Los resultados del mismo permitirán comprender mejor por qué mueren los nervios del centro de control de movimiento situado en el encéfalo.

Detectives del ADN localizan la causa de un trastorno nervioso

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La posibilidad de mejorar el diagnóstico y el tratamiento de un trastorno nervioso incapacitante y hereditario podría estar a la vuelta de la esquina gracias a un equipo internacional de científicos procedentes de Asia, Estados Unidos y Europa.

Los miembros del equipo se han dedicado a dar caza entre las hebras de ADN a los genes responsables de la alteración de los nervios hereditaria conocida como ataxia espinocerebelosa o SCA. Dicha enfermedad provoca la pérdida progresiva del equilibrio, el control muscular y la capacidad de andar.

Gracias a su dedicación y trabajo detectivesco los investigadores han descubierto el gen causante de la enfermedad, denominado KCND3, en una región del cromosoma 1. Otro grupo de científicos de los Países Bajos ya había demostrado previamente la vinculación del mismo con una forma de SCA llamada SCA19 y el grupo taiwanés participante en el trabajo recién publicado había probado asimismo una relación similar con otra forma de la enfermedad, entonces denominada SCA22, en una familia.

El equipo internacional, en el que participaron socios de Estados Unidos, Francia y Japón, ha publicado su descubrimiento en la revista Annals of Neurology. El grupo de los Países Bajos presentó igualmente sus resultados en el mismo número de dicha publicación.

El estudio internacional revela que se encontraron mutaciones en el gen KCND3 en seis familias procedentes de Asia, Estados Unidos y Europa que sufren de SCA. Los resultados del mismo permitirán comprender mejor por qué mueren los nervios del centro de control de movimiento situado en el encéfalo y cómo gracias a nuevas técnicas de cartografía genética se pueden encontrar las causas de otras enfermedades hereditarias.

La doctora Margit Burmeister, genetista del centro médico universitario de la Universidad de Michigan UMHS, y que ayudó a dirigir el trabajo, hizo hincapié en que el gen no se hubiera podido encontrar de no haber sido por la excelente labor de investigación detectivesca del ADN y la colaboración de las familias que se ofrecieron para dejar que los investigadores completaran el mapa del genoma completo de varios miembros de su estirpe.

«Hemos combinado el tradicional análisis de ligamiento genético en familias con enfermedades hereditarias con la secuenciación del exoma completo de un individuo, lo que nos permitió reducir y en última instancia identificar la mutación», afirmó. «Este nuevo tipo de planteamiento ya ha dado lugar a muchas identificaciones de genes nuevos y aportará muchas más», añadió.

La importancia del gen identificado radica en que es el responsable de gestionar la producción de una proteína que permite que las células nerviosas se comuniquen entre sí a través del flujo de potasio. Al haberse precisado su papel como causante de la ataxia, más personas afectadas por la enfermedad podrán conocer la causa exacta de la misma, los nuevos tratamientos tendrán un objetivo muy específico y, tal vez, las familias damnificadas consigan evitar que la enfermedad afecte a sus futuras generaciones.

El Dr. Vikram Shakkottai, neurólogo del UMHS, especialista en ataxia y coautor del artículo, señaló asimismo que la nueva información genética ayudará a los pacientes a averiguar la causa específica de su enfermedad. Él y sus colegas ya están trabajando en el descubrimiento de fármacos que puedan alterar el flujo de potasio con la intención de facilitar algún tratamiento para un grupo de enfermedades que en la actualidad sólo se tratan con cuidados de apoyo tales como la actividad física y el entrenamiento del equilibrio a medida que los pacientes van empeorando.

«Muchas de las familias que vienen a nuestra clínica para recibir tratamiento no tiene una mutación genética reconocida, por lo que es importante encontrar nuevas mutaciones genéticas que expliquen sus síntomas», explicó el Dr. Shakkottai. «Pero al mismo tiempo, esta investigación nos ayuda a comprender un mecanismo común de la disfunción de las células nerviosas en la enfermedades progresivas y no progresivas.»

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Más allá de la ataxia

Sin embargo, el alcance de los resultados no se limita exclusivamente a la ataxia. Los investigadores también fueron capaces de demostrar que las mutaciones en el gen KCND3 provocan la falta de comunicación entre las células nerviosas del cerebelo, así como su muerte. Este descubrimiento podría contribuir a la investigación sobre otros trastornos neurológicos que implican el equilibrio y el movimiento.

El equipo holandés, que publicó sus resultados sobre el gen KCND3 en el mismo número de Annals of Neurology, estudió familias de los Países Bajos y descubrió que las mutaciones en dicho gen son responsables de la SCA19, un tipo de SCA cuya causa constituía hasta ahora un misterio.

«En otras palabras, las mutaciones en este gen no son infrecuentes y aparecen en todo el mundo», afirmó la Dra. Burmeister. «Esto significa que, en el futuro, se deberían comprobar las mutaciones en este gen como parte de las pruebas genéticas clínicas a las que se somete a los pacientes con síntomas de ataxia. Debido a que la enfermedad puede “saltar” una generación, podría incluso ser importante realizarlas en algunos casos esporádicos, aquellos en los que el paciente no es consciente de que ningún miembro de su familia padezca una enfermedad similar», concluyó.

Los investigadores del UMHS trabajaron en estrecha colaboración con el Hospital de la Pitié-Salpêtrière de París (Francia), la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Yang-Ming y el Hospital General de Veteranos, ambos en Taipéi (Taiwán), así como con equipos de la Universidad de Tokio (Japón).