El proyecto quiere mejorar la asistencia a mujeres explotadas sexualmente / UB

El proyecto PHIT estudia el impacto psicológico del tráfico de seres humanos para mejorar la atención a las víctimas

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El tráfico de seres humanos (TSH) —en inglés trafficking in human beings (THB)—, practicado a menudo por grupos internacionales de crimen organizado, tiene graves repercusiones psicológicas en las personas que lo padecen. La Universidad de Barcelona coordina un proyecto internacional para conocer mejor este impacto psicológico, hasta ahora poco estudiado, y mejorar así la atención a las víctimas, concretamente a mujeres que han sufrido el TSH para ser explotadas sexualmente.

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UB / Financiado por la Dirección General de Interior de la Comisión Europea, el proyecto Psychological health impact of THB for sexual explotations on female victims (PHIT) reúne a doce socios de cinco países europeos. La primera presentación pública del PHIT tendrá lugar en la Facultad de Derecho el 4 de abril con una jornada internacional en la que participarán tanto investigadores prestigiosos como profesionales que trabajan con víctimas del tráfico de seres humanos.

Los pocos estudios que se han realizado sobre el tema señalan la importante presencia de depresión y trastorno de estrés postraumático entre las víctimas de TSH

La jornada, que inaugurarán el decano de la Facultad de Derecho, Xavier Pons, y el coordinador del proyecto PHIT, el profesor de la UB Markus González Beilfuss, comenzará con la ponencia de Enrique Echeburúa, de la Universidad del País Vasco, uno de los expertos principales en la vertiente psicológica de la violencia de género. A continuación, intervendrán Joseba Achotegui, profesor de la UB, y Miguel Lorente, profesor de la Universidad de Granada y antiguo delegado del Gobierno para la Violencia de Género. También impartirá una conferencia Xavier Cortés, jefe de la Unidad Central de Tráfico de Seres Humanos de los Mossos, que describirá cómo operan los grupos de crimen organizado a escala internacional. Igualmente, tendrán lugar varias mesas redondas con académicos de varios centros europeos y responsables de ONG y administraciones.

El profesor Markus González señala que «el impacto psicológico del tráfico de seres humanos está muy poco estudiado; todos los agentes son conscientes del problema y la necesidad de abordarlo, pero no hay suficiente conocimiento sobre el tema ni recursos especializados». González apunta que «se intentan utilizar conocimientos y experiencias del ámbito de la violencia de género, pero los fenómenos no son iguales». «De hecho, en el caso del TSH se habla de trauma complejo, pero no está claro su contenido, sobre todo teniendo en cuenta factores culturales y procesos de victimización heterogéneos», concluye.

Los pocos estudios que se han realizado sobre el tema señalan la importante presencia de depresión y trastorno de estrés postraumático entre las víctimas de TSH, aunque estos conceptos son demasiado genéricos para describir el alcance del impacto psicológico en estos casos. Asimismo, se ha comprobado que las intervenciones de profesionales como médicos, jueces o funcionarios pueden ser contraproducentes si no se tiene en consideración el estado psicológico de la víctima. Cabe decir que uno de los objetivos del proyecto PHIT es dirigir formación a los profesionales que asisten a las víctimas y difundir las mejores prácticas, así como fortalecer la cooperación entre las ONG y los servicios de inmigración.

El PHIT es el único proyecto financiado por la Dirección General de Interior de la Comisión Europea sobre tráfico de seres humanos que se centra en las víctimas. Dentro del Estado, además de la Universidad de Barcelona, participan en él el Departamento de Interior de la Generalitat de Cataluña y las ONG APRAMP, Proyecto Esperanza y SICAR, las cuales disponen de pisos protegidos para acoger a las víctimas liberadas por los cuerpos policiales.

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