Las ciudades que no contemplen criterios de igualdad social se arriesgan a crear sólo enclaves verdes destinados a la élite social / Pixabay

Los planes de “verdificación” de las ciudades deben contemplar criterios de igualdad social

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Las ciudades que no contemplen criterios de igualdad social en sus estrategias políticas para hacer más verde y ecológico su entorno urbano no lograrán la sostenibilidad a largo plazo, y se arriesgan a crear sólo enclaves verdes destinados a la élite social, segun un estudio del ICTA-UAB.

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UAB / Las ciudades que no contemplen criterios de igualdad social en sus estrategias políticas para hacer más verde y ecológico su entorno urbano no lograrán la sostenibilidad a largo plazo, y se arriesgan a crear sólo enclaves verdes destinados a la élite social. Así se desprende de un estudio realizado por un grupo de investigadores del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB), liderados por los investigadores en planificación urbana Isabelle Anguelovski and James Connolly, que analiza la trayectoria de las políticas de reverdecimiento en las últimas tres décadas, en 99 ciudades del mundo.

El estudio revela que este “reverdecimiento” de las ciudades está profundamente ligado con su desarrollo económico

En los últimos años, las instituciones públicas han impulsado iniciativas de reverdecimiento de las ciudades, recuperando y creando espacios e infraestructuras verdes con el objetivo de hacerlas más habitables, más socialmente cohesionadas y más saludables. Sin embargo, los investigadores se preguntan ahora para el beneficio y disfrute de quiénes existen realmente estos espacios verdes. La aprobación de la Nueva Agenda Urbana en la conferencia Hábitat III de 2016 en Quito (Ecuador), hará que dicha tendencia ecologizadora continúe intensificándose y diversificándose en los próximos años, por lo que los investigadores consideran necesario analizar de manera amplia y sistemática su impacto social, en especial en los grupos más desfavorecidos, para que estos nuevos bienes ambientales no se conviertan en privilegios verdes para unos pocos.

Estos resultados, que se recogen en el libro “Green Trajectories: Municipal policy trends and strategies for greening in Europe, Canada and the United States (1990-2016)” publicado recientemente por el Barcelona Lab for Environmental Justice and Sustainability (BCNUEJ) en colaboración con la red de ciudades ICLEI-Local Governments for Sustainability, forman parte de la primera fase del proyecto más amplio GreenLULUs, financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC) que busca determinar hasta qué punto las ciudades verdes son también racialmente y socialmente equitativas. Según James Connolly, “a medida que la ola verde inunda las ciudades, este libro pretende dar un paso atrás y hace un balance de los efectos”.

Muchos municipios establecen una relación directa entre su desempeño ecológico y su capacidad para competir por nuevas inversiones y recursos de desarrollo local / UAB

El análisis indica que la mayoría de las ciudades seleccionadas, todas ellas de Europa, Canadá y los EE.UU, llevaron a cabo acciones ecológicas con la finalidad de mejorar la salud física y mental de sus habitantes, revitalizar los vecindarios o el centro de las ciudades, reurbanizar los paisajes postindustriales, minimizar los posibles efectos del cambio climático, preservar la naturaleza o restaurar sus ecosistemas. Estas acciones consistieron en la construcción y rehabilitación de zonas verdes, parques y corredores ecológicos, y la instalación de pavimentos permeables o jardines de lluvia. No obstante, el estudio revela que este “reverdecimiento” de las ciudades está profundamente ligado con su desarrollo económico, y muchos municipios establecen una relación directa entre su desempeño ecológico y su capacidad para competir por nuevas inversiones y recursos de desarrollo local.

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La “marca verde” en la igualdad de los ciudadanos

“A muchas ciudades, esta estrategia verde urbana les resulta necesaria para poder diferenciarse de otras ciudades y les ayuda a atraer, entre otros activos, trabajadores de la industria de servicios altamente calificados para los nuevos sectores económicos que esperan promover”, indica Isabelle Anguelovski. Tal hallazgo pone de manifiesto cómo la verdificación es mercantilizada en la práctica municipal actual. Las ciudades que hacen gala de su “marca” verde y que más se jactan de sus logros ecológicos tienden a ser las más inaccesibles, en especial para los colectivos más vulnerables.

Las ciudades que hacen gala de su “marca” verde y que más se jactan de sus logros ecológicos tienden a ser las más inaccesibles, en especial para los colectivos más vulnerables

Asimismo, tiene lugar un proceso de “gentrificación verde” por el que la población originaria de un barrio de clase media-baja o baja es desplazada por nuevos habitantes con mayor poder adquisitivo que llegan a la zona atraídos por la proximidad de nuevos parques y zonas verdes y por la oferta concurrente de viviendas más atractivas. Como consecuencia, el precio del alquiler y de venta de las viviendas experimenta un incremento considerable, de manera que los colectivos más vulnerables no pueden hacer frente a los precios y tienen que acabar marchándose a vivir a otras zonas, menos atractivas y con una calidad de vida más baja. Esta situación se produce en ciudades como San Francisco, Zurich o Boston.

Por el contrario, en aquellas ciudades que, como Nantes, sitúan la igualdad y la asequibilidad en el centro de su política verde urbana, esta relación entre la “marca” verde urbana y la inaccesibilidad desaparece. Por ello, los autores del libro destacan que es necesario tener en cuenta los problemas de igualdad, desplazamiento y exclusión a largo plazo y tomarse en serio cuestiones como la gentrificación a la hora de diseñar futuras ciudades verdes. “Si se refuerzan estas estrategias, los beneficios de los servicios ecológicos urbanos podrían ser universales para toda la población, en lugar de privilegios para unos grupos seleccionados”, concluye Anguelovski.

El estudio analiza ciudades como Barcelona y Valencia y enfatiza los esfuerzos de las dos ciudades para mejorar el acceso al verde, especialmente a espacios públicos verdes, a nuevos jardines de proximidad, y a grandes parques urbanos en zonas históricamente más marginadas e industriales. “Estos esfuerzos se combinaron con otros grandes proyectos de revitalización urbana y de desarrollo de nuevas infraestructuras, especialmente en los años 90 y 2000” indica Anguelovski, quien añade que más recientemente, se han notado los esfuerzos para integrar el verde urbano en los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático.

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