Crisis climática, Paleontología, y Educación Secundaria

Reconstrucción paleogeográfica global durante el último máximo glacial (hace 20 000 años). Fuente jan.ucc.nau.edu.

Enseñar Paleontología en Educación Secundaria, clave para interpretar con éxito la crisis climática actual

 

Enrique Gil Bazán. Doctor en Paleontología.

La proliferación en los últimos tiempos en nuestro país de modernas instalaciones museísticas dedicadas a la exposición de restos fósiles de diferentes edades, donde se mezcla lo lúdico y lo didáctico, ha permitido un descubrimiento y acercamiento masivo del gran público a la Paleontología, convertida en la actualidad en una de las especialidades de la Geología más populares. Sin embargo, la aparente sintonía existente entre el mundo de los fósiles y la sociedad, impulsada desde hace tiempo por la gran influencia de conocidas producciones cinematográficas y de los medios de comunicación, contrasta de manera muy significativa con la consideración objetiva que tiene nuestro sistema educativo por esa disciplina, que se evidencia por sus casi inexistentes contenidos curriculares académicos en las leyes educativas. Esto justifica el lógico desconocimiento generalizado respecto a la necesidad de investigación paleontológica, que junto al soporte técnico que ofrecen otras disciplinas, resulta ser la principal fuente de información utilizada como referencia obligada para comprender e interpretar científicamente distintos aspectos de la actual crisis climática y ambiental del planeta.

La extrapolación actualista de la interpretación del pasado terrestre permite detectar mejor y comprender determinados indicios de cambios ambientales del presente

Los datos obtenidos al investigar épocas pasadas de la Tierra han permitido saber que los grandes fenómenos climáticos ocurridos a lo largo de su historia han sido la causa de procesos de extinción, aparición, y evolución de muchas especies de organismos, y han servido como base para la reconstrucción de variados ambientes paleoecológicos. Por ello, la extrapolación actualista de la interpretación del pasado terrestre permite detectar mejor y comprender determinados indicios de cambios ambientales del presente, sea cual sea su origen, y servir para predecir, prevenir y corregir la repercusión planetaria de posibles eventos climáticos venideros. Por tanto, una adecuada formación académica paleoambiental se hace imprescindible para entender bien cómo el estudio y conocimiento de los eventos ecológicos del pasado conducen a una correcta interpretación de los argumentos científicos que explican el cambio climático actual. La falta de esa formación paleoambiental supone, en primer lugar, un importante vacío cultural en temas que son necesarios para comprender los porqués de los fenómenos climáticos actuales y pasados del planeta, y segundo, puede producir un más que probable error de interpretación del origen real de los problemas ambientales, naturales o antrópicos, que repercuten muy negativamente en el ecosistema humano actual, y posiblemente también en el futuro.

La formación de temática geoambiental recibida actualmente por el alumnado de Educación Secundaria de nuestro país se obtiene únicamente a través de  los contenidos curriculares de Geología incluidos en algunas materias de Ciencias Naturales. En concreto, en Biología y geología  en 1º y 4º de ESO (Educación Secundaria Obligatoria), y en Geología de 2º de Bachillerato (BAC). De estas, únicamente la de bachillerato presenta contenidos conceptuales con profundidad suficiente para que el alumnado pueda comprender el significado e importancia de la Paleontología, y la repercusión social que esto supone en la actualidad. Otra asignatura del bachillerato, también optativa, denominada Ciencias de la Tierra y medioambientales incluye algunos contenidos relacionados con el origen y evolución climática del planeta, lo que requiere poseer para su correcta comprensión conocimientos previos  de los ámbitos de la química, física y  geología (Fig. 1).

Fig.1.- Cuadro con la distribución de asignaturas de Ciencias Naturales en las que se incluyen contenidos de Geología y Paleontología en ESO y Bachillerato, indicando si son obligatorias u opcionales. CTM: Ciencias de la Tierra y medioambientales.

En los últimos tiempos muchos colectivos sociales de todo el mundo han expresado la necesidad de una mayor concienciación ecológica e implicación de los países y sus gobiernos en ofrecer soluciones eficaces a la actual y muy conocida crisis medioambiental. Esta demanda surge como consecuencia del  incremento de interés y preocupación por la negativa repercusión en el entorno de multitud de eventos dañinos que atentan gravemente contra la conservación del planeta, estando este reivindicativo fenómeno social conservacionista también muy extendido en nuestro país. Sin embargo, este hecho contrasta, sorprendentemente, con el porcentaje mayoritario de alumnado que opta por no cursar las pocas asignaturas relacionadas con las ciencias naturales en la Educación Secundaria, lo que significa que casi la totalidad de la juventud que termina sus estudios secundarios se incorpora al mundo laboral o universitario sin haber recibido jamás formación específica básica en ciencias de la Tierra y medioambientales. Un bajo o nulo nivel académico en contenidos de geología, paleontología, o en ambientes ecológicos del pasado de la Tierra genera un importante problema de carencia formacional en nuestra sociedad de impredecibles consecuencias futuras, sociales y medioambientales.

Casi la totalidad de la juventud que termina sus estudios secundarios se incorpora al mundo laboral o universitario sin haber recibido jamás formación específica básica en ciencias de la Tierra y medioambientales

Los posicionamientos institucionales relativos a una actuación social ambientalista, respetuosa y vigilante de la conservación del entorno natural y enmarcada en los principios del desarrollo sostenible, deben estar fundamentados en los resultados ofrecidos por la ciencia, lo que implica un compromiso  que requiere una actuación urgente en nuestro sistema educativo que incremente la carga curricular geológica, paleontológica y medioambiental en más niveles de la Educación Secundaria, de forma general, transversal y no opcional, con el fin de asegurar el desarrollo de una futura sociedad verdaderamente preparada para interpretar las diferentes variables, naturales y antrópicas, del proceso de evolución climática en el que estamos inmersos. Ese objetivo pasa ineludiblemente por una intervención docente donde se describa, explique y fundamente más contenido educativo relacionado con la  contextualización geológica de los paleoambientes conocidos de la Tierra, sus posibles orígenes y causas, y su demostrable relación directa con el actual funcionamiento de la máquina climática terrestre.

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