Más allá de las leyendas, históricamente hablando, fue un conflicto religioso con un trasfondo político de mucho mayor calado

Tal día como hoy… 16 de marzo de 1244, se rendían los últimos resistentes cátaros

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El 16 de marzo de 1244, los últimos resistentes cátaros en el castillo de Montsegur se rendían después de diez meses de asedio. Los que se negaron a abjurar fueron inmolados en la hoguera. Con la toma de Montsegur, se dio por finalizada la cruzada contra la herejía albigense proclamada 35 años antes por el Papa Inocencio III, a iniciativa del rey francés Felipe Augusto. Aun así, algunos supervivientes se refugiaron en la cercana fortaleza de Quéribus, que no fue tomada hasta 1255.

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En el plano religioso, el catarismo fue un movimiento cristiano de carácter gnóstico que postulaba una suerte de cristianismo primitivo prístinamente idealizado

CV / La herejía cátara y la cruzada que se proclamó contra ella es uno de los episodios medievales a la vez más controvertidos y populares entre el gran público. Sobre ella se urdieron leyendas que han dado pábulo a múltiples fabulaciones literarias dentro del género cuestionablemente denominado «novela histórica»: desde la Inquisición y los templarios, hasta el Santo Grial, pasando por todo tipo de fantasías y especulaciones. Históricamente hablando, fue un conflicto religioso con un trasfondo político de mucho mayor calado.

En el plano religioso, el catarismo fue un movimiento cristiano de carácter gnóstico que postulaba una suerte de cristianismo primitivo prístinamente idealizado, con elementos de milenarismo y de maniqueismo. Se extendió rápidamente por el mediodía francés entre finales del siglo XII y principios del XIII. A sus seguidores se les conocía también como albigenses, por haber surgido en Albi. Tras la cruzada y posterior represión, se extinguió a finales del siglo XIII.

Desde la perspectiva política, los intereses de las potencias involucradas trascendieron en mucho el mero debate teológico, que no fue sino un pretexto legitimador de dicho conflicto de intereses.

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Un desafío a Francia
El reino de Francia había surgido de la desmembración del imperio carolingio unos tres siglos antes, y llevaba dos bajo la dinastía de los Capetos.  Hasta entonces, la monarquía francesa había centrado su atención en el norte y centro de Europa por razones de prioridad perentoria en las que estaba en juego su propia supervivencia. Mientras tanto, el Midi, básicamente el Languedoc –Aquitania estaba bajo influencia inglesa-, aunque nominalmente pertenecía a la monarquía francesa, había seguido su propio camino, surgiendo señores feudales que actuaban por cuenta propia. A su vez, los condes de la antigua Marca Hispánica –también bajo soberanía formal francesa- habían ido extendiendo sus dominios e influencia hasta la Provenza, desde los tiempos del conde de Barcelona Ramón Berenguer III (1082-1131).

Ramón Berenguer IV, regente del reino de Aragón la heredera Petronila

La cosa se complicó al convertirse su hijo Ramón Berenguer IV en regente del reino de Aragón por su matrimonio con la heredera Petronila. El sucesor de ambos, Alfonso II de Aragón, heredó este reino, pero también las posesiones feudales de su padre, como conde de Barcelona y la Provenza, resultando entonces que, como rey de Aragón, era un igual al rey de Francia, mientras que como conde de Barcelona, era su vasallo. También, importantes señores feudales del Languedoc, como el conde de Tolosa –Trencavel-, rindieron entonces vasallaje al rey de Aragón. Y esto era un desafío a Francia en toda regla, pues suponía la expansión del reino de Aragón en territorio francés, no solo al sur de los Pirineos incorporando la actual Cataluña, sino de la mayor parte del Languedoc, dejando además a Francia sin acceso al Mediterráneo y augurando un reino transpirenaico que difícilmente Francia podría aceptar a poco que estuviera en condiciones de tomar cartas del asunto.

Y así fue. No durante el reinado de Alfonso II, pero sí en el de su sucesor Pedro II (1178-1213). Cuando el rey francés Felipe II Augusto solucionó provisionalmente sus problemas con Inglaterra –de naturaleza análoga: el rey inglés era duque de Normandía: igual suyo y a la vez también su vasallo-, invocó la ayuda papal contra la herejía cátara como pretexto para retomar el control de los territorios del sur.

Suponía la expansión del reino de Aragón en territorio francés, no solo al sur de los Pirineos incorporando la actual Cataluña, sino de la mayor parte del Languedoc

En una primera fase, el ejército «cruzado» francés, al mando de Simón de Montfort, atacó territorios no directamente vinculados con el rey de Aragón, concretamente, Carcasona y Béziers. Fue en esta última plaza donde, tras tomarla y al preguntársele cómo distinguir entre los cautivos a los herejes de los buenos católicos, contestó: “Matadlos a todos, Dios ya reconocerá a los suyos”. Unas 8.000 personas fueron quemadas frente a la Iglesia de La Madeleine. Algo que no encajaba con las costumbres de la época, y que demuestra la determinación francesa de controlar el territorio dando un golpe de efecto, al margen del debate religioso.

En la segunda fase (1210-1213), Montfort se dirigió directamente contra los más importantes feudos vasallos del rey de Aragón, Tolosa y Foix. Fue entonces cuando Pedro de Aragón se vio obligado a intervenir, siendo derrotado y muerto en la batalla de Muret (1213).

Ya con Aragón fuera del norte de los Pirineos, la tercera fase consistió en la progresiva ocupación de los reductos cátaros siguieron resistiendo, siendo su último capítulo la toma de Montsegur.

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También un 16 de marzo se cumplen estas otras efemérides

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