¿Cultivar verduras en el espacio?

Cómo cosechar plantas en condiciones inhóspitas

 

Unos investigadores han probado satisfactoriamente procesos de cultivo en la Antártida. El diseño del invernadero será de ayuda en las misiones de exploración espacial tripuladas.

 

Cordis / Cuando el protagonista de la película de 2015 «Marte» acabó improvisando una granja de patatas en el planeta rojo, muchos se preguntaron si algo así podría hacerse en la vida real. Cultivar verduras en Marte o en la Luna no es solo una curiosidad de ciencia ficción.

Con el apoyo del proyecto EDEN ISS, financiado con fondos europeos, un equipo de investigadores ha producido una cantidad significativa de frutas y verduras en la Antártida con luz artificial y sin tierra.

Con el apoyo del proyecto EDEN ISS, un equipo de investigadores ha producido una cantidad significativa de frutas y verduras en la Antártida con luz artificial y sin tierra

En una nota de prensa del Centro Aeroespacial Alemán (DLR, por sus siglas en alemán), el coordinador del proyecto, Hansjörg Dittus, miembro de la Junta Ejecutiva de Investigación y Tecnología Espacial, afirma: «Las misiones espaciales tripuladas de larga duración del futuro necesitarán que se cultiven alimentos. En la Antártida, EDEN ISS ha demostrado la viabilidad de un invernadero espacial y así que esta tecnología también podría utilizarse para producir alimentos en la Luna y en Marte».

En la misma nota de prensa, Paul Zabel, investigador del DLR, explica: «En total hemos producido 268 kilos de alimentos en un área de solo 12,5 metros cuadrados en 9,5 meses, lo que incluye 67 kilos de pepinos, 117 kilos de lechuga y 50 kilos de tomates». Según el líder del proyecto EDEN ISS, Daniel Schubert del Instituto de Sistemas Espaciales del DLR, esto es suficiente «para complementar la dieta de una futura tripulación de seis personas con cerca de un tercio de productos frescos».

 

Menor consumo de energía

Como se señala en la nota de prensa, los investigadores consiguieron producir una cosecha grande con mucha menos energía de la prevista. «El consumo energético del invernadero durante la misión análoga en la Antártida fue de 0,8 kilovatios de media por metro cuadrado de área de cultivo, lo que, por lo tanto, supuso menos de la mitad de la cantidad estimada para los invernaderos espaciales (2,1 kilovatios por metro cuadrado)».

Gracias a la superación de las pruebas, los científicos han elaborado un nuevo diseño de invernadero espacial que podría lanzarse en el cohete Falcon 9

Gracias a la superación de las pruebas, los científicos han elaborado un nuevo diseño de invernadero espacial que podría lanzarse en el cohete Falcon 9. «La zona de cultivo ocupará unos 30 metros cuadrados, es decir que será casi tres veces mayor que el área utilizada en el invernadero de la Antártida. Este sistema permitirá que se cultiven aproximadamente 90 kilos de alimentos frescos al mes, lo que equivale a medio kilo de verduras frescas al día para cada astronauta de una tripulación de seis miembros», añade Schubert.

En la nota de prensa se señala: «El diseño también puede combinarse con un sistema de biofiltro (C.R.O.P.) cuyo objetivo es tratar los residuos biodegradables y la orina para producir soluciones de fertilizantes listas para usar en el cultivo de plantas. Esto convertiría el diseño de invernadero en un sistema de supervivencia casi completamente biorregenerativo para futuros hábitats en la Luna». Los socios del proyecto esperan utilizar el diseño del invernadero de EDEN ISS como base para nuevas investigaciones.

El objetivo es tratar los residuos biodegradables y la orina para producir soluciones de fertilizantes listas para usar en el cultivo de plantas

El proyecto EDEN ISS (Ground Demonstration of Plant Cultivation Technologies and Operation in Space for Safe Food Production on-board ISS and Future Human Space Exploration Vehicles and Planetary Outposts), de cuatro años, se creó con el objetivo de potenciar las tecnologías de agricultura en un entorno controlado para el cultivo de plantas en condiciones extremas, tanto para la exploración terrestre como para la exploración espacial.

El proyecto finalizó en 2019, pero las misiones de investigación se han ampliado hasta 2021 de manera que otros científicos también puedan beneficiarse de las condiciones de gran aislamiento de la Antártida.

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