Comuna de París

Barricada de la Plaza Blanche, defendida por mujeres, durante la Semana Sangrienta. / Wikimedia

Tal día como hoy… 28 de mayo de 1871 finalizaba la Comuna de París

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El 28 de mayo de 1871 las tropas del ejército regular francés tomaban los últimos reductos parisinos que todavía resistían y se hacían con el control de la capital, liquidando lo que la historia conoce como la Comuna de París, el movimiento revolucionario que había estallado dos meses antes tras la guerra franco-prusiana y proclamación del II Reich alemán en la sala de los espejos del Palacio de Versalles.

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CV / La Comuna de París es sin duda uno de los episodios «revolucionarios» más significativos de la historia reciente. Para unos fue la apoteosis del terror revolucionario y hubo que atajarlo a cualquier precio el peligro que suponía. Para otros la apoteosis fue la del terror y la represión desencadenada por el estado burgués contra los movimientos obreros y populares. Tampoco entre sus defensores hubo acuerdo. Marx la consideró una experiencia comunista de cuyo fracaso había que extraer lecciones; Bakunin, en cambio, la consideró el modelo de la revolución anarquista…

Marx la consideró una experiencia comunista de cuyo fracaso había que extraer lecciones; Bakunin, en cambio, la consideró el modelo de la revolución anarquista

En 1870 el emperador francés Napoleón III le había declarado la guerra al reino de Prusia. El conflicto había surgido por la candidatura de un príncipe prusiano de la dinastía Hohenzollern al trono de España, que estaba buscando rey tras el derrocamiento de Isabel II. Aunque los alemanes retiraron la candidatura al trono español, el canciller prusiano Otto von Bismark se las ingenió para que el impulsivo petit Napoleon – como se le llamaba jocosamente por comparación con su tío Napoleón I- le declarara la guerra; una guerra que Bismark tenía prevista para acabar de desarrollar su plan de unificación de Alemania bajo un solo Reich.

Mucho mejor preparados que los franceses para una guerra que habían estado esperando largo tiempo, los prusianos derrotaron fácilmente al ejército francés a las primeras de cambio. El propio Napoleón III con el grueso de su ejército se rindió y fue hecho prisionero en Sedán; abdicó y Francia se quedó sin gobierno y prácticamente sin ejército. Los prusianos avanzaron hasta París y proclamaron en Versalles el Imperio alemán. En Burdeos, mientras tanto, se proclamaba la III República francesa, que aparentemente iba a seguir con la guerra contra los alemanes. París estaba rodeada por el ejército prusiano y los ciudadanos habían constituido la Guardia Nacional, la milicia que estaba a cargo de la defensa de la ciudad a falta de tropas regulares. Controlada por cuadros izquierdistas, la milicia tomó el Ayuntamiento de París y convocó elecciones, constituyendo la Comuna. Y se negaron a rendirse.

Los nuevos gobernantes franceses de Burdeos, con Adolphe Thiers a la cabeza, pronto entendieron que no solo tenían un problema –los alemanes-, sino dos más: París en manos de los revolucionarios era el primero; las conspiraciones entre los generales derrotados para una restauración monárquica, el segundo. Afrontaron la situación firmando la paz con Alemania, a cambio de la cesión de Alsacia y Lorena, y lanzando a las nuevas levas del ejército regular contra la capital rebelde y revolucionaria. Las conspiraciones monárquicas podían esperar…

La Comuna de París gobernó la ciudad durante dos meses, promulgando una suerte de gobierno revolucionario

La Comuna de París gobernó la ciudad durante dos meses, promulgando una suerte de gobierno revolucionario que se miraba en el espejo de la conspiración de los iguales de Babeuf en 1797, setenta y cuatro años antes. Se decretó la autogestión obrera de las fábricas, la laicidad del estado, la creación de guarderías, la conversión de las iglesias en espacios públicos para debate y asambleas.

Ante la complaciente mirada de los alemanes, el ejército francés asaltó París, pasando finalmente a la ofensiva durante la denominada «semana sangrienta» -entre el 21 y el 28 de mayo. Para los revolucionarios, era la demostración de que los intereses de la burguesía capitalista estaban más allá de las naciones. Tras la ocupación de París, la represión fue durísima. París quedó en estado de sitio durante los siguientes cinco años. Se calcula que, entre muertos y ejecutados, unos 30.000 parisinos perdieron la vida. Los últimos comuneros que resistieron en el cementerio Père-Lachaise, fueron ejecutados allí mismo tras rendirse.

Por el lado revolucionario, la III República tenía el camino allanado. Por el lado monárquico, las disputas entre legitimistas borbónicos y orleanistas –que persisten aún hoy en día-, hicieron inviable el golpe de estado que había preparado el duque de Chambord. Eso sí, fueron mucho mejor tratados que los comuneros.

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También un 28 de mayo se cumplen estas otras efemérides

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