Crisis económica vs enfermedad cardiovascular

El experto ha apostado por un nuevo concepto: “De la enfermedad a la salud cardiovascular, del envejecimiento al nacimiento” / Foto: Juan Manuel Serrano / UIMP

Valentín Fuster advierte que la situación económica actual va hacer insostenible abordar problemas cardiovasculares

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El cardiólogo vascular y director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Instituto Cardiovascular del Mount Sinai Hospital, Valentin Fuster, ha indicado que la epidemia cardiovascular, primera causa de muerte en los países desarrollados, “ha de cambiar radicalmente”. Así, ha insistido que la sanidad debe “centrarse más en la promoción de la salud y consecuente prevención de este tipo de patologías que en la propia reducción del impacto de la enfermedad”.

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UIMP / Fuster dirige estos días el Curso Magistral Población, Bases clínicas y moleculares de la enfermedad cardiovascular y la salud, dentro del programa de Cursos Avanzados de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Fuster ha señalado que supone “un gasto que, en cincuenta años, no podrá hacerse frente dada la situación actual del país”

El cardiólogo ha explicado que pese a los grandes avances que se han desarrollado en la tecnología y en los tratamientos de enfermedades cardiovasculares, existe un efecto secundario: una “terrible carga económica” que junto al envejecimiento de la población van a acabar haciendo insostenible abordar esta patología. Y es que los analistas coinciden en que la aplicación de tecnología avanzada para enfermedades cardiovasculares supone “un gasto que, en cincuenta años, no podrá hacerse frente dada la situación actual del país”.

Por eso, Fuster ha recalcado que la solución es promover la salud y prevenir la patología cardiovascular desde los centros. Así, el experto ha apostado por un nuevo concepto: “De la enfermedad a la salud cardiovascular, del envejecimiento al nacimiento”. Dentro de este criterio encontramos la educación como principal medida para reducir las enfermedades cardiovasculares y “cuidar nuestra salud desde que somos pequeños”.

“La esperanza radica en educar a los niños, ya que la etapa en la que más captamos y aprendemos se sitúa entre los tres y cinco años”, ha afirmado. Sin embargo, Fuster ha recordado la importancia de tratar esta patología en adultos desde “la terapia de grupo”, un método que ya ha funcionado en otros campos de la medicina. “En España, por ejemplo, se ha aplicado un sencillo programa de intervención comunitaria de promoción de la salud integral, con grupos de 10 o 15 individuos que se reúnen una vez cada 2 o 4 semanas”.

Por último, Fuster ha advertido que los principales protagonistas en los problemas cardiovasculares serán “el envejecimiento, la enfermedad degenerativa del cerebro y la enfermedad de Alzheimer”.

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