Cayetano Ripoll

En la ciudad de Valencia existe actualmente una plaza en su memoria, La Plaça del Mestre Ripoll / Pixabay

Tal día como hoy… 31 de julio de 1836 era ejecutado Cayetano Ripoll, la última víctima de la Inquisición

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El 31 de julio de 1836 era ejecutado en Valencia, bajo la acusación de herejía, el maestro de escuela Cayetano Ripoll. Había sido condenado por la Junta de Fe de la diócesis de Valencia, dirigida por el obispo Simón López, y llevada a cabo en nombre de la Santa Inquisición. Fue la última víctima de este demoníaco tribunal.

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CV / En rigor, la Inquisición había sido suprimida, en primer lugar por José I Bonaparte, y en segundo por las Cortes de Cádiz al promulgar la Constitución de 1812. El primero cayó con la derrota de Napoleón y la expulsión de los franceses, y el segundo con el retorno del rey felón Fernando VII, que restableció el absolutismo y derogó la Constitución de 1812. La Inquisición quedó entonces formalmente restablecida, pero ya no se materializó como institución. En su lugar, los sectores más fanáticos de la Iglesia establecieron las Juntas de Fe, que actuaban en su lugar a la espera de su restablecimiento fáctico. Cabe decir en este sentido que una de las principales reivindicaciones de la Guerra de los Desagraviados en Catalunya (1827) –Guerra dels Malcontents-, un auténtico entremés de lo que luego fueron las guerras carlistas, era el restablecimiento del «Santo» Tribunal.

No eran tiempos para matices, las cuestiones de Fe las toleran muy mal. Así que Ripoll fue detenido en 1824

Cayetano Ripoll había nacido en la catalana población de Solsona (Lleida, España) en 1778. Se enroló en el ejército durante la Guerra de la Independencia para combatir a los franceses, sirviendo como oficial de infantería. Fue hecho prisionero y llevado a Francia, siendo al parecer acogido allí por una sincrética comunidad religiosa, derivada probablemente del antiguo jansenismo, que practicaba alguna suerte de deísmo al cual Ripoll se adhirió y cuyos rituales adoptó.

Tras la guerra fue a parar a Valencia, donde ejerció de maestro en la zona de la parroquia de Ruzafa, entones pedanía de La Punta. Tras el trienio liberal (1820-1823) y la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, se desencadenó una fuerte represión en España contra todo lo que oliera siquiera remotamente a liberal, en este contexto se constituyeron las Juntas de Fe. El bueno de Ripoll fue denunciado por vecinos de la huerta, por supuesto analfabetos integrales, bajo la acusación de no seguir los rituales propios de la ortodoxia católica. Todo ello a pesar del “desprendimiento y amor que profesaba  sus semejantes”, según los propios testimonios del juicio.

Pero no eran tiempos para matices, las cuestiones de Fe las toleran muy mal. Así que Ripoll fue detenido en 1824, permaneciendo encarcelado durante los dos años que se prolongó el juicio, con auto de fe incluido. Se negó a rectificar y condenado a muerte por hereje contumaz y librado al brazo secular, que lo ahorcó, por cierto, sin la preceptiva autorización real. Según algunas versiones, el cadáver fue metido en una cuba y quemado.

En la ciudad de Valencia existe actualmente una plaza en su memoria, La Plaça del Mestre Ripoll. Desde aquí también nuestro homenaje.

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También un 31 de julio se cumplen estas otras efemérides

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