Control de la basura espacial

Entre el 10 y el 40 % de la masa de los satélites logra conservarse y llega a la superficie terrestre / Pixabay

Un dispositivo revolucionario define en tiempo real la ubicación de la caída de la basura espacial

 

Actualmente hay unos 13 000 objetos artificiales y unos 1 700 satélites en funcionamiento orbitando alrededor de nuestro planeta. Esto significa que la basura espacial supone un riesgo para la seguridad de las naves espaciales operativas, el tráfico aéreo, las personas y los bienes materiales. Una iniciativa de la Unión Europea ha introducido una tecnología para supervisar los vehículos espaciales y los satélites cuando vuelven a entrar en la atmósfera terrestre.

 

Cordis / La mayoría de estos objetos y satélites se queman al entrar de nuevo en la atmósfera. Por desgracia, entre el 10 y el 40 % de la masa de los satélites logra conservarse y llega a la superficie terrestre. Este riesgo en aumento ha hecho que las agencias espaciales establezcan normativas cada vez más estrictas, pero sigue siendo imposible predecir con exactitud la zona de impacto de los fragmentos que sobreviven a su entrada en la atmósfera.

 

Otro nivel de gestión para la basura espacial

Cuando hay un nivel alto de riesgo, las autoridades se ven obligadas a cerrar espacios aéreos muy extensos, lo que acarrea costes de varios millones de euros. El proyecto financiado con fondos europeos DeCAS «aborda el problema de la seguridad del tráfico aéreo, las personas y las infraestructuras de todo el mundo mediante un sistema preciso, eficiente y rentable que hará de nuestro planeta un lugar más seguro», observa el profesor Piermarco Martegani, coordinador del proyecto.

«Nuestra tecnología patentada permitirá a las autoridades pertinentes responder en el momento preciso, ya que conocerán el tamaño del desecho o impacto, su dinámica en el momento de disolverse y la ubicación exacta».

El método consiste en rastrear el área afectada por la basura espacial desde dentro, y no desde la tierra o el espacio

El equipo de DeCas ha desarrollado un novedoso sistema que predice con exactitud —en el momento en el que se produce una fragmentación— cómo y dónde impactará el desecho fragmentado en la tierra. El método consiste en rastrear el área afectada por la basura espacial desde dentro, y no desde la tierra o el espacio.

El elemento principal de esta estrategia es un dispositivo ligero y pequeño que va montado en los vehículos espaciales y las lanzaderas. Este realiza el seguimiento y la modelización en tiempo real de la trayectoria de los fragmentos y su zona de impacto. El dispositivo también se puede emplear como tecnología auxiliar para mejorar los sistemas existentes que funcionan desde la tierra o el espacio. Se puede instalar con facilidad en cualquier lanzadera para rastrear la chatarra.

 

Un avance significativo en la seguridad de los desechos de satélites

El equipo funciona como un fragmento inteligente que determina su posición de forma autónoma durante la reentrada y predice la ubicación del impacto. Durante esta fase de los vehículos espaciales como satélites o estructuras de cohetes, los sensores activan la unidad y transmiten la posición y dirección de los desechos a las estaciones en tierra.

El equipo funciona como un fragmento inteligente que determina su posición de forma autónoma durante la reentrada y predice la ubicación del impacto

De manera instantánea, esta señal proporciona los datos necesarios a los organismos correspondientes, incluyendo las autoridades civiles, las organizaciones espaciales y militares y los centros de control del tráfico aéreo. Con esta información, los organismos pueden determinar los protocolos de seguridad necesarios para el impacto. Además, los operarios y fabricantes de vehículos espaciales ya no dependerán de los sistemas de gran coste suministrados por tecnologías espaciales competidoras.

En 2017, los socios del proyecto probaron con éxito el sistema durante la misión de un satélite para la reducción de desechos espaciales, llamada D-Sat. Lograron demostrar el principio de arquitectura del sistema y las comunicaciones, así como validar las funciones y el rendimiento del «software».

El profesor Martegani explica las bondades de la innovadora solución de DeCAS: «Se trata del primer método de seguimiento “interior” de desechos que aborda el persistente problema de la basura espacial, ya que se centra en la fase de reentrada. Además de proteger infraestructuras importantes, el tráfico aéreo y a ciudadanos de todo el mundo, es la solución más rentable y fácil de instalar disponible actualmente».

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