Constitución francesa de 1791

Aceptación de la Constitución de 1791 (autoría desconocida, siglo XVIII). / Wikimedia

Tal día como hoy… 3 de septiembre del año 1791 Francia proclama su primera Constitución escrita

 

El 3 de septiembre del año 1791, la Asamblea Nacional Constituyente francesa proclamaba la primera Constitución escrita que tuvo este país –la primera había sido la norteamericana (1787)-. Francia quedaba constituida en monarquía parlamentaria. Sería la primera de las 15 constituciones que ha tenido hasta hoy, y marcó el surgimiento del Estado de Derecho en el continente europeo. Todo había empezado dos años antes, con el «Juramento del Juego de Pelota».

 

CV / El 20 de junio de 1789, con el pretexto de que se estaban realizando obras de reforma en «Hôtel del Menus Plaisirs», donde se reunían los Tres Estados de Francia, la guardia real negó el acceso a los 578 diputados del Tercer Estado. Se dirigieron entonces a Versalles, reuniéndose en una sala de juego de pelota  –jeu de paume, similar al frontón– juramentándose para redactar una Constitución para la Nación: Le Serment du Jeu de Paume. Se les unieron también 2 diputados de la nobleza y 149 del clero. Se declararon allí mismo en Asamblea constituyente.

Su prefacio lo constituyó la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano»

Las tensiones políticas en Francia iban en aumento. El Tercer Estado, liderado por la burguesía, reclamaba un nuevo orden de cosas, mientras que  el monarca se resistía y, con el apoyo de los sectores más privilegiados del viejo orden feudal, trataba de poner todo tipo de trabas. Cuando todavía no había pasado un mes, el 14 de julio el pueblo de París tomaba la Bastilla, símbolo del poder real, acontecimiento que se considera, junto con el «juramento», el inicio de la Revolución Francesa.

Dos años después, la Constitución estaba lista para ser promulgada. Su prefacio lo constituyó la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano», que la propia Asamblea había aprobado el 20 de agosto de 1789. En el cuerpo jurídico del texto se establecía que la soberanía residía en la Nación. Proclamaba la libertad de prensa, de pensamiento y religiosa. Establecía el libre acceso a los oficios y funciones hasta entonces reservados a la nobleza o hereditarios, y se suprimían la nobleza, las distinciones hereditarias, las órdenes de caballería, los gremios y las corporaciones. Asimismo, se establecía un sistema de instrucción pública y gratuita universal, la Iglesia quedaba subordinada al Estado y se suprimían las instituciones educativas religiosas. Instauraba también un sistema de beneficencia público para atender a los huérfanos y a los discapacitados.

En el orden político, instauraba el Estado de Derecho

En el orden político, instauraba el Estado de Derecho a partir del sometimiento de éste a sus propias leyes y de la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, de acuerdo con las teorías desarrolladas por Montesquieu en ‘de l’esprit des lois’ (1748). El legislativo correspondía a la Asamblea, que tenía el poder votar las leyes, los impuestos y declarar la guerra con la aprobación del rey. El ejecutivo quedaba en manos del rey, que tenía el poder de nombrar y destituir a sus ministros, obligado a aplicar los acuerdos de la Asamblea. El judicial, a su vez, quedaba en manos de tribunales independientes. Los ciudadanos eran también declarados iguales ante los impuestos, estableciéndose un sistema fiscal que recaudaría según impuestos directos de acuerdo con la riqueza que se poseyera.

Para la elección de los diputados de la asamblea se estableció un sistema de sufragio censitario, limitado a los llamados ciudadanos «activos», los que pagaban impuestos equivalentes a tres días de trabajo y mayores de 25 años, que eran a la vez electores y elegibles. En 1791, el censo de ciudadanos activo se estableció en 4.298.460 ciudadanos, un 61% de la población masculina y un 15% de la población total de Francia.

Para entones, en 1791, Luis XVI estaba muy debilitado y su figura muy erosionada entre la opinión pública, sobre todo desde su fuga y posterior captura en Varennes, el 21 de junio anterior, cuando se dirigía a unirse a los ejércitos austríacos con la intención de invadir Francia y restablecer el absolutismo. Pero gracias a los sectores más moderados, fue «perdonado» a cambio de acatar la nueva constitución… públicamente. Privadamente siguió conspirando hasta que fue depuesto, detenido, juzgado y ejecutado en la guillotina el 21 de enero de 1793. Ello dio paso la nueva Constitución del año I –según el nuevo calendario republicano- en la que se estableció la República como forma de gobierno.

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