Era un estado organizado con ciudades y pueblos, un lenguaje escrito y tecnologías avanzadas para la época. Los garamanta fueron pioneros en el aprovechamiento de oasis y en la apertura del comercio transahariano.

Investigadores del CEI descubren una civilización perdida en el Sahara

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Un equipo de arqueólogos ha desenterrado los restos de una civilización perdida en una de las zonas más áridas del desierto africano del Sahara.

Desierto del Sahara.

El equipo pertenece al proyecto TRANS-SAHARA («Formación de estados, migración y comercio en el Sahara central [1000 a. C. – 1500 d. C.]»), financiado con 2,42 millones de euros mediante una Subvención Avanzada (Advanced Grant) del Consejo Europeo de Investigación (CEI) conforme al Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea.

Investigadores de la Universidad de Leicester (Reino Unido) utilizaron imágenes obtenidas por satélite para descubrir indicios nuevos de una civilización perdida en la zona libia del desierto. Descubrieron más de cien granjas fortificadas y pueblos con estructuras semejantes a castillos así como distintas ciudades. La mayoría están datadas entre el año 1 d. C. y el 500 d. C.

Según los investigadores, fueron los garamanta, un pueblo bereber del Sahara que fundó un reino en lo que ahora se considera Libia, los que desarrollaron estas «ciudades perdidas».

Expertos en la materia sugieren que la cultura e historia de los garamanta eran más avanzadas e importantes que lo que se reconoce en las fuentes de la antigüedad.

El equipo de Leicester descubrió restos de ladrillos de adobe pertenecientes a complejos fortificados que formaban muros de hasta cuatro metros de alto. Además descubrieron restos de viviendas, cementerios de montículos de piedras, sistemas de campos asociados, pozos y sistemas de riego avanzados.

Un estudio sobre el terreno realizado hace varios meses confirmó su datación preislámica y sirvió para evaluar el grado de conservación de estos hallazgos.

En relación a la financiación del proyecto, la profesora Henrietta L. Moore, de la cátedra William Wyse de Antropología Social de la Universidad de Cambridge y miembro del Consejo Científico del CEI, indicó: «En el CEI nos orgullecemos de financiar a investigadores excelentes como el arqueólogo David Mattingly y su equipo.

Cuando el CEI le concedió una Subvención Avanzada confiamos firmemente en que su proyecto tenía el potencial de ampliar las fronteras del conocimiento y que sería esencial para conocer el patrimonio cultural de Libia. El problema surgió con la revuelta antigadafista, que obligó al equipo a evacuar el país.»

La rebelión contra el régimen de Muammar Gaddafi interrumpió el trabajo del profesor Mattingly y su equipo, pero el profesor Moore declaró que volverían a Libia para continuar su estudio sobre el terreno en cuanto fuera posible y con el mismo entusiasmo. «Estamos seguros de que continuará esta importante exploración de los excepcionales tesoros arqueológicos de esta región.»

El director del proyecto, el profesor Mattingly, declaró: «Es como si alguien viniera a Inglaterra y de repente descubriera todos los castillos medievales. Estos centros urbanos han pasado desapercibidos y no se han registrado durante el régimen de Gaddafi.»

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Cultivos y una densidad urbana considerable

El Dr. Martin Sterry de la Universidad de Leicester, responsable de la mayor parte del análisis de las imágenes y la interpretación del emplazamiento, añadió: «Las imágenes obtenidas por satélite nos han permitido cubrir una región amplia.

Los indicios sugieren que el clima no ha cambiado desde hace años y podemos contemplar que el paisaje inhóspito y sin precipitaciones contuvo en su día cultivos y una densidad urbana considerable. Estos paisajes antiguos son excepcionales tanto en lo referente a sus características como a la calidad de su conservación.»

Los resultados contrastan con la concepción que se tenía de los garamanta hasta ahora como nómadas bárbaros que sólo provocaron problemas durante el Imperio Romano.

«De hecho, contaban con un elevado grado de civilización, vivían en centros urbanos fortificados de gran tamaño, y sobre todo cultivaban los oasis», explicó el profesor Mattingly.

«Era un estado organizado con ciudades y pueblos, un lenguaje escrito y tecnologías avanzadas para la época. Los garamanta fueron pioneros en el aprovechamiento de oasis y en la apertura del comercio transahariano.»

El proyecto y sus descubrimientos ayudarán a que Libia y su pueblo comiencen de nuevo y creen nuevos lazos con su historia. «Es un nuevo comienzo para el servicio de antigüedades de Libia y una oportunidad para el pueblo libio de reconectar con su larga historia de represión», insistió el profesor Mattingly. «Estas son las primeras poblaciones de Libia que no se trataron de imposiciones coloniales de los pueblos mediterráneos como griegos y romanos. Los garamanta deberían ocupar un capítulo fundamental en el currículo escolar sobre historia y patrimonio.»