La “relación positiva” (‘consumo de alcohol moderado – mayor calidad de vida’) no se apreció en lo que a ‘calidad de vida relacionada con la salud mental’ se refiere

Una copa de vino al día, ¿mejora realmente la calidad de vida de las personas mayores?

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En un estudio, investigadores de la UAM, el CIBERESP y el Instituto de Salud “Carlos III” han constatado que la asociación observada al inicio entre el consumo de alcohol y mejora de la calidad de vida, desparece tras tres años de seguimiento.

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En personas sanas, el consumo de alcohol puede ser perjudicial para la salud. Sin embargo, existen evidencias de que, en ciertos casos, éste puede ser beneficioso si se consume en pequeñas dosis. De hecho, numerosos estudios epidemiológicos han reflejado que, consumir una o dos copas de bebidas alcohólicas al día, se asocia con un menor riesgo de padecer diabetes y/o enfermedades cardiovasculares en individuos de edad media y avanzada.

Los investigadores realizaron un estudio con 2163 personas mayores de 60 años 

La calidad de vida relacionada con la salud representa la percepción de cada persona acerca de su bienestar físico, mental y social. Es una importante herramienta en la clínica y salud pública, ya que la salud no implica, únicamente, la ausencia de enfermedad sino que también conlleva la presencia de un nivel de bienestar adecuado.

Esta medida de salud es especialmente relevante en las personas mayores, porque, a determinada edad, padecer algún tipo de enfermedad es inevitable. Además, en la calidad de vida se incluye la capacidad funcional, que es la necesaria para llevar a cabo cosas o acciones que a uno le importan, como el autocuidarse (lavarse, vestirse,…), ocuparse de la casa, ayudar a los demás o contribuir a la construcción de un mundo mejor.

Aunque algunas investigaciones habían examinado previamente la relación entre consumo de alcohol y calidad de vida, los resultados que obtuvieron fueron contradictorios. Además, muchos de ellos carecían del rigor metodológico necesario para proporcionar conclusiones convincentes o contaban con un reducido número de personas mayores.

Para aclarar esta cuestión, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el Centro de Investigación Biomédica en Red: Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud “Carlos III” (ISCIII) realizaron un estudio con 2163 personas mayores de 60 años.

Este trabajo, financiado por el “Plan Nacional sobre Drogas (PNSD)”, recogió información, durante los años 2008-2010, sobre el consumo de alcohol, la calidad de vida (a través del “cuestionario SF-12”), el comportamiento de riesgo para la salud y la presencia de enfermedades que pudieran afectar a la relación ‘consumo de alcohol – calidad de vida’. Posteriormente, se realizó un seguimiento a los participantes (hasta el año 2012) con el fin de actualizar la información recabada.

El consumo de alcohol no mejora la calidad de vida de las personas mayores

En el análisis transversal, efectuado sólo con los datos obtenidos durante el período 2008-2010, se observó que, en comparación con los ancianos que no consumían alcohol, los bebedores moderados (hasta 3 copas/día en hombres y hasta 2 copas/día en mujeres), e incluso aquellos que consumían mayores cantidades de alcohol, presentaban una mejor calidad de vida, asociada ésta a la salud física.

Los resultados ponen en tela de juicio los obtenidos en estudios previos

Sin embargo, esta “relación positiva” (‘consumo de alcohol moderado – mayor calidad de vida’) no se apreció en lo que a ‘calidad de vida relacionada con la salud mental’ se refiere. Y tampoco se constataron asociaciones entre ‘el consumo preferente de vino (o el consumo de alcohol en general) durante las comidas y la calidad de vida’.

Por otro lado, al examinar la asociación longitudinal entre ‘el consumo de alcohol durante los años 2008-2010 y la calidad de vida en 2012’, no se evidenció correlación positiva ninguna entre las variables.

“Estos resultados ponen en tela de juicio los obtenidos en estudios previos, ya que la asociación transversal entre ‘consumo de alcohol y calidad de vida física’ refleja, únicamente, que las personas mayores que toman alcohol, lo hacen porque su estado de salud se lo permite; es decir, quizá sea la buena calidad de vida la que conduce a las personas mayores a consumir alcohol y no al contrario”, explican los investigadores.

Esta información podrá ser utilizada por los profesionales sanitarios para aconsejar a sus pacientes sobre el consumo de bebidas alcohólicas.

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Referencia bibliográfica:

Ortolá, R.; García, E.; Galán, I. & Rodríguez, F. Patterns of alcohol consumption and health-related quality of life in older adults. Drug Alcohol Depend. Doi: 10.1016/j.drugalcdep.2015.12.012

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