le va mucho más la denominación de Carlos V de Alemania, pues el imperio germánico fue el centro preferente de su atención política durante toda su vida, quedando las Españas en una posición subalterna. España fue para Carlos V el filón extractivo del que se proveyó para dedicar los ingentes recursos que llegaban de las Indias a sus políticas continentales, que siempre fueron para él prioritarias, como Habsburgo que era. Una política europea que, en realidad, era ajena a los intereses españoles, pero en la cual empleó todos sus recursos marcando en gran medida la evolución posterior de la política de su heredero Felipe II.

Los recursos españoles fueron ya utilizados desde un primer para la consecución de su gran objetivo, convertirse en emperador de Alemania

También los recursos españoles fueron ya utilizados desde un primer para la consecución de su gran objetivo, convertirse en emperador de Alemania, efeméride de la que hoy se cumplen 418 años. Tuvo que competir para ello con su eterno rival, Francisco I de Francia, pero finalmente, tras la muerte de su abuelo Maximiliano, consiguió ser coronado emperador, que era la más alta dignidad del occidente cristiano, aunque su poder no provenía tanto del cargo, sino de los reinos y feudos sobre los cuales tenía soberanía efectiva.

Como emperador, y fiel a su ideal de la Universitas Christiana, basado en la supremacía del poder imperial sobre todos los reinos cristianos y en la defensa de la fe católica, Carlos V tuvo que afrontar el surgimiento de las reformas religiosas protestantes en sus propios dominios, encabezadas por Lutero y Calvino, que obtuvieron el apoyo de príncipes alemanes reacios al poder imperial y rivales de los Habsburgo. Unas guerras que se resolvieron en el fracaso, porque la Reforma fue ganando terreno, y acabaron con él en lo personal.

Prematuramente envejecido y enfermo, en 1556 abdicó como emperador y como rey de España. A su hermano Fernando I le cedió los dominios centroeuropeos y el cetro imperial. A su hijo Felipe II, los reinos de España, las Indias y los dominios italianos, además del regalo envenenado de Flandes, que tantos quebraderos de cabeza e infortunios trajo posteriormente.

Se retiró al monasterio extremeño de Yuste, donde murió dos años después, el 21 de septiembre de 1558.

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