Challenger

Al fallar la función de estanqueidad y expuesto a fuerzas aerodinámias incontroladas, el transbordador se convirtió en una bola de fuego que se desintegró al estallar

Tal día como hoy… 28 de enero de 1986, el transbordador espacial Challenger estallaba a los 73 segundos de su lanzamiento

 

El 28 de enero de 1986, el transbordador espacial Challenger estallaba a los 73 segundos de su lanzamiento en Cabo Cañaveral (Florida), desintegrándose con sus siete tripulantes. La carrera espacial sufría con ello un duro golpe, tal vez el más mediático porque iba a ser televisado.

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El fallo en la junta tórica había sido detectado por los ingenieros de la empresa fabricante del cohete y advirtieron a la NASA, que hizo caso omiso 

CV / El Challenger (OV-099 en denominación de la NASA) era el segundo transbordador espacial construido por los EEUU) y estaba realizando su décima misión. Según la NASA, el accidente fue provocado por el fallo de una junta tórica del cohete propulsor. Al fallar la función de estanqueidad y expuesto a fuerzas aerodinámias incontroladas, el transbordador se convirtió en una bola de fuego que se desintegró al estallar. La cabina se desprendió del resto e inició una caída de tres minutos, desde 15.200 metros, desintegrándose con sus tripulantes al impactar contra la superficie del océano.

El fallo en la junta tórica había sido detectado por los ingenieros de la empresa fabricante del cohete y advirtieron a la NASA, que hizo caso omiso, en parte debido al evento mediático que se había organizado en torno a esta misión con la participación de civiles; uno de los tripulantes era una maestra de primaria, Christa McAuliffe, que iba a impartir clases televisadas desde el Challenger. La NASA fue objeto de fuertes críticas, no solo por haber desatendido la advertencia de los ingenieros, sino porque quedó en evidencia que no había ningún tipo de protocolo de emergencia previsto para estos supuestos, ni siquiera mecanismos de eyección y paracaídas. Los vuelos espaciales quedaron suspendidos hasta 1988.

La carrera espacial se había iniciado el 4 de octubre de 1957, cuando la URSS puso en órbita el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. Poco después viajaba al espacio al primer ser vivo –la perra «Laika»-, y en 1961 al primer humano, Yuri Gagarin, a bordo del Vostok I. Los norteamericanos, por su parte, tomaron la delantera en la segunda mitad de los sesenta, con la primera órbita tripulada a la Luna por parte del Apolo VIII, en 1968, y la llegada del hombre a la Luna con Apolo XI en julio de 1969. La carrera espacial había empezado con ventaja de los soviéticos, pero en 1986, cuando se produjo el accidente del Challenger, la superioridad americana era abrumadora. Al suspender temporalmente la NASA los proyectos espaciales, los soviéticos recuperaron algo de terreno con la estación orbital MIR, pero esto ya sería otra historia.

El total de víctimas mortales de la carrera espacial, entre cosmonautas rusos y astronautas norteamericanos, desde su inicio hasta el día de hoy es de 22

Aun con sus indudables éxitos y los indiscutibles avances que ha comportado, la carrera espacial, como todo proyecto pionero, está también jalonada de fracasos luctuosos. El primer fallecido fue un cosmonauta soviético en 1961 cuya nave explotó mientras realizaba pruebas en tierra. En 1967, el Apolo I, que iba a ser la primera misión espacial norteamericana tripulada, se incendió también durante unas pruebas matando a sus tres tripulantes. También en 1967, el Soyuz 1 se estrellaba contra la Tierra al fallar el paracaídas de aterrizaje, muriendo su único ocupante. Años después, en 1971, los tres tripulantes del Soyuz 11 morían asfixiados al regresar a la Tierra debido a un escape de aire en la cápsula.

El siguiente fue el Challenger, con sus siete tripulantes, cuya efeméride se cumple hoy. El último de la lista es el Columbia, primer transbordador espacial construido por los norteamericanos, que sobrevivió 23 años al Challenger. Se desintegró con sus siete tripulantes al entrar en la atmósfera el 1 de febrero de 2003. El del Columbia es el último accidente de la cerrera espacial con víctimas mortales hasta el día de hoy. Mención especial merece el caso del Apolo XIII, que estuvo a punto de añadirse a la lista en 1970, y cuyo periplo fue llevado al cine en la película del mismo nombre estrenada en 1995.

El total de víctimas mortales de la carrera espacial, entre cosmonautas rusos y astronautas norteamericanos, desde su inicio hasta el día de hoy es de 22. Aunque quizás habría que añadir a la primera de todas, si bien no era humana: la perra Laika en 1957, enviada al espacio a bordo del Sputnik 2, para no volver.

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