Charles Darwin

Su tesis fundamental era que la diversidad que se observa en la naturaleza se debe a las modificaciones que se van acumulando por la evolución a lo largo de sucesivas generaciones / Imagen: Charles Darwin, con 31 años, en un retrato en acuarela realizado por George Richmond hacia finales de los años 1830 / Wikimedia

Tal día como hoy… 12 de febrero, de 1809, nacía Charles Darwin

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El 12 de febrero, de 1809, nacía en Shrewsbury, Inglaterra, Charles Darwin, uno de los científicos más influyentes de la historia, autor de ‘El Origen de las Especies’ y padre de la teoría de la evolución. Postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado a partir de un antepasado común mediante la selección natural.

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Darwin con siete años en 1816 / Wikimedia
Darwin con siete años en 1816 / Wikimedia

CV / Charles Darwin fue el quinto de seis hijos del matrimonio formado por Robert Darwin y Susannah Wedgwood. Su madre falleció en 1817 cuando el joven Darwin contaba con ocho años de edad. En ese momento fue enviado a un internado donde ya comenzó a sentir interés por el coleccionismo y por el estudio de las plantas. A esa edad robaba a veces manzanas, melocotones y ciruelas que ofrecía después a chicos y jóvenes con la intención de mostrarles sobre todo su capacidad como veloz corredor.

Un año después se matriculó en el colegio de enseñanza media del Dr. Butler, próxima a su casa de Shrewsbury donde estuvo siete años y significó para Darwin “un mero espacio vacío”, donde primaba la versificación que tanto le molestaba pero en el cual se aproximó a los clásicos, como Horacio. Más tarde, Darwin ingresaría en la Universidad de Edimburgo para cursar Medicina, como su padre, pero pronto comenzó a sentirse a disgusto con esa disciplina para fijar su atención en las Ciencias Naturales: empezó a frecuentar el sótano de la universidad para leer y debatir artículos sobre ciencias naturales junto a otros estudiantes en la llamada Plinian Society. Las actividades también incluyeron excursiones al campo alrededor de Edimburgo.

Finalmente, y ante el escaso entusiasmo de Charles Darwin por la medicina ingresó por orden de su padre en Christ’s College de Cambridge con la finalidad de ordenarse como pastor anglicano, aunque su verdadera vocación se hallaba en el estudio de los escarabajos y es en esa etapa donde comienza ya a publicar algunos de sus hallazgos.

“La ciencia nada tiene que ver con Cristo”

Darwin mantuvo un duelo reflexivo no menor al naturalismo respecto a las creencias religiosas, se declaraba a sí mismo agnóstico y fue duramente criticado por ello. Influenciado por la lecturas de Down había ido perdiendo su fe religiosa poco a poco. Dedicó mucho tiempo a reflexionar sobre la religión católica. “Por más hermosa que sea la moralidad del Nuevo Testamento, apenas puede negarse que su perfección depende en parte de la interpretación que hacemos ahora de sus metáforas y alegorías”, escribió. En ese proceso, sin embargo admitía ser reacio en un principio a abandonar sus creencias, -no abandonó el cristianismo hasta los 40 años- aunque tuvo que acabar sucumbiendo a la incredulidad de un Dios y a considerar el cristianismo como una «una doctrina detestable» amén de realizar un ataque frontal contra la hipocresía de la Iglesia. “En la variabilidad de los seres orgánicos y en los efectos de la selección natural no parece haber más designio que la dirección en que sopla el viento”, escribió.

Darwin consideró la posibilidad hereditaria del sentimiento religioso como un hecho de tipo biológico que explicaría que se hallara tan extendido

Asimismo consideró la posibilidad hereditaria del sentimiento religioso como un hecho de tipo biológico que “produce una mayor eficiencia evolutiva en los pueblos que la poseen al facilitar la cohesión social, la sociabilidad, los sacrificios por la colectividad, etc… Esto explicaría que el fenómeno religioso se halle tan extendido”, expuso.

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El acta fundacional de la biología como ciencia

Las primeras intuiciones de Darwin sobre la evolución surgieron de sus lecturas de von Humboldt. Las contrastaciones empíricas las obtuvo en la expedición científica e hidrográfica a bordo del HMS Beagle, entre 1831 y 1836. A lo largo de este fascinante viaje, tuvo la oportunidad de comprobar la extraordinaria diversidad biológica y geológica del planeta: la Amazonia, la Tierra de Fuego, las Islas Galápagos, los archipiélagos de Oceanía y Australia…

A su vuelta, publicó los diarios del viaje y se convirtió en una celebridad. Pero no fue hasta noviembre de 1859 cuando, tras haber madurado su teoría, publicó la obra que le haría inmortal: ‘El origen de las especies’.  Le costó 13 meses y diez días de duro esfuerzo, según escribió, y de hecho, partía de un trabajo anterior de un manuscrito iniciado en 1856. Su tesis fundamental era que la diversidad que se observa en la naturaleza se debe a las modificaciones que se van acumulando por la evolución a lo largo de sucesivas generaciones. Había surgido el evolucionismo.

Sus publicaciones fueron numerosas, aunque no todas obtuvieron un merecido éxito entre los lectores.

En 1880 publicó La capacidad del movimiento de las plantas donde demostró y acabó formulando una generalización de la especie vegetal que guardaba relación con la animal. En su autobiografía escribiría: “Siempre me ha agradado encumbrar a las plantas en la escala de los seres vivos y, por tanto, he sentido un especial placer en mostrar los movimientos tan numerosos y admirablemente bien adaptados que posee la punta de una raíz”.

Tras haber madurado su teoría, publicó la obra que le haría inmortal: ‘El origen de las especies’.  Le costó 13 meses y diez días de duro esfuerzo

Los personajes surgen cuando la situación está madura para ello, y el siglo XIX lo estaba para el surgimiento del evolucionismo. La evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica, mientras que su teoría de la evolución mediante selección natural no fue considerada como la explicación primaria del proceso evolutivo hasta los años 1930.

Desde los sectores más conservadores y religiosos, la resistencia a admitir que el hombre era una especie animal como cualquier otra generó serias reticencias. Aun así, cabe señalar que Darwin nunca dijo que el hombre venía del mono, sino que el hombre y el mono descienden de un origen común, lo cual es ligeramente distinto.

Paralelamente a Darwin, Alfred Wallace (1823-1913), había llegado a conclusiones parecidas. En Francia, Jean Baptiste Lamarck (1744-1829) había desarrollado anteriormente la primera teoría evolucionista, pero con componentes teleológicos que la distinguen de la pura evolución por selección natural de Darwin.

Charles Darwin murió el 19 de abril de 1882, a los 77 años. Está enterrado en la Abadía de Westminster, junto a Isaac Newton.

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