Entrevista a Clemente Polo, Catedrático de Economía

Clemente Polo es Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico (UAB)

 

“Ellos no exportan”

Consecuencias económicas de una Cataluña independiente

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Por Eva Serra  e.serra@catalunyavanguardista.com

Recientemente, el Instituto de Estudios Económicos ha presentado en el Círculo Ecuestre de Barcelona la segunda parte de “La cuestión catalana”, un informe escrito a manos de Ángel de la Fuente (CSIC) y Clemente Polo (UAB) que analiza las probables consecuencias en materia económica de una independencia en Cataluña.

Sus principales conclusiones apuntan a una caída de las exportaciones al resto de España cercanas a un 50%, cambio de sede de las principales entidades financieras, aumento de la prima de riesgo, subida del coste de la financiación de las empresas, deslocalización y fuga de activos financieros.

“El negacionismo –escribe Clemente Polo- es un término que se emplea para referirse a quienes mantienen creencias contrarias a hechos históricos constatados o la evidencia empírica”. Para este catedrático y analista económico, los argumentos esgrimidos por quienes defienden el modelo económico afín a una independencia son inverosímiles.

 

Su informe apunta a una deuda histórica de Cataluña respecto a España que iría desde 1714 a 1992. ¿Cómo definiría esta larga etapa?

Al leer a algunos historiadores catalanes como Carreras, Torres, Delgado o Nadal, entendemos que la Guerra de Sucesión fue para Cataluña como agua caída del cielo, porque es a partir de 1714 cuando se suprimen las fronteras interiores. Hay que recordar que no solo existían fronteras entre Aragón y Cataluña sino que incluso dentro de Aragón y Cataluña había fronteras internas. Carreras, -actual  secretario de Economia i Finances de la Generalitat- dice que con esa situación, quien más se benefició fue Cataluña que pasó de tener un mercado pequeño a otro con más de siete millones y medio de habitantes; uno y medio de la Corona de Aragón más seis millones de Castilla (Cataluña tenía en aquella época entre 500 y 600 mil habitantes, según estimaciones de la época).

Hay que recordar también que tras la guerra de Sucesión, Cataluña dispuso también de mercados coloniales, algo que facilitó enormemente el mercado catalán en América. Además de las mercancías –como el aguardiente- también estimuló una industria naviera, desarrollando por primera vez las finanzas y el transporte, entre otros aspectos clave. Todo ello fue fundamental para la industrialización catalana. De ahí que, como decía Nadal, Cataluña se convirtiera en la fábrica de España. Eso fue así también en la totalidad del siglo XIX y el primer tercio del XX, truncado después por la guerra civil pero con una gran recuperación tras ella.

 

Ahí comienza también un proceso de desindustrialización 

Se produce en toda España. Hay muchas estructuras obsoletas que se levantan durante el franquismo pero que después no resisten bien cuando empieza una economía que a nivel mundial se va liberalizando y España vivirá lo que denomino una década negra en términos económicos de 1976 a 1985. Todo ello se empieza a recuperar cuando nos integramos en Europa y se dan dos factores fundamentales; primero, de renovación industrial, en la medida que muchas de las empresas que teníamos son compradas por multinacionales y segundo, el desmantelamiento de muchos sectores tradicionales como se dio en las economías catalana y valenciana.

 

¿Hasta qué punto fue beneficioso el proteccionismo que se aplicó?

Todos los países han adoptado de un modo u otro un sistema proteccionista, ha sido lo normal. Lo hizo Estados Unidos como también la gran mayoría de países europeos, con la excepción de Inglaterra en el siglo XIX que era librecambista. Sobre si ha sido mejor o peor hay mucha discusión. Por ejemplo, Gabriel Tortella argumenta que a lo mejor España se hubiera desarrollado más rápidamente de haber ser sido librecambista, pero siempre hay dudas sobre esto. No hay que olvidar que los importantes conflictos históricos entre países en aquella época facilitaban que cualquier industria pudiera transformarse en una industria de guerra en caso de necesidad. Esto continúa siendo más o menos así. Estados Unidos, por ejemplo, no puede depender de otros países porque sabe que en un momento determinado se pueden cortar los suministros agrícolas o industriales. Como hemos visto en los Balcanes o ahora en Ucrania se ignora cómo van a acabar muchos conflictos. En ese sentido, el proteccionismo ha demostrado tener su lógica política. Aunque tengo serias dudas frente a esta cuestión lo que sí parece obvio es que para Cataluña sí fue beneficioso optar por un mercado interior.

 

¿Qué queda hoy de ese proteccionismo?

En la Europa de hoy prácticamente ha desaparecido. Siempre pueden darse algunas pequeñas triquiñuelas para favorecer algunos productos propios frente a la libre circulación de otros. Respecto al resto del mundo tenemos los aranceles que marca la Unión Europea. Con esas salvedades se puede decir que hay un importante flujo y libertad de comercio. Ahora la UE está negociando un tratado con Estados Unidos que sigue bastante atascado.

 

Con relación a una hipotética independencia de Cataluña, ¿cuál sería el escenario desde el punto de vista económico?

Como economistas debemos pensar en términos abstractos y nos planteamos qué sucedería frente a una independencia de Cataluña. Pues bien, no la veo si no es tras un periodo de transición muy largo. Aquello que algunos economistas partidarios de la independencia ven como fortalezas; por ejemplo, que una salida hacia Europa sea a través de territorio catalán es para mí una debilidad. El presidente del gobierno español no puede aceptar que se cierre el paso de mercancías a todo el arco mediterráneo. Si habláramos de Extremadura, sería otra cuestión.

Tampoco veo factible este escenario a corto plazo porque hemos acumulado una gran deuda. Seguramente, a finales de este año, la deuda acumulada será igual a lo que producimos. Además, si Cataluña se marchara no tendría ninguna obligación ni de pagar los intereses ni de devolver el principal de la deuda; esto podría suponer unos 150.000 millones, por lo tanto, tras una hipotética salida de España, nadie tendría la certeza de que esa deuda se vaya a pagar. Cataluña, al ser un nuevo estado, se vería libre de ella. Solo tendría que pagar la deuda que tenga contraída la Generalitat, como aquellos préstamos llegados a través del Fondo de Liquidez Autonómica.

“De nada sirve un AVE o una autopista que muera en la frontera catalana”

Un tercer asunto es que el capital público que el gobierno español ha ido acumulando pasa por las infraestructuras. Por ejemplo, las autopistas y autovías que son titularidad del estado se han diseñado en forma de red, de manera que de nada sirve un AVE o una autopista que muera en la frontera catalana. Las naranjas de Valencia o los calabacines de Almería tienen que llegar a la frontera francesa. Podríamos decir, “olvidémonos del eje mediterráneo y construyamos en eje central que salga por Zaragoza” pero eso no sería factible a corto plazo.

Se da también un tema de carácter demográfico. ¿Cuántos miles de personas que viven en Cataluña no quieren ser solo catalanes? No porque Don Pelayo empezara la reconquista, sino porque tienen lazos de todo tipo, familiares y económicos o empresariales con otras comunidades autónomas.

 

Imaginemos que todo eso se puede solventar  y que Cataluña ingresa en la Unión Europea

Aquí cabrían dos escenarios básicos. La creación de un nuevo estado en Europa conllevaría la creación de un proceso constitutivo. Cataluña debería desarrollar una constitución. Una vez aceptada, se debería ver cómo quedan las minorías y también cómo se aborda el tema de la lengua.

En el mejor de los casos estamos hablando de un proceso que podría durar un par de años. La UE podría exigir entonces las cuestiones que hemos hablado antes: deuda, libre circulación de mercancías, etc. España podría exigir entonces un proceso tutelado por la UE, para asegurarse que Cataluña se hiciera cargo de la deuda que le corresponde. La UE no podría durante esos dos años hacer la vista gorda, los productos tendrían que estar sujetos a algún tipo de aranceles.

“En las últimas décadas no hay ningún estado europeo que haya entrado en el Espacio Económico Europeo sin haber ingresado antes en la UE”

El Espacio Económico Europeo, dicen algunos, podría resolver mientras tanto el problema. Eso es falso. En las últimas décadas no hay ningún estado europeo que haya entrado en el Espacio Económico Europeo sin haber ingresado antes en la UE. Existen además,  otros temas complejos que resolver en un escenario de independencia. Qué sucedería, por ejemplo, con aquellas personas que han desarrollado su vida profesional en Cataluña, ¿quién les pagaría las pensiones?

 

¿Cómo lo ve el empresariado catalán?

Creo que aquí se da una diversidad de visiones. Por un lado está el gran empresariado, que creo que lo ve como un gran disparate pero no se atreve a decirlo. Son empresas que exportan entre el 70% y el 80 de su producción hacia el resto de España, por lo tanto, deben pensar a qué viene todo esto. Ahora que estamos tratando de integrarnos en un mercado único más amplio nos dividimos políticamente. Si la integración económica no funciona es precisamente por la falta de vida política porque no todos los estadistas ven al resto de países como propio. Yo creo que antes de mirarnos el propio ombligo deberíamos comenzar a pensar en una visión más integrada con la Unión Europea. Por otro lado, el pequeño empresario –atendiendo también y por supuesto al autónomo que muchas veces no tiene empleados- puede ver que esta situación no le afecta demasiado porque no exporta al resto de España. Un abogado, por ejemplo, que reside en Igualada no tiene por qué preocuparse en principio pues sus clientes son personas que residen en su municipio o próximo a él pero tal vez alguno de sus clientes sí trabaja en una empresa que exporta por lo tanto, sí que le afecta.

[blocktext align=”left”]”El 40% de la producción en todos los sectores privados de la economía catalana se verían afectados”

En el estudio publicado el año pasado calculé el peso de las exportaciones en distintos  sectores: agricultura, ganadería, pesca, más otros sectores industriales y de servicios privados. Tanto las exportaciones directas como las indirectas, -como en el caso del abogado de Igualada- el 40% de la producción en todos los sectores privados de la economía catalana se verían afectados. Donde no tendría importancia sería en la construcción, la educación, la sanidad o los ayuntamientos; claro, ellos no exportan nada. Si el Barça dejara de  participar en las ligas españolas ¿Cuáles serían sus ingresos? Quieren jugar a la independencia pero sin pagar los costes asociados a ella. Que nadie afirme que las exportaciones no tendrían consecuencias. Hay sectores, como el de productos lácteos donde aproximadamente un 70% de sus exportaciones van a España; lo mismo en el sector del cemento y otros muchos que están entre el 60 y el 70%. A pesar de que la apertura al resto del mundo ha permitido diversificar y ampliar las exportaciones a otros países, el mercado español es importantísimo. Cataluña exportó a Francia unos 10.000 millones el año pasado, y aunque no se disponen de datos para el mismo periodo, Cataluña exportó a España en el 2005 unos 62.500 millones, unas seis veces más. ¿Qué diferencia hay si ustedes tienen frontera con Francia y este es un país de la UE? La diferencia está en que Cataluña lleva 300 años de mercado con España mientras que con Francia son tres décadas. En aquellos países de centro Europa que han decidido separarse se ha visto que en el plazo de cinco años su comercio se ha reducido casi a la mitad. Algunos dicen respecto a esto: “Buscaremos nuevos mercados” y me pregunto dónde ¿en China? Como si fuera tan fácil. ¿Saben lo que cuesta encontrar nuevos mercados?

 

Ustedes han destacado casos de entidades financieras como CaixaBank y Banc de Sabadell ¿Qué opinión pueden tener al respecto?

Sede de laCaixa en Barcelona / Wikipedia
Sede de laCaixa en Barcelona / Wikipedia

Son prudentes porque en estos casos hay también relaciones personales. El Banco de Sabadell, debido a su última expansión, ha pasado de ser un banco local a convertirse en un banco nacional. Las empresas tienen una serie de inversiones realizadas. Las dos torres de laCaixa, no pueden desmantelarse y trasladarse, por ejemplo, a Fraga. Lo mismo sucede con las empresas de la Petroquímica de Tarragona. En el caso de una independencia de Cataluña todas las entidades financieras tendrían que trasladar su sede.

 

¿Su opinión es que el empresario lo contempla o lo descarta?

“El 25% de las exportaciones catalanas son automóviles, ¡controladas por dos empresas!, seamos un poco serios”

Lo mismo que sucedía con el abismo fiscal en EEUU, todos piensan que al final no se producirá. En el caso hipotético de que así fuera, la mayoría de empresas cambiarían de sede. Hay muchos lugares ahora en Europa con salarios más bajos que en España. Hemos asistido a muchos procesos de deslocalización en los últimos años, así que nadie piense que estas empresas están aquí para siempre. Si a Volkswagen le empiezan a tocar las narices puede trasladar su producción a Navarra o a Chequia. El 25% de las exportaciones catalanas son automóviles, ¡controladas por dos empresas!, seamos un poco serios. Una ruptura por las malas sería terrible para Cataluña. En un par de meses tendré un estudio con los resultados aproximados de lo que puede significar para España.

 

¿Sería posible funcionar con el euro pero fuera de la Eurozona?

En mi opinión sería catastrófico, cuando menos muy peligroso. Hemos visto lo que ha ocurrido en España en los últimos años: primas de riesgo elevadas, ausencia de financiación para las empresas, tipos de interés altos… Aunque se supone que Europa es un espacio monetario integrado, los tipos de interés no son los mismos para todos. En el supuesto de una Cataluña independiente, con una elevada deuda, con una administración sin experiencia en un sistema fiscal consolidado, con un banco central catalán inexperto con el sistema financiero ¿Quién pensaría que su dinero está seguro en ese sistema? Incluso personas independentistas colocarían sus depósitos en otros lugares con la cobertura del BCE. ¿Qué cobertura podría dar una administración que en estos momentos está técnicamente quebrada, que vive del Fondo de Liquidez Autonómica, que no puede devolver su deuda, ni pagar a los farmacéuticos, que cada mes recorta el sueldo a los funcionarios? Ellos cuentan con el dividendo fiscal pero eso son ingresos que nadie ha pagado.

 

¿Se advierte alguna relación entre el giro independentista y la crisis económica?

Esto se dio también en la Segunda República, justo en el momento en que la economía iba mal.

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Para más información:

La cuestión catalana II”, (Instituto de Estudios Económicos)

Autores: Clemente Polo (UAB) y Ángel de la Fuente (Instituto de Análisis Económico del CSIC)

 Opinión:

Hablemos claro, Sr. Mas” Por Xavier Massó

 

 

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