Combatir la malaria dejando a los mosquitos envejecer

Los investigadores señalan que merece la pena arriesgarse a permitir que maduren los mosquitos si así se reduce la mortalidad.

La resistencia del insecto frente al insecticida

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¿Cabe que la solución en la lucha contra la malaria sea dejar a los mosquitos crecer y reproducirse? Un estudio internacional dirigido por la Universidad de Surrey (Reino Unido) muestra que la idea no es del todo descabellada. Sus hallazgos se han publicado en la revista Proceedings of the Royal Society A.

Esporozoito de Plasmodium.

Un grupo de investigadores, coordinados por el Dr. Stephen Gourley del Departamento de Matemáticas de dicha universidad, utilizó modelización matemática para investigar la razón por la que los insecticidas utilizados contra los insectos vectores de la malaria pierden su efectividad con rapidez en zonas en las que su uso es intenso.

Estos insectos son capaces de burlar incluso los insecticidas más nuevos. Expertos en la materia indican que la fumigación de mosquitos antes de que crezcan impone una rigurosa presión de selección que favorece a los insectos resistentes.

Contra los mosquitos se emplean en la actualidad sustancias químicas como el DDT (diclorodifeniltricloroetano), que puede aportar resultados muy positivos a corto plazo, pero su efecto indiscriminado acelera la adquisición de resistencia por parte del insecto frente al insecticida.

Por ello se cree que un insecticida de efecto retardado podría ralentizar este proceso y mantener su efectividad por más tiempo.

En estas condiciones, se aumentaría el riesgo de padecer infecciones provocadas por mosquitos más viejos al producirse una fase de latencia relativamente larga. Así, la acción retardada del insecticida no provocaría un aumento de las tasas de infección mientras que los insectos más jóvenes siguen vivos.

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La malaria puede prevenirse y curarse

Gracias a modelos matemáticos, los investigadores fueron capaces de predecir la efectividad de un insecticida tras la puesta de los mosquitos. Sus resultados indican que la resistencia se desarrollaría con mucha mayor lentitud al reducirse la presión selectiva ejercida sobre los mosquitos resistentes.

Trofozoítos (formas anulares) y gametocitos de Plasmodium falciparum en sangre humana.

Este trabajo servirá para dar impulso a nuevas iniciativas y lograr progresos excepcionales en el control de esta enfermedad. Cabe aclarar que aunque se prevé un aumento en la cantidad de mosquitos estos no contendrían malaria.

«Lograr una prevención efectiva del contagio de la malaria por mosquitos tiene la contrapartida de soportar más picaduras de mosquito que no conllevan transmisión de malaria», indicó el Dr. Gourley.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2008 murieron cerca de un millón de personas a causa de la malaria, la mayoría en el África subsahariana. Cerca del 50% de la población mundial está en riesgo de contagiarse de esta enfermedad. Hace tres años la malaria estaba presente en 108 países y territorios. El 20% de la mortalidad infantil tiene como causa esta enfermedad.

El lado positivo es que la malaria puede prevenirse y curarse. El mejor tratamiento disponible es la terapia de combinación a base de artemisinina (TCA). Los investigadores señalan que merece la pena arriesgarse a permitir que maduren los mosquitos si así se reduce la mortalidad.

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