Carme Torras: «Las relaciones que estamos construyendo nos modelan»

Carme Torras, experta en robótica / Foto: Catalunya Vanguardista

¿Hasta dónde puede transformarnos la tecnología? ¿Somos seres vulnerables ante las máquinas? ¿Cómo pueden ayudar los robots en la vida de las personas? La matemática y experta en robótica, Carme Torras es también una premiada escritora de ciencia ficción que aúna imaginación y conocimiento desde la ética social.

 

Eva Serra | Catalunya Vanguardista
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Carme Torras es máster en Matemáticas por la Universidad de Barcelona y máster en Ciencias de la Computación por la Universidad de Massachusetts en Amherst. Trabaja como profesora de investigación del CSIC y responsable del Grupo ROBIRI (Percepción y Manipulación Robotizada), Institut de Robòtica i Informàtica Industrial, CSIC-UPC donde dirige un laboratorio de robótica asistencial.

Portada del libro en su edición en castellano / Editorial Milenio

En 2008 publicó la novela de ciencia ficción La Mutació Sentimental (Pagès Editors), -traducida al castellano, La mutación sentimental (Milenio, 2012)- galardonada con el Premio de Narrativa Ciencia Ficción, Manuel de Pedrolo, 2007 y el premio Ictineu, 2009. Años después, la prestigiosa editorial MIT Press (afiliada al MIT) publicó en inglés su novela bajo el título The vestigial Heart. También es autora de las novelas de intriga y misterio Pedres de toc (Columna, 2003) premio Primera Columna, 2003 y Miracles perversos (Pagés, 2011) premio Ferran Canyameres, 2011. Su última propuesta literaria es Enxarxats (Males Herbes 2017) premio Ictineu, 2018.

Ha sido galardonada con el «premio Divulga» del Museo de la Ciencia de Barcelona, el premio Rafael Campalans del Institut d’Estudis Catalans, y la medalla Narcís Monturiol. Recientemente también ha sido la ganadora del IV Premio “Julio Peláez a las Mujeres Pioneras de la Física, la Química y las Matemáticas”, que concede la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.

Es miembro numeraria de la Academia Europea y miembro electa de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.

Carme Torras / Foto: Anais Morales

 

Recientemente, Carme Torras participó en la 17 edición de la Festibity donde abordó cuestiones como la ética frente a la robótica del futuro, la inteligencia artificial, la robótica asistencial y la ciencia ficción, áreas todas ellas en las que posee un notable conocimiento.

En su libro, La mutación sentimental, plantea también un alegato a la ética dentro de un ficticio mundo disruptivo. ¿Qué aporta para la vida real, para nuestro presente?

Al final del libro hay un apéndice que plantea cuestiones éticas sobre, por ejemplo, cómo diseñar el asistente perfecto o cómo se ha de favorecer la confianza en los robots

Al final del libro hay un apéndice que plantea cuestiones éticas sobre, por ejemplo, cómo diseñar el asistente perfecto, cómo se ha de favorecer la confianza en los robots, en el sentido de si han de ser más o menos antropromórficos; su apariencia y la emoción. En el libro se encuentran lecturas recomendadas, propuestas para una discusión, como la robótica en los puestos de trabajo, en la educación, en la interacción y la dignidad humana -en la sanidad-, en el sentido de no cosificar a los enfermos… Y si se pueden formalizar códigos éticos dentro de los robots, algo muy sensible, proponer valores que estén pre programados. Además de estos apéndices hay materiales que los instructores se pueden descargar gratuitamente a través de la web de MIT Press y que en varias universidades norteamericanas y aquí, en Cataluña, se están utilizando. En otros lugares está costando más.

¿A qué lo atribuye?

En EEUU lo tienen más fácil porque disponen de un plan de estudios en las carreras de ingenierías e informática que incluye una asignatura de ética profesional

Creo que es por desconocimiento. En EEUU lo tienen más fácil porque disponen de un plan de estudios en las carreras de ingenierías e informática que incluye una asignatura de ética profesional desde hace años y que en la parte de robótica utilizan mucho; por ejemplo, con libros de Asimov como material de aprendizaje. Es muy difícil explicar la ética desde la teoría a alumnos de tecnología. En cambio, si planteas situaciones concretas a través de la ciencia ficción, planteando pros y contras es más fácil.

Cuando vieron que yo era profesora de robótica y que además escribo novelas me preguntaron si podría preparar materiales. De hecho, escribí la novela en base a una preocupación sobre el desarrollo de los robots y al final el leitmotiv del libro es que las relaciones que estamos construyendo nos modelan. El filósofo Robert C. Solomon lo decía con relación a nuestro núcleo social más cercano: padres, hermanos, amigos… pero al final lo apliqué a los robots y a la tecnología en general porque cuanto más interaccionamos con ella, más nos transforma.

De hecho diversos estudios ya equiparan la adicción a la tecnología de manera muy similar a otro tipo de adicciones químicas como serían las drogas.

Vi un documental titulado Smart phones: The Dark Side donde aparecen desarrolladores de redes sociales como Facebook que hace diez años desarrollaron los iconos que incitan a clicar al consumidor y detectaron que tenían el mismo efecto que un gramo de cocaína y ahora se arrepentían. A sus hijos no les dejaban interactuar con tecnología hasta los 12 o 14 años.

Manipular al ser humano es ciertamente sencillo, ¿no?

La plasticidad del cerebro es brutal. Han realizado estudios donde a los participantes se les añade virtualmente un sexto dedo que controla simplemente a través de la musculatura y la persona lo acaba incorporando como si fuera un apéndice real más de su cuerpo.

Si el ser humano es tan fácil de manipular, ¿no deberíamos incidir más en la formación a la hora de crear una sociedad más sólida amparada en el pensamiento crítico?

Ese fue un primer intento al escribir La Mutació Sentimental en 2008. Estaba preocupada por esto, veía el tipo de tecnología que desarrollamos y que no se hacía ningún estudio para ver cómo podría incidir en la población. Así que preparé esos materiales para la universidad y posteriormente Pagès Editors ha incorporado esos apéndices en su web con la idea de que sean utilizados en secundaria. Considero que sería básico introducir estas temáticas incluso ya desde primaria.

Ahora se apuesta mucho por las tecnologías en el aula ligadas también a educación por competencias, supresión de los exámenes… 

Considero que es muy importante aprender contenidos porque al final los alumnos sabrán buscar muy bien la información pero no entenderán la solución

No estoy para nada de acuerdo con esto. Considero que es muy importante aprender contenidos porque al final los alumnos sabrán buscar muy bien la información pero no entenderán la solución. Cada vez cuesta más que los alumnos piensen.

Se necesita que los alumnos aprendan a utilizar la tecnología en beneficio propio, no que la tecnología les entretenga, sino que les ayude a profundizar y a ampliar sus capacidades.

¿Cuál sería el método ideal para incorporar la tecnología en las escuelas?

Yo enseñaría a programar en edades tempranas y eso puede ayudar a enseñar muchas materias como física o matemáticas, incluso capacidades sociales a la hora de trabajar en equipo. Los talleres que se montan en los AMPAS ayudan mucho a los niños a colaborar y al mismo tiempo aprenden.

En Informática hay buenos alumnos que utilizan la tecnología y están muy al día de las novedades y las saben incorporar mientras que otros van al rincón del vago, para salir del paso. Eso crea una fractura digital que hay que tratar de evitar.

En este escenario de doble cara que aporta la tecnología, quien la aprovecha consecuentemente y quien no, ¿qué considera más relevante como toque de atención?

Yo tiendo a ser optimista y creo que la tecnología es un complemento. Seguro que a la larga habrán muchas más cosas que ahora automatizadas pero quiero pensar que de la colaboración persona-máquina la sociedad saldrá beneficiada. Hay un estudio sobre interpretación de radiología donde la máquina cometía un 5% de error, el mismo porcentaje que hacían los radiólogos pero cuando se combinaban ambos solo cometían un 1%. Creo que el camino es complementarnos.

Laboratorio del Grupo ROBIRI (Percepción y Manipulación Robotizada). El robot se entrena en dos estancias habilitadas como un salón y un dormitorio / Institut de Robòtica i Informàtica Industrial, CSIC-UPC

¿Cómo se complementa robótica asistencial y empatía humana a la hora, por ejemplo, de cuidar a personas dependientes?

Los robots asistenciales reemplazan a las personas para hacer las tareas más rutinarias, por ejemplo dan de comer (llevan incorporada una cámara que permite ver cuándo la persona abre la boca). Lo fuimos a enseñar a una residencia y quedaron encantados, de manera que los cuidadores podían dedicar más tiempo al cultivo de las relaciones personales. También es beneficioso para los pacientes, ya que a algunos les puede resultar incómodo ver cómo le dan de comer sus familiares o cuidadores. Es una clara aplicación donde todos salen beneficiados.

A mi lo que me preocupa es el engaño, en niños que no pueden distinguir y se les impone una niñera robótica

Cuestión diferente es cuando la robótica se aplica por ejemplo con niños. En Japón existen robots niñeras que cuentan el cuento por la noche a los niños, les acuestan, etc. Los padres pueden ir realizando un seguimiento a través de la cámara que lleva incorporada el robot pero esta utilización no es francamente buena. Si nuestro cerebro es plástico el de un niño ni digamos, así que puede acabar confundiendo a la máquina con una persona. Esta es una línea roja que creo que no debería cruzarse.

Hay quienes se acaban enamorando de un robot…

¡Y hay quienes se casan con él! Son casos reales.

Al final, en sociedades donde los individuos están muy aislados puede suceder con mayor frecuencia de la que hoy podemos imaginar

Si eres una persona adulta con todas tus facultades mentales sanas y quieres tener relación con una máquina porque te es más cómodo, porque sea más simple que tenerlas con otra persona, allá tú, estás en tu derecho. A mi lo que me preocupa es el engaño, en niños que no pueden distinguir y se les impone una niñera robótica.

Cuestión distinta es que se automaticen servicios que en principio no precisan que los tenga que hacer un humano, como los que ya tenemos de cobros automatizados en grandes superficies o cobros de peajes… ese tipo de servicios son muy útiles.

Sobre esto existe la alarma de la destrucción de puestos de trabajo por la automatización que preocupa a muchos. ¿Cómo ve la situación de cara al futuro?

El proyecto CLOTHILDE se ocupa de manipular telas para robótica asistencial / Foto: Catalunya Vanguardista

Supongo que habrá mucha más gente formada en temas específicos, también en relaciones personales que precisan de un nivel más humano, por ejemplo, psicólogos; mientras que en tareas más rutinarias serán reemplazados por máquinas. Esas personas deben ser formadas para ocupar otros puestos profesionales. Claro que siempre habrá una generación más difícil de reubicar.

Y sobre la temática de si los robots deben o no cotizar a la Seguridad Social?

Creo que no. Son una máquina más. ¿Dónde ponemos la frontera entonces? ¿Deben de cotizar los ordenadores? Cuestión distinta es que un empresario que automatiza puestos de trabajo, al aumentar sus beneficios deba cotizar más. Pienso que se debe gravar la productividad que generan los procesos automáticos.

Otra cuestión que plantean es dotar a las máquinas de personalidad jurídica, de manera que cuando se equivoquen sea suya la responsabilidad, es algo que no tiene sentido y lo están intentando legislar. ¡Que hagan un seguro como en todas las máquinas!

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