El Papa León IX / Wikimedia.Créditos: Dingsheim_StKilian_53.jpgRalph Hammann derivative work: BartBassist – Este archivo deriva de: Dingsheim StKilian 53.jpg

Tal día como hoy… se consumaba el Cisma de Oriente y Occidente

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El 16 de julio del año 1054, el emisario del Papa León IX, enviado a Constantinopla, excomulgaba al Patriarca de Constantinopla Miguel I Cerulario. Se consumaba con ello el Cisma de Oriente y Occidente, que supuso la separación de Roma y el surgimiento de la Iglesia Ortodoxa griega.

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CV / Las controversias religiosas siempre acostumbran a esconder bajo las disputas teológicas intereses mucho más prosaicos que son los que realmente se están jugando, como la lucha por el poder y las prebendas que conlleva. El caso que hoy nos ocupa es uno de los más elocuentes en este sentido.

La disputa vino ni más ni menos que por la naturaleza del Espíritu Santo en el marco del Dios trinitario cristiano

La unificación del cristianismo bajo un único corpus doctrinario que indicara a los fieles el recto proceder, la ortodoxia, se había llevado a cabo en el Concilio de Nicea en el año 325, bajo los auspicios del emperador Constantino. Pero 800 años después el escenario era muy diferente. El Imperio romano de occidente había desaparecido, y el carolingio también. La unidad religiosa que representaba la Iglesia católica romana pasaba por momentos difíciles; su autoridad espiritual no se cuestionaba abiertamente, pero tampoco se cumplía estrictamente. Y el Papa era con frecuencia un instrumento de los distintos reinos que empezaban a surgir en los albores de la Baja Edad Media occidental.

Por su parte, el Imperio bizantino estaba también lejos de sus mejores tiempos, pero seguía gozando de una mala salud de hierro. Se mantenía como un centro político de primera magnitud y llevaba muy mal que la opulenta Constantinopla dependiera, en cuestiones de fe, de una Roma a la cual centuplicaba en población y en riquezas. Así que solo había que buscar algún pretexto teológico que hiciera saltar la chispa, y el cisma estaría servido.

Miguel I Cerulario, patriarca de la Iglesia ortodoxa

La disputa vino por un tema que a cualquiera ajeno a las sutilezas propias de los debates teológicos le parecerá inane, y a más de uno familiarizado con ellas, también. El tema escogido fue ni más ni menos que el de la naturaleza del Espíritu Santo en el marco del Dios trinitario cristiano. Según el Concilio de Nicea, el Espíritu Santo emanaba del Padre -el Yahvé bíblico, por decirlo así-, pero en la Europa occidental se había introducido en la oración del Credo el término Filioque, en latín: ‘también del Hijo’. Y esto los patriarcas griegos, defensores de la ortodoxia nicena, lo rechazaron de cuajo y lo calificaron de herejía. Huelga decir dos cosas: la primera, que el máximo hereje era según estas acusaciones el Papa, es decir, el «jefe»; la segunda que lo que realmente se estaba ventilando era la creación de una Iglesia griega independiente de Roma, a menos que el Papa aceptara ser un Primus inter pares.

Con el noble fin de apaciguar los ánimos, el Papa envió a Constantinopla al hombre menos indicado, el cardenal franco Humberto de Silva Candida (1000-1061) –por otro nombre Moyenmoutier-, alguien que, por sus antecedentes, no gustaba precisamente de templar gaitas. Llego a Constantinopla dispuesto a dar guerra, y lo consiguió. El Patriarca de Constantinopla se negó a recibirle y la propia integridad de Moyenmoutier empezó a correr algún peligro. Publicó entonces el ‘Diálogo entre un romano y un constantinopolitano’ haciendo chanza de las costumbres griegas, que dejó en el altar de Santa Sofía junto a una bula en que excomulgaba al no menos irascible patriarca… Y puso inmediatamente tierra de por medio para evitar males mayores. La respuesta griega fue, lógicamente, excomulgar al Papa de Roma.

Como curiosidad,  ambas excomuniones fueron levantadas conjuntamente por el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I el 7 de diciembre de 1965. Ignoramos si las almas de los desexcomulgados fueron evacuadas del infierno.

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También un 16 de julio se cumplen estas otras efemérides

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