Darío de Regoyos

El catálogo de la muestra actualiza la biografía del pintor y ofrece un profundo análisis sobre su aportación artística

El impresionismo español llega al Thyssen con la obra de Darío de Regoyos

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Organizada con ocasión del centenario de su fallecimiento, esta exposición presenta una amplia retrospectiva de la trayectoria artística de Darío de Regoyos (1857-1913), principal representante español del impresionismo, con más de cien obras que muestran las diversas formas de expresión, los intereses temáticos y la evolución estética de toda su carrera.

La Concha, nocturno, c. 1906. Óleo sobre lienzo, 54 x 65 cm.Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga

La originalidad cromática y la audaz representación de los fenómenos lumínicos y atmosféricos hacen de los paisajes de Regoyos uno de los episodios más innovadores del panorama artístico español del momento.

Por otra parte, su temprana relación con pintores, músicos y literatos belgas y franceses, y su activa participación en los círculos artísticos de vanguardia, configuran el perfil más internacional de la pintura española de finales del siglo XIX. Como contrapunto, las obras que muestran la “España negra”, recogiendo la tradición cultural española más sombría.

La exposición está producida por el Museo de Bellas Artes de Bilbao con la colaboración del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid y el Museo Carmen Thyssen de Málaga, a donde viajará posteriormente una versión algo más reducida.

Los tres museos han contribuido con piezas destacadas de sus respectivas colecciones, a las que se han sumado otras instituciones relevantes, como los Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique, el Musée d’Orsay, el Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, entre otros, así como numerosas colecciones particulares.

El catálogo de la muestra actualiza la biografía del pintor y ofrece un profundo análisis sobre su aportación artística, con textos del comisario, Juan San Nicolás, uno de los máximos especialistas en su obra; de Javier Barón, jefe del Departamento de Pintura del Siglo XIX del Museo Nacional del Prado; y Mercè Doñate, hasta el año pasado conservadora de Arte Moderno en el Museu Nacional d’Art de Catalunya.

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Darío de Regoyos (Ribadesella, 1857- Barcelona, 1913)

De origen asturiano, Regoyos se forma inicialmente con los maestros Carlos de Haes en Madrid y Joseph Quinaux en Bruselas, con los que descubrió la paleta clara y la pincelada de toque aplicadas al paisaje, género por entonces aún poco apreciado pero que, sin embargo, captó toda su ambición como pintor. Su aprendizaje se enriqueció en contacto con los artistas belgas y franceses James Ensor, Camille Pissarro, Georges Seurat y Paul Signac, y con el norteamericano James McNeill Whistler, llegando a formar parte de los grupos europeos de vanguardia L’Essor y Les XX.

Autorretrato, c.1880. Óleo sobre cartón, 22 x 16 cm. Colección privada

A lo largo de su vida realizó numerosos viajes por España, Bélgica, Holanda, Francia e Italia en busca de motivos pictóricos. En 1885 se traslada a Londres con su amigo el poeta Émile Verhaeren para visitar a Whistler, autor de un retrato de Regoyos hoy desaparecido. Pocos años después recorrió con Verhaeren la geografía española, experiencia que daría origen al libro España negra (1899).

Durante este periodo Regoyos participó habitualmente en muestras colectivas en Bruselas, Amberes, Gante, Ámsterdam, París, Madrid o Barcelona. Por mediación de su amigo Pissarro, en 1897 comenzó a exponer individualmente en París. Con el cambio de siglo, se vinculó al grupo de artistas vascos –Manuel Losada, Francisco Iturrino, Pablo Uranga, Ignacio Zuloaga– que, desde Bilbao, trataba de renovar el contexto artístico local. En 1907 se desplaza con su familia a Bizkaia y se instala en Durango y, más tarde, en Bilbao y Las Arenas.

En 1912 se establece en Barcelona y, aunque ya gravemente enfermo de cáncer, celebra allí dos importantes exposiciones y continúa pintando al aire libre. Un año después, moriría tempranamente a los 55 años de edad.

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Incomprendido por la crítica del momento

Darío de Regoyos fue uno de los pocos artistas españoles que adoptó las teorías impresionistas y que, a pesar de la incomprensión de una parte de la crítica, se mantuvo fiel a ellas a lo largo de toda su carrera; por ello, el núcleo de la exposición está dedicado al Regoyos impresionista, reuniendo un importante conjunto de óleos que dan cuenta de las novedades que aportó a la pintura de paisaje de la época, con una primera sala dedicada a los años iniciales de formación y dos espacios que muestran las obras de la España negra y las de su breve etapa de experimentación divisionista. Se han incluido también en el recorrido algunas vitrinas con documentación original que ha servido para poner al día aspectos poco conocidos de su personalidad, sus relaciones profesionales y su perfil biográfico.

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