Recientemente, la hispanista y ensayista Inger Enkvist ha publicado un artículo sobre Cataluña en la revista sueca Språktidningen. En el mismo, hace referencia a cuatro ensayos críticos con la postura nacionalista catalana y a través de ellos ofrece su visión sobre la situación catalana a los lectores suecos. Esta es una adaptación de dicho artículo que la autora ofrece a los lectores de Catalunya Vanguardista. / Imagen: Istockphoto / Språktidningen

Radiografía de la historia reciente de Cataluña

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Por Inger Enkvist

¿Para qué sirve la historia? El celebrado historiador británico Tony Judt dice en Thinking the twentieth century (2012) que distorsionar el pasado es el método más antiguo para controlar a la sociedad. El que controla la interpretación de lo pasado o miente controla el presente. Por eso, una democracia debe cuidar la enseñanza de la historia de los ciudadanos. Eso mismo decía también George Orwell ya en 1943 y precisamente sobre Cataluña: “En España, por primera vez vi reportajes de prensa que no guardaban ninguna relación con la realidad, ni siquiera la relación que se sobreentiende en una mentira normal y corriente/…/ Sé que está de moda decir que gran parte de la historia escrita es mentira. Estoy dispuesto a creer que la historia es en su mayor parte inexacta y sesgada, pero lo peculiar de la época en que vivimos es la renuncia total a la idea de que la historia podría escribirse con arreglo a la verdad./…/ Esta perspectiva me aterra mucho más que las bombas. Y tras las experiencias de estos últimos años, no es una afirmación frívola” (citado por Rovira 2013).

Cuando se trata de la situación catalana, es útil preguntarse cuáles son los interrogantes fundamentales

Cuando se trata de la situación catalana, es útil preguntarse cuáles son los interrogantes fundamentales. Uno tiene que ver con la verdad histórica. ¿Es verdad que se debe considerar que Cataluña es un territorio colonizado? Otro es político: ¿conviene a los españoles viviendo en Cataluña y a los demás españoles la actuación de los nacionalistas? Otro más es social y cultural: ¿Se puede identificar una reivindicación legítima entre las creadas por la propaganda de los nacionalistas?

Ante las manifestaciones nacionalistas que acabamos de ver durante el último tiempo, hay ahora algunas voces críticas. Recientemente, cuatro catalanes han querido llamar a reflexionar a sus conciudadanos sobre la propaganda nacionalista basada en la tergiversación de la historia pero ya que ha sido un proceso basado en el acoso moral más que en la violencia física ha habido menos protestas que en el caso del País Vasco. Sin embargo, la historia reciente de Cataluña muestra similitudes inquietantes con regímenes de memoria nefasta. Se pueden pensar en la salida masiva de docentes y la imposición de un pensamiento nacionalista que recuerdan lo que en Alemania de los años 30 se llamaba ‘Gleichschaltung’, imponer un lenguaje que dificulta al opositor pensar fuera del marco conceptual del poder, un proceso descrito en detalle por Victor Klemperer (2002). La propaganda y la desinformación se combinan con el dar a los términos un nuevo significado, un ‘confusionismo’.

Entre los cuatro textos, el más personal es El manicomio catalán (2013) del periodista Ramón de España

Entre los cuatro textos, el más personal es El manicomio catalán (2013) del periodista Ramón de España. El autor cuenta su experiencia personal del desarrollo de la vida pública en Cataluña,y todo en un lenguaje cotidiano y humorístico.  Se presenta como un socialista de toda la vida que está harto y quiere protestar contra la actuación de los partidos políticos tanto en Cataluña como en España. El mensaje se resume en el fotomontaje de la portada que representa a Pujol en un traje maoísta. El autor constata que los nacionalistas dominan por completo todos los ámbitos de la vida catalana a través de TV3, Catalunya Radio, la Vanguardia, el fútbol, la educación y la policía.Toda la sociedad y también el lenguaje se han hecho “convergentes”. El nacionalismo catalán ha logrado convencer a muchos de que el catalanismo significa progresismo, razón y bondad, y se ha convertido en obligatorio rendir homenaje a la cultura catalana.

El autor es extremadamente crítico con los suyos, los partidos de izquierda. Constata que el Partido Socialista de Cataluña se ha llenado de nacionalistas que además temen no ser suficientemente nacionalistas. Aceptan la ideología nacionalista que dice que‘español’ es igual a ‘fascista’ mientras que ‘catalán’ es ‘progresista’. El autor dice que con todos los problemas que existen en el mundo, el nacionalismo catalán es irrelevante, pero que no ha elevado el nivel cultural sino al revés. Le entristece que Barcelona, su ciudad, que había sido el centro cultural más importante en España en los años 70, se está convirtiendo en Lloret de Mar, un balneario, y la Rambla en una mezcla del Bronx y Benidorm en la que ladrones y proxenetas hacen su agosto y que, en vez de ser un imán cultural, la ciudad es más bien “una inmensa playa para turistas internacionales, ociosos profesionales, estudiantes Erasmus y ciclistas psicóticos”(pp.176-177).

Xavier Horcajo es periodista y especializado en la economía. Ha seguido durante muchos años lo que ha sucedido en Cataluña y no bromea en La  pasta nuestra. 33 años de poder convergente en Cataluña (2013).Otros se oponen al nacionalismo por razones políticas, pero Horcajo enumera razones económicas y jurídicas. La corrupción y el clientelismo caracterizan a la vida pública catalana desde hace tantos años que conviene hablar de impunidad. En la portada hay un fotomontaje de un billete con la cara de Pujol como si fuese un billete emitido en Cataluña.

El libro de Javier Horcajo está lleno de ejemplos de corrupción, tantos que el lector puede sentirse mareado

El libro está lleno de ejemplos de corrupción, tantos que el lector puede sentirse mareado. El autor se disculpa diciendo que la corrupción no tiene estructura. Horcajo menciona escándalos con nombres como Estivill, Duran Lleida, Pallerols, Prenafreta y Millet. Habla de contratos de construcción, blanqueo de capitales y dinero en Lichtenstein. Los hijos de Pujol se han convertido en multimillonarios sin haber hecho nada en particular. Horcajo subraya la responsabilidad del Gobierno central por no haber frenado la corrupción catalana.

Horcajo constata que Cataluña tiene serios problemas económicos como el paro, la deslocalización de empresas y la deuda pública. La reacción de los políticos ha sido desviar las miradas de lo que hacen ellos, echando la culpa a “Madrid” y provocando un frenesí de nacionalismo. El éxtasis nacionalista se resume como el Barça en el Camp Nou, la bandera estelada y la retransmisión por TV3. El único que se atrevió a oponerse al catalanismo, Alejo Vidal-Quadras, fue sacrificado en 1996 por el PP que buscaba una alianza con Jordi Pujol para poder gobernar a nivel nacional.

El profesor y ex diputado Antonio Robles nos entrega “Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña, 1979/2006”. (2014). Aparecen en su libro los mismos nombres que en los otros libros pero con un énfasis en la lengua, la educación y la traición de los partidos de izquierda. Robles se llama ingenuo por pensar que la falta de reacción de la ciudadanía se debía a una falta de información. Por los años 90 escribió un libro en el que contaba el acoso a los no nacionalistas, pero el libro no cambió la situación, y su nuevo libro trata de los diferentes pasos del camino hacia la hegemonía del nacionalismo y su propia lucha incansable para hacer que el público reaccione.

El catalanismo llama inmigrantes a otros españoles y Robles subraya que esto es fundamentalmente un problema de izquierda porque los miembros de los partidos de izquierda y de los sindicatos, el PSA, el PSC, la UGT y las CCOO, eran casi todos andaluces o murcianos en los años 70. Desde 1980 hay familias en Cataluña que reclaman sin resultado una educación en castellano para sus hijos.Robles considera que se debe hablar de un racismo encubierto que no ha sido señalado y que confunde a los observadores porque sepresenta como víctima. El catalanismo ha logrado imponer a la sociedad una cadena de asociaciones como la siguiente: el catalanismo = la democracia = el progresismo = la libertad = Cataluña, mientras que la correspondiente cadena negativa dice:lo español = el españolismo= el franquismo = la ultraderecha = la dictadura. Son cadenas de asociaciones claramente falsas pero ya que la propaganda las ha repetido tantas veces han terminado por ser consideradas como verdaderas. La palabra ‘catalán’ se utiliza en el sentido de ‘nacionalista catalán’ y los líderes se pronuncian en nombre de ‘Cataluña’, usurpando la representación de personas que no piensan como ellos. En este juego de poder, un elemento esencial de los nacionalistas ha sido negar lo están haciendo a la vez que estigmatizan y expulsan de la vida social a los no nacionalistas. Esta política ha sido muy exitosa. El intento de golpe de Tejero en 1981 vino de perlas a los nacionalistas que podían dar a entender que todos los no nacionalistas eran fascistas. El terrorismo vasco ha producido rechazo social pero el victimismo catalán despierta simpatía. Otra cadena de asociación es el fútbol = el Barça = el Camp Nou = los cantantes de protesta = lo popular = la diversión = lo atractivo. Todo esto se refuerza con un fuerte clientelismo, porque hay subvenciones públicas para todo lo que tenga un toque de nacionalismo catalán.

El profesorado ha sido la clave de la catalanización de la sociedad para Antonio Robles

El profesorado ha sido la clave de la catalanización de la sociedad. En 1975 se creía en la buena fe de todos pero, ya en 1981, el catalanismo se había hecho con la esfera pública y un profesor no nacionalista no obtenía ningún puesto. En 1981, el autor oyó decir en público que estaría terminada la catalanización de la educación en once años, y así ha sido. Es decir, que se trata de un proyecto político cuidadosamente planificado. La terminología que ocultaba esta ‘limpieza lingüística’ utilizaba palabras como ‘normalización’ y ‘recuperación’. Se pedía un ‘bilingüismo’ que primero se quería ‘equilibrado’ pero después pasó a ser ‘asimétrico’ a favor del catalán. Se hablaba de la inmersión como un método de aprender una lengua, pasando a usar la inmersión para sustituir a la lengua materna de la mitad de los alumnos. Ante las protestas, se decía que estaba en peligro la ‘cohesión social’. Se calcula que salieron de Cataluña unos 14000 – 15000 profesores alrededor del año 1983, toda una ‘limpieza lingüística’. El autor ha seguido de cerca lo que ha sucedido en las escuelas y ha observado que la rápida catalanización se ha hecho sin que haya apenas decretos escritos y así, ha sido casi imposible reclamar.

Para Robles, los nacionalistas se quitan la careta el 11 de sept de 2012 cuando ya no disimulan su independentismo. Antes había disfraces y mentiras como que el nacionalismo sólo quería ‘recuperar’la lengua y la cultura. Atribuyen una y otra vez a otros lo que están haciendo ellos como cuando hablan de un complot de ‘Madrid’ o se refieren a los no nacionalistas como ‘españolistas’ o ‘franquistas’.

Ha sido desafortunado que la Constitución confiara una parte de la educación a las autonomías. En el momento, muy pocos se daban cuenta del peligro que suponía aquello. También fue desafortunada la ley LOGSE que dejara una parte todavía más grande en las manos de las autonomías y que diera mucha influencia a los nuevos consejos escolares en los que tenían un gran peso los padres y, en Cataluña, los padres nacionalistas se dieron prisa a presentarse para estos cargos.

En los medios de comunicación, subraya Robles, el catalanismo no admite discusión o argumentación sino que la táctica es de usar calificativos insultantes a los adversarios, por ejemplo llamándolos‘fascistas’. Además, es muy difícil que se dé cuenta cabalmente de esto por ejemplo un periodista que viaja a Cataluña, que sea de otra región o del extranjero.

Las dos iniciativas más conocidas de protesta no provienen de los partidos de izquierda en defensa de los obreros sino de dos asociaciones en defensa del derecho de hablar y de educarse en castellano, la Asociación por la Tolerancia y el Foro Babel. No hace falta añadir que las asociaciones han sufrido un acoso constante por parte de los nacionalistas. Entre otras cosas, han presentado recursos ante los tribunales para reivindicar la posibilidad de educarse en castellano en Cataluña. En 1994, el dictamen del Tribunal Superior no prohibió expresamente la inmersión pero en 2010 sí, es decir, treinta años después de las primeras protestas y con casi dos generaciones de alumnos catalanes educados en el odio a España.

La raza catalana de Francisco Caja habla de los ideólogos que han contribuido a formar la ideología nacionalista actual

El libro del profesor Francisco Caja de 2013 sobre La raza catalana habla de los ideólogos que han contribuido a formar la ideología nacionalista actual. Empieza constando que ha habido personas con un ideario nacionalista en Cataluña durante mucho tiempo pero que siempre han sido considerados como unos excéntricos sin importancia, totalmente minoritarios. El autor ha estudiado y recopilado el pensamiento de un número de nacionalistas catalanes, de los que varios son curas, y su libro viene a ser un manual de la historia de la ideología nacionalista.

Como todos, señala que la figura de Pujol es absolutamente central y que su idea fundamental ha sido la ‘solución’ de dos problemas catalanes. ¿Qué hacer con el bajo nivel de natalidad que amenazaba de retroceso a Cataluña y qué hacer con los españoles de otras regiones, hispanohablantes, afincados en Cataluña? Pujol encontró la solución perfecta: convertir a los llamados ‘charnegos’ en catalanes. El aporte de Pujol a la ideología del nacionalismo catalán es además desligarse de los elementos abiertamente racistas presentes en el catalanismo anterior a favor de un discurso más aceptable de ‘derecho a la diferencia’, un derecho que incluiría el derecho a dar preferencia a la lengua y la cultura catalanas. Así, el catalanismo se insertaba en el multiculturalismo.

Pujol fue encarcelado por nacionalista entre 1960 y 1962, lo cual le benefició políticamente porque pudo leer y escribir, elaborando más su teoría nacionalista, y, además, le confirió un enorme prestigio entre los suyos. En La inmigración, problema y esperanza de Cataluña, publicado por primera vez en 1958, distingue entre los obreros hispanohablantes a los que se pueden catalanizar, y los funcionarios hispanohablantes del Estado que probablemente no se dejarían catalanizar y a los que, por eso, se debe echar. Pujol cree que los inmigrantes serán la masa o el cuerpo de Cataluña, mientras que los catalanes de nacimiento serán la cabeza. Crea y elabora la idea de una Cataluña con dos comunidades distintas, una castellana y otra catalana, insistiendo en que eso pone en peligro la cohesión social, una idea después repetida una y otra vez.

Como los demás comentaristas, Caja observa que la izquierda se autodestruye intentando ser más nacionalista que los nacionalistas. El cálculo no les ha salido ya que, desde las primeras elecciones autonómicas, Pujol ha ido ganando. Los nacionalistas gobiernan la autonomía desde hace unos treinta años sin apenas interrupción. El discurso nacionalista repite que España ha ocupado y colonizado Cataluña, y que los de fuera desprecian a Cataluña y quieren dominarla, un toque victimista. Para Caja como para otros, ha sido decisivo que ningún partido o sindicato de izquierda se haya opuesto al nacionalismo. Todos los partidos de izquierda se han pronunciado a favor de la inmersión lingüística, ideada por ‘sociolingüistas’ y adoptada por la escuela ‘progresista’ catalana.

El nacionalismo es una ideología camaleónica que se adapta a diferentes corrientes de pensamiento pero todas antiliberales

El nacionalismo es una ideología camaleónica que se adapta a diferentes corrientes de pensamiento pero todas antiliberales. La idea fundamental del nacionalismo es que los catalanes son una nación porque son una nación, es decir, la idea es tautológica. Otra idea es que habría una correspondencia entre la tierra y la lengua, una idea curiosa porque la lengua es una construcción. Los nacionalistas venden a la iglesia la idea de que una Cataluña independiente sería más católica, que la descatalanización habría sido una descristianización, y eso a pesar de que el nacionalismo de izquierda tiene a la Iglesia en la lista de sus enemigos. Otra fantasía es la de una invasión y un expolio de Cataluña por parte de los  castellanohablantes. Históricamente el nacionalismo catalán ha estado asociado a ideologíasmuy diferentes, subraya Caja. Un ideólogo cree que la ‘raza catalana’ está desequilibrada por la influencia de los españoles y en particular por la inmigración andaluza. Otro combina el catalanismo con el comunismo, proponiendo que Cataluña invada España para liberarla, convirtiéndola en comunista. Hay también un “ecorracialismo”, una ideología que parte de los argumentos a favor de la biodiversidad para exigir que la cultura y la lengua catalanas se guarden para que no se pierda riqueza cultural.

Estos cuatro ensayos sobre el nacionalismo revisten una importancia que va más allá de las fronteras de Cataluña. Lo sucedido es un ejemplo de lo que puede suceder en un país democrático y de bienestar y a la vista de todos. Lo triste es que sería más adecuado decir no “a la vista de todos” sino “con la participación de todos”. Han participado los partidos de izquierda y de derecha, buscando ventajas electorales. Ha participado, por su pasividad, el Gobierno central que no ha intervenido a pesar de la corrupción comprobada y denunciada, quizá porque también ha tenido problemas de corrupción. Han participados los sindicatos obreros y los sindicatos docentes. Ha participado la Universidad a través de lingüistas e historiadores a sueldo. Ha participado el sector de la cultura que ha recibido subvenciones para hacer películas y organizar conciertos y funciones de teatro. Hasta se podría decir que todos los españoles que votaron a favor de la Constitución de 1978 en cierto modo son responsables. No vieron la trampa que suponía dejar tanto poder en manos de las autonomías.

¿Por qué la situación en Cataluña no despertó más reacciones en el resto de España? Quizá por la mala conciencia  o porque se pensaba que era demasiado tarde para intervenir. Sin embargo, la historia no enseña que lo malo siempre puede empeorar.

 

Inger Enkvist

Hispanista, ensayista y pedagoga sueca

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Bibliografía:

Caja, Francisco. La raza catalana II. La invasión de los ultracuerpos. Madrid, Encuentro, 2013.

España, Ramón de, El manicomio catalán. Reflexiones de un barcelonés hastiado. Madrid, La esfera de los libros, 2013.

Horcajo, Xavier, La pasta nostra. 33 años de poder convergente en Cataluña. Madrid, Sekotia, 2013.

Judt, Tony – Snyder, Timothy,Thinking the 20th century.London, Heinemann, 2012.

Klemperer, Victor, LTI La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo. Barcelona, Ed. Minúscula, 2002.

Rovira, Rogelio, “La suplantación de la historia es una forma de ateísmo” en Falsos saberes. La suplantación del conocimiento en la cultura contemporánea, (ed. Arana, Juan). Madrid, Biblioteca nueva,  2013.

Robles, Antonio. Historia de la resistencia en Cataluña al nacionalismo lingüístico. En prensa