Cómo ser sapiens moderno hace 300.00 años

En el presente, los sapiens industrializados no somos superiores a los actuales cazadores recolectores / Imagen de https://www.soest.hawaii.edu/soestwp/

A tenor de la baja variabilidad genética del Homo sapiens actual se calcula que su población inicial estuvo entre los 10.000 y los 500.000 individuos. Ello implicó algún mecanismo de aislamiento y reducción de sus ancestros. Pero, ¿en dónde ocurrió ese cuello de botella?

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Lee R. Berger propuso en su libro In the Footsteps of Eve del año 2000 que tal lugar fue el litoral de Sudáfrica. Hoy en día su tesis no ostenta la aceptación de la mayoría de expertos. Por ahora sabemos que los primeros sapiens gráciles fueron muy similares a nosotros por algún lugar de África. Ello empezó cerca de los 300.000 años de antigüedad, es decir, los sapiens modernos han disfrutado de una longeva estancia en nuestro planeta. Hoy en día son éstos quienes se plantean su evolución y parentescos. Aun así estos primeros sapiens fueron cambiando ciertos rasgos de manera gradual y paulatina. Ello implica que no estamos delante de un cambio de especie sino ante una evolución gradual.

Cruzando diferentes periodos glaciales y cálidos parece claro que, y sin angustias claras, la cultura superó a la biología durante la evolución de sapiens. En ello se dieron un conjunto de retroalimentaciones que por un lado suavizaron la robustez ósea de los sapiens arcaicos antecesores, y por el otro provocó el aumento paulatino de su encefalización. La cultura en todo ello tuvo mucho que ver.

Sapiens dominaba perfectamente el fuego, su producción, mantenimiento y transporte. Es decir, cocinaba en hogares estables y bien delimitados

Sapiens dominaba perfectamente el fuego, su producción, mantenimiento y transporte. Es decir, cocinaba en hogares estables y bien delimitados. Pero además diversificó y perfeccionó todo el conjunto de herramientas y estrategias. Así su dieta devino rica, variada y cocinada pudiendo alimentar mejor a su cerebro, aumentar así su cohesión social e incrementar su reproducción.

Fue obvio que aquellos sapiens pioneros estaban optimizando sus recursos para devenir mejores cazadores – recolectores. Los ecosistemas africanos de sabana y humedales en donde cazaban gran cantidad de ungulados como zebras, ñus y gacelas, tenían fuertes competidores como leopardos, hienas y leones. En caso de no haberles ganado la partida cárnica no estaríamos hablando de ello.

Bajo aquel contexto, dieta cocinada y blanda, más un clima benigno, sapiens redujo paulatinamente su robustez corporal y mandibular. Todo ello, y como hemos justificado en anteriores apartados, potenció la expansión de su cavidad encefálica. De hecho durante la evolución de sapiens su capacidad craneal pasó de unos 1000 c.c. hasta superar de media los 1.400 en la actualidad.

Su altura, por encima del metro setenta, superó a todos los Homo anteriores y contemporáneos

A nivel de sus rasgos físicos ya enunciamos su cuerpo grácil y estilizado con respecto a sus antecesores y coetáneos. Por ejemplo la relación de longitudes entre húmeros y tibia aumentó gracias a esqueletos más esbeltos. O su altura, por encima del metro setenta, que superó a todos los Homo anteriores y contemporáneos. De hecho sus huesos se volvieron mucho más gráciles bajo una reducción muscular de un 25 % con respecto a sus antecesores y coetáneos. Cabe recordar que los neandertales, de metro sesenta, pesaban entre 85 y 90 quilos, mientras que los sapiens, de más de uno setenta, rondaban los 70 a 75 quilos. Por tanto sus necesidades metabólicas se redujeron y mejoraron.

Homo Sapiens arcaico / Flickr – Qafzeh IX (Qafzeh, Israël)

Neandertal y sapiens fueron dos estrategias evolutivas distintas desde los sapiens arcaicos que les precedieron. Los neandertales se adaptaron a climas más temperados y glaciales mientras que sus congéneres africanos lo hicieron bajo climas más benignos. Así se explican los sapiens estilizados de hace 300.000 años. Por ejemplo, y a nivel mandibular, cabe indicar la expansión gradual de un mentón gracias a la reducción de unos molares que adquirieron una corona estrecha y pequeña. También la cara de estos sapiens primigenios era algo prominente pero nada que envidiar a la de erectus, neandertales y a la de los actuales aborígenes de Nueva Guinea y Australia. Todos ellos comparten unos pómulos grandes y expandidos dando a su faz unos grandes mofletes.

El cráneo de estos primeros sapiens mostraba todavía un pequeño muñón occipital dando un ligero aspecto amelonado en perfil anteroposterior

Con todo, el cráneo de estos primeros sapiens mostraba todavía un pequeño muñón occipital dando un ligero aspecto amelonado en perfil anteroposterior. De todas formas el abombamiento simétrico a medio cráneo estaba desapareciendo en base al crecimiento en vertical de la bóveda craneana. Este alzamiento parietal permitió su elevada encefalización creciendo a lo alto y ya no a lo ancho. De todas formas, y por aquel entonces, sus cráneos eran algo más bajos y alargados en perfil facial que los nuestros más esféricos y elevados en la parte superior.

A todo ello cabe indicar que la variabilidad actual es tan enorme que podemos encontrar algunos sapiens de hoy en día que encajen con los de hace 300.000 años. Todo se mezcla todo con todo sin límites ni fronteras claras. Además todo el contexto anterior pertenece a una evolución alopátrica bajo una radiación adaptativa gradual, es decir, durante el tiempo que sapiens lleva existiendo ha modificado lentamente algunos rasgos. Este hecho también sucedió durante la evolución de los grupos erectus y neandertal.

En cuanto a los orígenes africanos de sapiens debemos suponer que eran de piel y cabellos oscuros para minimizar el riesgo de mutaciones dañinas

En cuanto a los orígenes africanos de sapiens debemos suponer que eran de piel y cabellos oscuros para minimizar el riesgo de mutaciones dañinas. Su variabilidad genética fue baja, aunque superior a sus últimos congéneres neandertales. Ello indica que una pequeña población africana de sapiens fue la responsable de la actual diáspora de la especie por todo el mundo. Esta expansión se produjo al devenir hábiles cazadores – recolectores.

Se organizaban en campamentos bien establecidos y estacionales. La captura de piezas estaba muy diversificada, desde caza mayor hasta menor. A ello también añadían una dieta variada, y en función de las regiones explotadas, no menospreciaban moluscos marinos, setas, nueces y una inmensa variedad de vegetales. Gracias a tal eficiencia en la explotación de recursos sus clanes eran grandes y de ámbito multifamiliar. Por su ADN sabemos que entre estos núcleos las mujeres abandonaban el clan de donde nacían. Los hombres permanecían en el grupo para acoger a otras féminas.

El patrimonio (patri onium, lo recibido del padre) se volvió en matrimonio (matri onium, lo recibido de la madre) algo que, y dada la baja densidad de población de aquellos cazadores, reducía la endogamia. Por otro lado ellas, y por los datos actuales en antropología, parían una media de un vástago cada cuatro años.

Flecha de sílex / Wikimedia – Museo de Almeria

Visto todo lo anterior parece claro que la evolución biológica de sapiens iba a quedar por detrás de su evolución cultural. La planificación a largo término y su creatividad dirigida les iban a dar el pistoletazo de salida. La clave de su expansión por todo el mundo fue su mayor tasa de reproducción. Las innovaciones en sus utensilios nos dan algunas pistas de ello. Su industria lítica, llamada en África Middle Stone Age, derivó en el equivalente europeo al musteriense (ver: Cómo ser neandertal y no morir en el intento). Ello implicó que el modo de talla III de los sapiens de hace 300.000 años pasó a los neandertales de Europa hace unos 125.000 o más.

Si ello se mantiene así, sapiens y neandertales compartieron más que simples ancestros, compartieron cultura. Aquella talla proporcionó herramientas más pequeñas, más llevaderas y más específicas en distintos usos. De hecho los materiales para aquellas tallas eran seleccionados según su calidad y prestaciones procediendo de yacimientos a kilómetros de distancia. Ahora ya no valía cualquier canto rodado de cuarzita o caliza, ahora se preciaban los silicatos amorfos, por su dureza y fractura concoidea, como el sílex, la calcedonia o la obsidiana. Los humanos sabían reconocerlos y encontrarlos en su lugar de extracción. En cierto modo comenzamos con el tráfico de sílex antes del actual de influencias. Es más, y a diferencia de algunos de sus antepasados, los nuevos sapiens no abandonaban sus herramientas sino que las llevaban consigo durante su vida nómada.

La diferencia entre los sapiens de hace 300.000 años y nosotros no estriba en la inteligencia innata sino en la tecnología adquirida

Descrito todo lo anterior, la visión de algunos humanistas de unos sapiens primitivos y atrasados no casa con los hechos. La diferencia entre los sapiens de hace 300.000 años y nosotros no estriba en la inteligencia innata sino en la tecnología adquirida. En el presente, los sapiens industrializados no somos superiores a los actuales cazadores recolectores. Póngase uno en su ambiente y a ver si sobrevive. Como en breve veremos, estos sapiens pioneros no fueron unos lerdos atradasados, de hecho su rápida diáspora por los cinco continentes mostraría otra cosa. Veamos entonces cómo sapiens colonizó el planeta superando a cualquiera de sus antepasados en estrategias y éxitos.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entrega anterior: Los primeros sapiens, origen y contexto (entrega 31)

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