Una serie de impulsos eléctricos espontáneos dirigidos por la propia neurona la mantienen en estado embrionario y, por lo tanto, en crecimiento.

El CSIC descubre el mecanismo que controla el crecimiento de los axones

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Para que la transmisión de los impulsos nerviosos que llevan a cabo las neuronas sea efectiva, estas deben estar correctamente conectadas a las regiones del cerebro susceptibles de recibir sus mensajes.

Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto un mecanismo que controla el crecimiento de los axones neuronales hasta que logran establecer su conexión.

Estructura de una neurona clásica. Imagen: Wikipedia

El trabajo, publicado en la revista Nature Neuroscience, revela que el gen Robo1 es el encargado de frenar la expansión de los axones cuando están alcanzando su destino en la corteza cerebral.

La investigadora del Instituto de Neurociencias de Alicante (centro mixto del CSIC y la Universidad Miguel Hernández) Guillermina López-Bendito, responsable del trabajo, compara este mecanismo con “un coche que circula velozmente por la autovía y empieza a frenar a medida que se acercan a su destino”.

Una serie de impulsos eléctricos espontáneos dirigidos por la propia neurona la mantienen en estado embrionario y, por lo tanto, en crecimiento. Cuando los axones se acercan a la corteza cerebral, donde estas células enviarán sus señales, el gen Robo1, impulsado por una alteración de estas mismas señales eléctricas, aumenta su expresión y ralentiza el crecimiento del axón.

López-Bendito considera que se trata de “un avance muy significativo a la hora de entender la formación de las conexiones del cerebro”. Además, “ayudará a entender las bases moleculares de enfermedades en las que dicha formación se ve afectada, como la epilepsia y la esquizofrenia, y diseñar acciones de reparación y regeneración del tejido neuronal”, añade.

Gracias a esta proyección axonal, las neuronas son capaces de transmitir la información visual, somatosensorial y auditiva que recibe el tálamo hacia las regiones concretas de la corteza cerebral dedicadas a procesar cada tipo de estímulo. La investigadora del CSIC explica: “En la actualidad todavía se desconocen la gran mayoría de los mecanismos moleculares que permiten a los axones atravesar diversas regiones del cerebro y alcanzar su destino concreto”.

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