Según medios norcoreanos, el 6 de enero de 2016 el hermético Estado norcoreano detonó bajo tierra una bomba de hidrógeno

Un satélite de la UE ofrece datos esclarecedores sobre la prueba nuclear de Corea del Norte

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Los datos facilitados por el satélite Sentinel-1A de la UE han revelado una elevación y un hundimiento de distintas partes del suelo en la región donde Corea del Norte viene ejecutando sus pruebas nucleares.

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© Shutterstock

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Cordis / Valiéndose de las imágenes facilitadas por un satélite europeo equipado con radar, un equipo de investigadores ha recabado información nueva sobre la sacudida que recibió la tierra a causa de la misteriosa prueba nuclear ejecutada por Corea del Norte el pasado mes de enero.

Según la información difundida por medios de comunicación de aquel país, el 6 de enero de 2016 el hermético Estado norcoreano detonó bajo tierra una bomba de hidrógeno (ninguna fuente independiente ha corroborado que la explosión se debiera, en efecto, a tal clase de bomba). Los datos registrados por dicho satélite podrían ser esenciales de cara a confirmar este extremo.

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Información esclarecedora sobre la prueba norcoreana

El mencionado satélite de la UE cuenta con tecnología de interferometría, la cual permite detectar movimientos de la superficie terrestre y apreciar diferencias entre imágenes del «antes» y el «después» captadas por radar, incluso alteraciones muy leves de la composición del suelo. Los datos recabados muestran que, en el lugar de la detonación, una zona se hundió hasta 7 cm y otra se elevó entre 2 y 3 cm. Las imágenes han sido difundidas por el Instituto de Geociencias y Recursos Naturales (BGR) de Alemania, el cual asesora al Gobierno federal de este país sobre cuestiones relacionadas con el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE).

La prueba nuclear del pasado enero, que según sismólogos tuvo una magnitud de 5,1, podría no haber sido una explosión termonuclear

«Es un hallazgo de gran importancia. Antes las pruebas nucleares solo podían localizarse empleando datos de índole sismológica; ahora nos brindan indicios otras tecnologías», puntualizó el Dr. Nicolai Gestermann, geofísico del BGR, en declaraciones a la BBC. Éste presentó la investigación al respecto en la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias (EGU) celebrada esta semana en Viena (Austria).

Según pesquisas, todas las pruebas realizadas por Corea del Norte —en los años 2006, 2009, 2013 y 2016— han tenido lugar en un emplazamiento llamado Punggye-ri o P’unggye-yok, en una región apartada del Este del país, cerca de la población de Kilju.

La prueba nuclear del pasado enero, que según sismólogos tuvo una magnitud de 5,1, podría no haber sido una explosión termonuclear, como asegura Corea del Norte. Los investigadores ven muchas características comunes a las de la prueba de 2013, que según fuentes científicas bien pudo ser la detonación de una bomba convencional diseñada a propósito para aparentar ser una prueba nuclear. La cantidad de energía liberada en la prueba de enero fue de 10 kilotoneladas de TNT equivalente, informó el Dr. Gestermann.

Pudo ser la detonación de una bomba convencional diseñada a propósito para aparentar ser una prueba nuclear

Anteriormente, un equipo de investigadores efectuó un análisis similar en relación con una serie de pruebas nucleares subterráneas ejecutadas por el Gobierno de los Estados Unidos, para examinar su impacto sobre la superficie en cierto emplazamiento de Nevada.

El satélite Sentinel-1A registró imágenes del lugar de la prueba unos días después de ésta, el 13 de enero, imágenes que pudieron compararse con las adquiridas en fecha anterior, el 1 de enero. No obstante, dado el lapso temporal entre la detonación y la captación de las imágenes, no es posible determinar si la deformación del suelo se produjo en el momento de la explosión o en los días posteriores.

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El lanzamiento de Sentinel-1B

El 25 de abril de 2016, la Agencia Espacial Europea puso en órbita el Sentinel-1B, idéntico al Sentinel-1A, con la finalidad de recabar información para diversos servicios, desde la vigilancia del hielo en los mares polares hasta el seguimiento de fenómenos de subsidencia del suelo o para posibilitar una respuesta a catástrofes naturales o causadas por el ser humano.

«El lanzamiento de Sentinel-1B supone otro hito importante —aseguró Jan Woerner, Director General de la ESA—. Los dos satélites orbitarán separados a 180º, de manera que optimizarán la cobertura y el suministro de datos para servicios que están permitiendo un salto cualitativo en la forma de gestionar nuestro medio ambiente».

Los datos obtenidos por Sentinel-1A sobre la prueba nuclear norcoreana destacan, pues, la importantísima función que estos dos satélites de la UE podrían cumplir de cara a garantizar el mantenimiento de la paz y la seguridad en un ambiente político mundial siempre convulso.

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Fuente:

Basado en noticias aparecidas en medios

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