Conferencia de Teherán

Joseph Stalin, Franklin D. Roosevelt, y Winston Churchill en 1943 durante la conferencia de Teherán / Wikimedia

El año 1943 había significado un auténtico punto de inflexión para el curso de la II Guerra Mundial. Alemania había acumulado derrotas una tras otra, había perdido la iniciativa y retrocedía en todos los frentes. La Conferencia de Teherán se convocó con la finalidad de aunar y coordinar los esfuerzos de guerra aliados en aras al objetivo común de conseguir la derrota de Hitler.

 

CV / Había perdido el norte de África y su principal aliado europeo, la Italia fascista, estaba siendo invadida y derrumbándose por momentos. En el Este, tras la derrota de Stalingrado y el canto del cisne de Kursk, los soviéticos habían tomado la iniciativa y la Wehrmacht se batía en retirada. Estaba claro que la derrota de Hitler era inevitable.

Lo que no se sabía todavía era en qué términos iba a producirse. Churchill había proclamado un par de años antes, en los tiempos más difíciles, que Gran Bretaña proseguiría hasta la derrota total de Alemania. Pero no era Gran Bretaña quien estaba en condiciones de imponer la continuación del conflicto hasta la rendición incondicional de Hitler, sino sus dos poderosos aliados, los EEUU y la URSS.

El presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt parecía inclinarse por las tesis de Churchill, convencido de que había que liquidar al nazismo

El presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt parecía inclinarse por las tesis de Churchill, convencido de que había que liquidar al nazismo. Pero los designios de Stalin no estaban tan claros en ningún sentido. Había firmado un pacto  de no agresión con Hitler y había invadido también Polonia cuando lo hicieron los alemanes. Y no entró en guerra hasta la primavera de 1941, cuando Hitler rompió unilateralmente el pacto con Stalin e invadió la URSS. No era probable que ni Stalin ni Hitler se avinieran a un nuevo pacto entre ellos, pero tampoco había certeza absoluta de ello.

Los norteamericanos, por su parte, habían entrado en guerra con Japón tras el ataque nipón a Pearl Harbor en diciembre de 1941, y Hitler se la había declarado a los EEUU. Aunque igualmente improbable, Roosevelt podría estar pensando en un apaciguamiento en Europa para poder dedicar su mayor esfuerzo de guerra al Pacífico, contra los japoneses, donde sus intereses y urgencias eran acaso más acuciantes.

Stalin exigía un desembarco en Francia que amenazara directamente al corazón de Alemania

La Conferencia de Teherán se convocó con la finalidad de aunar y coordinar los esfuerzos de guerra aliados en aras al objetivo común de conseguir la derrota de Hitler. Tampoco la elección de Teherán como lugar de reunión fue casual. Tenía una carga simbólica evidente: en uno de sus múltiples delirios, Hitler había concebido la idea de avanzar hacia oriente, ocupar el Canal de Suez y proseguir por Oriente Medio e Irán hasta la India, donde se encontraría con sus aliados japoneses que, a su vez, se habrían hecho con las posesiones británicas en extremo oriente. Ni alemanes ni japoneses estaban ya por entonces en situación siquiera de soñar con este encuentro. Se le estaba enviando a Hitler un claro mensaje: allí hasta dónde él había pensado llegar, se estaban reuniendo sus enemigos para decidir su destino.

La conferencia de Teherán duró desde el 28 de noviembre hasta el 1 de diciembre de 1943. Tras los encuentros preliminares, los tres líderes, Roosevelt, Churchill y Stalin, se reunieron personalmente el 30 de noviembre. Se acordó y se proclamó públicamente que se iba a proseguir con la guerra hasta la derrota total de Alemania, y se estableció también el cómo en el plano militar. Si Hitler pensaba en algún armisticio, podía irse olvidando.

Churchill, fiel a su idea originaria de que al caimán había que reventarlo por la barriga, apostaba por un desembarco angloamericano en Grecia, todavía ocupada entonces por el Tercer Reich; una idea que mantenía desde los tiempos de la I Guerra Mundial. Además, ferviente anticomunista como era, dicho desembarco interferiría en los progresos soviéticos en el Este. Progresando desde Grecia hacia el norte y cortando el avance soviético por Europa. Y al fin y al cabo, pensaba, Gran Bretaña había ido en su momento a la guerra por Polonia, y no era cuestión de abandonarla a su suerte ante el ejército rojo.

Según algunos historiadores, Churchill comprendió en Teherán que Gran Bretaña ya no era el todopoderoso imperio que había sido, y que de los tres aliados, era el más débil

Stalin, obviamente, rechazaba esta idea y exigía un desembarco en Francia que amenazara directamente al corazón de Alemania. Esto obligaría a Hitler a distraer tropas del Este para atender el nuevo frente y aceleraría su final. Al parecer, la conversación subió de tono en más de una ocasión entre Churchill y Stalin. Según algunos historiadores, Churchill comprendió en Teherán que Gran Bretaña ya no era el todopoderoso imperio que había sido, y que de los tres aliados, era el más débil.

Roosevelt, por su parte, se inclinó por las posiciones de Stalin, entendiendo que un desembarco masivo en Francia, aprovechando el portaaviones natural que era Gran Bretaña, derrumbaría decisivamente la resistencia nazi. Además, los únicos que estaban en condiciones materiales de llevar a cabo una operación de tal magnitud eran los norteamericanos. Y Churchill se la tuvo que envainar. En Teherán se acordó proceder lo que seis meses después fue la mayor operación militar combinada de la historia: el desembarco de Normandía.

En Teherán se acordó proceder lo que seis meses después fue la mayor operación militar combinada de la historia: el desembarco de Normandía

Los tres líderes aliados volvieron a reunirse algo más de un año después en Yalta, en febrero de 1945, con Alemania ya agonizando. Allí se procedió al reparto de Europa entre los EEUU y la URSS.

Un año y medio después de la Conferencia de Teherán, y once meses después del desembarco de Normandía, Hitler se suicidaba acorralado en su búnker de Berlín y la Alemania nazi se rendía incondicionalmente.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 30 de noviembre de 1943

En Irán tenía lugar la Conferencia de Teherán entre los tres líderes aliados contra Hitler en la II Guerra Mundial, Winston Churchill (Reino Unido), Franklin D. Roosevelt (EEUU) y Iósif Stalin (URSS). En ella se acordó la acción militar conjunta entre los tres aliados, preparar el desembarco norteamericano en Normandía –que tuvo lugar siete meses después- y se adoptó el compromiso de proseguir la guerra hasta la rendición incondicional de Alemania.

Martes, 1 de diciembre de 1990

A 40 metros por debajo del lecho marino del Canal de la Mancha, se unían los dos tramos del Eurotúnel que se estaba construyendo, desde Inglaterra y desde Francia.

Miércoles, 2 de diciembre de 1852

Tras resultar elegido presidente de la II República francesa, Luis Napoleón Bonaparte da un golpe de estado, abole la república e instaura el imperio, coronándose él mismo emperador con el nombre de Napoleón III.

Jueves, 3 de diciembre de 1967

En Sudáfrica, el cirujano Christian Barnard (1922-2001) realizaba el primer trasplante de corazón de la historia. El paciente falleció de una neumonía dieciocho días después.

Viernes, 4 de diciembre de 1971

En Montreux (Suiza) se producía un incendio en el casino mientras estaban actuando Frank Zappa &The Mothers of Invention. El incendio dio lugar a la famosísima canción ‘Smoke on the water’ por parte del grupo Deep Purple, que aquellos mismos días estaban grabando en Montreux.

Sábado, 5 de diciembre de 1703

En el norte de Europa, entre el 5 y el 9 de diciembre (24 a 28 de noviembre según el calendario juliano vigente entonces en Inglaterra), se producía una impresionante tormenta con un frente de 500km de anchura, que afectó Gales, el centro y el sur de Inglaterra, Países Bajos y el norte de Alemania. Según el escritor británico Daniel Defoe, autor de Robinson Crusoe, fue la más terrible que jamás había visto el mundo. Sin que tal afirmación pueda constatarse, sí parece que es la mayor de que se tienen registros en la zona entre Inglaterra, el mar del Norte y Alemania. Causó la muerte de miles de personas y el hundimiento de centenares de buques.

Domingo, 6 de diciembre de 1904

Con motivo del bloqueo naval a Venezuela, el presidente norteamericano Theodore Roosevelt pronuncia su famoso «corolario Roosevelt» a la doctrina Monroe –América para los americanos– al proclamar abierta y públicamente América para los estadounidenses.

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