Cuando el cerebro sufre una sobrecarga de opciones

Un equipo de investigadores descubre por qué cuesta tanto decidir qué elegir para comer

 

Si alguna os habéis encontrado mirando un largo menú de restaurante sin poder decidir qué pedir para comer, habéis vivido lo que los psicólogos llaman “sobrecarga de opciones”. El cerebro, ante una cantidad abrumadora de opciones similares, lucha por tomar una decisión.

 

UPF / Un estudio realizado en el Instituto Tecnológico de California de EEUU (Caltech) y publicado recientemente en Nature Human Behavior, con la participación de diversas instituciones, entre ellas la Universidad Pompeu Fabra, revela nuevas ideas sobre la sobrecarga de elección, incluyendo las partes del cerebro responsables de este fenómeno y las opciones que prefiere el cerebro cuando se hace una elección.

La sobrecarga de opciones puede tener consecuencias graves, dice el principal autor del estudio

“La sobrecarga de opciones puede tener consecuencias graves, dice el principal autor del estudio, Colin Camerer, profesor de economía conductual de Caltech, donde es catedrático del T & C Chen Center for social and Decision Neuroscience.

Junto con Colin Camerer, han participado en el estudio Rosemarie Nagel, profesora de investigación ICREA del Departamento de Economía y Empresa de la UPF, també vinculada a la Barcelona GSE, experta en economía experimental y neuroeconomía; Elena Reutskaja, doctora en Economics, Finance and Management por la UPF y actualmente profesora de IESE Business School; Axel Lindner (Hertie Institute for Clinical Brain Research de Grüneburgweg, Alemania), y Richard A. Andersen (T&C Brain-Machine Interface Center de Caltech).

 

Buscar un equilibrio entre el esfuerzo mental y la recompensa obtenida

El estudio presentó a varios voluntarios imágenes de paisajes escénicos que podrían imprimir en una pieza, como una taza de café. A cada participante se ofreció una variedad de conjuntos de imágenes para escoger, que contenían seis, 12 o 24 imágenes.

Se pidió a los voluntarios que tomaran sus decisiones mientras una máquina de imagen de resonancia magnética funcional (fMRI) registraba la actividad en el cerebro. Como control, se pidió a los voluntarios que navegaran de nuevo por las imágenes, pero esta vez su selección de imágenes se hizo aleatoriamente por una computadora.

A medida que aumenta la cantidad de opciones, la recompensa potencial aumenta, pero también comienza a disminuir debido a la disminución de la rentabilidad

Las exploraciones fMRI revelaron actividad cerebral en dos regiones mientras los participantes tomaron decisiones: la corteza cingulada anterior (ACC), donde se valoran los costes potenciales y los beneficios de las decisiones; y el estriatum, una parte del cerebro responsable de determinar el valor de las cosas.

Los investigadores vieron que la actividad en las dos regiones mencionadas era más alta en sujetos que tenían doce opciones para escoger, y más baja en aquellos con seis o 24 elementos para elegir.

Camerer afirma que el patrón de actividad es probablemente el resultado de la interacción del estriado y del ACC y que influye el potencial creciente de recompensa (obtener una imagen para su taza que les gusta mucho) ante la creciente cantidad de ‘esfuerzos que el cerebro tendrá que hacer para evaluar posibles resultados.

Cuando hay una sobrecarga de opciones, el cerebro lucha para tomar una decisión

A medida que aumenta la cantidad de opciones, la recompensa potencial aumenta, pero también comienza a disminuir debido a la disminución de la rentabilidad. “La idea es que elegir la mejor opción de 12 es probablemente bastante buena, mientras que el salto a la mejor de los 24 no es una gran mejora”, dice Camerer.

Al mismo tiempo, aumenta el esfuerzo necesario para evaluar las opciones. Conjuntamente, el esfuerzo mental y la recompensa potencial se sitúan en un lugar apacible cuando la recompensa no es demasiado baja y el esfuerzo no es demasiado elevado. Este patrón no se vio cuando los sujetos sólo navegaron por las imágenes porque no había ninguna posibilidad de recompensa y, por tanto, se requirió menos esfuerzo a la hora de evaluar las opciones.

El número ideal de opciones para escoger esTARÍA entre 8 y 15

Camerer señala que 12 no es un número mágico para la toma de decisiones humanas, sino un artefacto del diseño experimental. Estima que el número ideal de opciones para una persona es probablemente entre 8 y 15, dependiendo de la recompensa percibida, la dificultad de evaluar las opciones y las características individuales de la persona.

“Las personas tienden a sentirse más libres, como si tuvieran más control sobre sus vidas, cuando tienen más opciones para elegir. Esencialmente, nuestros ojos son más grandes que nuestros estómagos “, afirma. Cuando pensamos en cuántas opciones queremos, es posible que no representamos mentalmente las frustraciones de tomar la decisión”.

La investigación futura en esta área podría explorar e intentar cuantificar los costes mentales de tomar una decisión. “¿Qué es el esfuerzo mental? Qué cuesta el pensamiento? se comprende mal”, aseguran los investigadores.

 

Sumar la tecnología para ayudar a entender nuestras decisiones

A través del programa Human Fronitier Science Program, que financió una estancia en Caltech de Rosemarie Nagel (UPF) y la que entonces era su estudiante de doctorado Elena Reutskaja (actualmente en IESE Business School), se formó un grupo interdisciplinario que sacó adelante un proyecto para estudiar este ámbito.

“Ya antes de ir a Caltech, Elena Reutskaja y Robin Hoggarth (UPF) desarrollaron, mediante cuestionarios con estudiantes de pregrado sobre sobrecargas hora de escoger, un estudio teórico que planteaba un aumento en el número de las opciones: restando los costes que esto suponía a los beneficios, conducía a la forma de una U invertida”, afirma Rosemarie Nagel.

el cerebro nos dice que “sufre” de demasiadas opciones

“A partir del trabajo con Axel Lindner (biólogo ahora en Tuebingen) y Colin Camerer, uno de los iniciadores de la neuroeconomía (Caltech), hemos sumado a la investigación las tecnologías de estudio de comportamiento utilizadas en medicina, como la resonancia magnética (MRI), para comprender estos aspectos biológicos de sobrecarga de elección”.

“Finalmente, ahora estamos en una etapa en que podemos comprender algunas de nuestras decisiones, no sólo a través de elecciones conductuales (preferencia revelada) o explicaciones verbales de por qué hacemos lo que hacemos. De hecho, el cerebro nos dice (un aspecto que ya conocemos a partir de cuestionarios o estudios realizados en supermercados), que “sufre” de demasiadas opciones. Las tecnologías fMRI nos dan ahora datos más objetivos”, concluye Rosemarie Nagel.

Referencia bibliográfica: 
Elena Reutskaja, Axel Lindner, Rosemarie Nagel, Richard A. Andersen & Colin F. Camerer (Octubre 2018). “Choice overload reduces neural signatures of choice set value in dorsal striatum and anterior cingulate cortex” . Nature Human Behavior

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