El telescopio espacial Planck de la ESA se apagó ayer tras pasar casi 4.5 años estudiando los restos de la radiación del Big Bang y la evolución de las estrellas y de las galaxias a lo largo de la historia del Universo

El legado de la misión Planck de la ESA

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ESA / El telescopio espacial Planck nos ha ayudado a comprender mejor la historia del Universo, desde una fracción de segundo después del Big Bang a la evolución de las estrellas y de las galaxias a lo largo de estos 13.800 millones de años. Aunque la fase de observaciones científicas ya haya terminado, el legado de esta misión sigue vivo.

Planck y la radiación cósmica de microondas / ESA and the Planck Collaboration - D. Ducros

Planck se lanzó en el año 2009 y pasó 4.5 años observando el firmamento para estudiar cómo evolucionó la materia cósmica con el paso del tiempo. El sábado se apagó su Instrumento de Baja Frecuencia (LFI), que había completado sus observaciones científicas el pasado día 3 de octubre.

El Instrumento de Alta Frecuencia (HFI) había concluido su misión en enero de 2012, tras realizar cinco observaciones del cielo completo en paralelo con LFI.

El satélite se ha apagado definitivamente esta semana, tras completar una serie de protocolos operacionales.

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Créditos: ESA

El retrato más preciso de nuestro universo

A principios de este año, los científicos que trabajan con los datos de Planck presentaron la imagen más precisa de la radiación cósmica de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), los restos de la radiación del Big Bang que quedaron grabados en el firmamento cuando el Universo tenía apenas 380.000 años.

La señal CMB es la imagen más precisa de la distribución de masa en el Universo primitivo. En ella se pueden detectar minúsculas fluctuaciones de temperatura que se corresponden con regiones que, en un principio, presentaban densidades ligeramente diferentes, y que constituyen las semillas de todas las estructuras, estrellas y galaxias que podemos ver hoy en día.

“Planck nos ha proporcionado la imagen a cielo completo de la señal CMB más precisa de la historia, con la que podremos poner a prueba una gran variedad de modelos sobre el origen y la evolución del cosmos”, explica Jan Tauber, científico del proyecto Planck para la ESA.

“Antes de poder empezar a utilizar esta valiosa información cosmológica, se tuvo que separar la señal CMB de las emisiones de toda la materia que se encuentra en primer plano, en nuestra propia galaxia o en otras galaxias y cúmulos galácticos, un trabajo realmente meticuloso”.

Como resultado, Planck ha realizado el catálogo más exhaustivo hasta la fecha de los principales cúmulos galácticos, los mayores bloques constitutivos del Universo. Planck también ha identificado los grumos de materia más densos y fríos de nuestra galaxia, fríos depósitos de materia a partir de los que se podrían formar nuevas estrellas en el futuro.

No obstante, estos son sólo dos ejemplos de la gran variedad de cuestiones que el archivo de datos de Planck está ayudando a resolver.

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Una nueva receta cósmica

Observando más allá de la Vía Láctea y a través de la historia cósmica, Planck ha redefinido las proporciones relativas de los ingredientes que componen el Universo. La materia convencional, de la que están formadas las estrellas y las galaxias, constituye apenas un 4.9% de la densidad total de masa/energía del Universo.

La materia oscura, que hasta ahora sólo se ha podido detectar de forma indirecta a través de su interacción gravitatoria con las galaxias o con los cúmulos de galaxias, constituye un 26.8%, más de lo que se pensaba inicialmente. Por otra parte, la energía oscura, la misteriosa fuerza responsable de acelerar la expansión del Universo, representa un 68.3%, menos de lo esperado.

Estos datos también aportan una nueva cifra para definir la edad del Universo: 13.800 millones de años.