Cultivos urbanos y salud humana

Los suelos urbanos se encuentran frecuentemente contaminados por diversas fuentes y usos históricos / Foto: Miguel Izquierdo

Evalúan el riesgo para la salud humana de la exposición a metales en huertos urbanos

Mediante el análisis de su bioaccesibilidad oral

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El grupo de trabajo del Laboratorio de Investigación e Ingeniería Geoquímica Ambiental (LI2GA) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha llevado a cabo una investigación para analizar el contenido de metales de la capa cultivable del suelo de diferentes huertos urbanos. El objetivo ha sido detectar los efectos potenciales de la exposición a estos elementos considerando dos escenarios de exposición, uno agrícola para adultos y otro recreativo para niños, y realizando ensayos de bioaccesibilidad. Los resultados obtenidos, que señalan que el riesgo estimado es inferior al máximo admisible para la salud humana, permitirán adoptar estrategias y técnicas para la gestión y remediación de emplazamientos contaminados.

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UPM / La agricultura urbana es un movimiento socioeconómico en auge en todo el mundo que fomenta un modelo de producción agrario y desarrollo urbanístico sostenible con el medioambiente, contribuyendo a la consecución de la seguridad y soberanía alimentarias. Además, diferentes estudios han demostrado que esta actividad presenta múltiples beneficios ambientales, económicos y socioculturales. Sin embargo, los suelos urbanos se encuentran frecuentemente contaminados por diversas fuentes y usos históricos. Existe, por tanto, un riesgo potencial para la salud humana asociado a la realización de laborales agrícolas, el consumo de los productos cultivados y la utilización de estos espacios con fines recreativos infantiles, lo que hace necesario examinar el estado del suelo para garantizar la seguridad.

El riesgo estimado es inferior al máximo admisible para la salud humana

En el estudio llevado a cabo por los investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la UPM se recolectaron muestras de la capa cultivable del suelo de diferentes huertos urbanos, analizándose el contenido de metales y las propiedades físico-químicas del suelo. La mayor parte de los modelos de evaluación del riesgo se basan en la concentración total de los contaminantes en el medio, sin considerar que solo una parte será realmente absorbida por nuestro organismo. Para realizar una estimación más precisa del riesgo, en esta investigación se acometieron ensayos de bioaccesibilidad (fracción de una sustancia que es soluble en el entorno gastrointestinal y está disponible para su absorción), simulando el ambiente del sistema digestivo.

Los resultados obtenidos revelan que existen diferencias significativas en la concentración total media de los elementos entre los diferentes huertos según su localización y los usos previos del terreno. En comparación con los niveles de fondo de la Comunidad de Madrid, los suelos se encuentran enriquecidos en cobre, plomo y zinc. Asimismo, se ha comprobado la influencia de algunas propiedades edáficas sobre la bioaccesibilidad, como el contenido en carbonato cálcico, lo que permitirá adoptar estrategias y técnicas para la gestión y remediación de emplazamientos contaminados.

Considerando dos escenarios de exposición, uno agrícola para adultos y otro recreativo para niños, y aplicando la bioaccesibilidad, el riesgo estimado es inferior al máximo admisible para la salud humana, aunque algunos elementos (cromo y plomo) y rutas de exposición (ingestión de suelo y de productos agrícolas) contribuyen notablemente sobre el global experimentado por los receptores en entornos urbanos.

Este estudio ha sido posible gracias a la financiación de la Comunidad de Madrid, por medio del proyecto CARESOIL-CM (S2013/MAE-2739), y la colaboración de la red de huertos urbanos comunitarios de la Comunidad de Madrid (Rehdmad).

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Referencia:

IZQUIERDO M., DE MIGUEL E., ORTEGA M.F., MINGOT J. (2015). “Bioaccessibility of metals and human health risk assessment in community urban gardens”. Chemosphere 135: 312–318. doi:10.1016/j.chemosphere.2015.04.079

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