Las hembras eligen al pretendiente más veloz, concretamente a los que demuestran una mayor coordinación motora así como una actividad de cortejo más intensa.

El vertiginoso baile de un ave para seducir a la hembra

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Los rituales de cortejo entre machos y hembras encierran muchos aspectos enigmáticos, pero también pueden resultar muy pomposos. Pongamos por ejemplo al Manacus vitellinus, o saltarín cuellidorado: cuando el macho avista a una hembra, esta minúscula ave da comienzo a un baile de cortejo muy intenso y exigente.

Saltarín.

Ahora investigadores de Europa y Estados Unidos han descubierto que las hembras de Manacus eligen a un macho para aparearse en función de diferencias sutiles en la ejecución motora de este baile. Sus hallazgos se han publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

Si hubiera que describir el baile del saltarín cuellidorado con una sola palabra esa sería veloz. «El macho salta como si le hubieran disparado desde un cañón», explicó uno de los autores del estudio, el profesor Barney Schlinger, de los departamentos de biología integrativa y fisiología de la Universidad de California-Los Angeles (UCLA, Estados Unidos).

«Es primoroso. Brinca como un acróbata y cae a la perfección en una percha, como un gimnasta que se posara en el suelo con elegancia tras realizar una pirueta. Sus contracciones musculares no sólo son potentes, sino que se desarrollan a una velocidad inaudita.»

La autora principal del trabajo, Julia Barske, doctorando en UCLA, señaló que las hembras eligen al pretendiente más veloz, concretamente a los que demuestran una mayor coordinación motora así como una actividad de cortejo más intensa.

Según sus comprobaciones, las hembras seleccionaron a los machos que completaron el baile de cortejo en 50 milisegundos, y no a los más lentos, que necesitaron 80 milisegundos.

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Mayores posibilidades de supervivencia

El profesor Schlinger explicó que el baile de cortejo sirve para mostrar la capacidad neuromuscular del macho. También cabe destacar que la frecuencia cardiaca del ave durante el cortejo es más de dos veces superior a la normal, concretamente de hasta 1 300 pulsaciones por minuto, cuando lo habitual son 600 o menos. La frecuencia cardiaca de las aves es muy elevada.

Manacus.

Los investigadores sugieren que la exhibición que representa el cortejo puede servir para mostrar la capacidad de supervivencia del animal. Concretamente, al poseer una capacidad neuromuscular mayor, el animal cuenta con mayores probabilidades de supervivencia en la naturaleza. Es decir, cuanto más rápida sea el ave, más veloz será para escapar de peligros e incluso de la muerte.

Empleando sofisticadas cámaras de alta velocidad, capaces de captar 125 imágenes por segundo, los investigadores grabaron el ritual del cortejo del macho de saltarín cuellidorado. Durante el mismo, los machos se congregan en un espacio reducido y cada uno salta de un árbol bajo a otro, emitiendo chasquidos fuertes y rápidos con las alas. Una vez regresan a sus perchas, los machos exponen su plumaje ante la hembra.

Los investigadores señalan que el comportamiento del macho es veloz, intenso, complejo y preciso. Lo más curioso es que el macho ejecuta esta ceremonia porque es lo que la hembra quiere.

«Si la hembra recompensa a quien realiza un ritual ligeramente más rápido, los machos aceleran su comportamiento», afirmó el profesor Schlinger. «Nuestra hipótesis es que los bailes de cortejo elaborados y acrobáticos evolucionan porque reflejan las habilidades motoras y la función cardiovascular de los machos.»

En el estudio participaron especialistas en ciencias de la vida de la Universidad de Ferrara (Italia), del Instituto Max Planck de Ornitología y de la Universidad de Constanza (ambos en Alemania).

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