Fue un hombre de conocimientos enciclopédicos, dado a la conversación, al debate, al contraste de pareceres y a la tolerancia

Tal día como hoy… 7 de mayo de 1711, nacía David Hume

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El 7 de mayo de 1711, nacía en Edimburgo (Escocia) David Hume, pensador británico y máxima expresión del empirismo filosófico. Opuesto a la filosofía del sentido común escocesa –‘Common sense’– reivindicó un pensamiento fundamentado en la «Common life». La Universidad de Edimburgo lo rechazó como profesor por considerarlo un ateo practicante. Trabajó filosóficamente campos como la teoría del conocimiento, la fundamentación de la moral, la política… Escribió también una historia de Inglaterra. Es uno de los principales exponentes de la Ilustración británica. Kant (1724-1804) dijo de él que su lectura le despertó del sueño «dogmático».

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CV / David Hume era el tercer hijo de una familia de la pequeña nobleza escocesa, que le destinó a la carrera de Derecho. Pero abandonó estos estos estudios porque, según él mismo, solo estaba interesado en la filosofía y el saber en general. Viajó a Francia, donde entró en contacto con miembros de la Ilustración francesa, y allí escribió su obra más importante, el ‘Tratado de la Naturaleza Humana’ (1739) –Treatise of Human Nature- que publicó al regresar a Inglaterra, resultando un auténtico fracaso. Pensando que acaso el público no lo había entendido, publicó después un Abridgement –resumen aclaratorioanónimo, tratando de hacerlo más explícito, fracasando igualmente. No fue hasta el éxito de su ‘Ensayos morales y políticos’ (1742) que conoció el éxito y se hizo famoso.

Conocemos a través de percepciones, dividiéndose éstas en impresiones la «huella» que las impresiones dejan en nuestra mente y retenemos en la memoria, siempre más débil y difusa que la impresión

En 1763 volvió a Francia, esta vez para trabajar en la embajada británica, donde siguió manteniendo sus contactos con los ilustrados franceses. En 1769 regresó definitivamente a Edimburgo, donde acogió a un Rousseau errático y errabundo. Por entonces, el ginebrino se había convertido definitivamente en un perturbado patológico aquejado de misantropía y manía persecutoria. Muy a su pesar, Hume tuvo que echarlo de su casa.

Lo del sueño dogmático lo hemos de entender no en el sentido de que Hume no era una persona fanática –que ciertamente no lo era-, sino en el filosófico. Para Kant, dogmatismo era la denominación del racionalismo –Descartes, Spinoza, Leibniz…-, entendido como la filosofía que postula una facultad de conocimiento intelectivo puro, independiente de la experiencia sensible: la intuición intelectual -como sería el caso de las matemáticas en Descartes-.

Para Hume, la cosa es mucho más sencilla, o acaso más complicada. Conocemos a través de percepciones, dividiéndose éstas en impresiones –que percibimos a través de los sentidos e ideas– la «huella» que las impresiones dejan en nuestra mente y retenemos en la memoria, siempre más débil y difusa que la impresión. Y luego lo que hacemos es ir combinado, asociando, estas huellas, es decir, estas ideas. Por esto Hume ha sido también considerado un precursor del asociacionismo psicológico del siglo XIX.

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Distinción entre conocimiento y moral

Su moral se basa en la Common life y en el emotivismo. Y establece entre conocimiento y moral una distinción que también recogerá Kant. El conocimiento trata sobre la verdad o falsedad, mientras que la moral lo hace sobre lo bueno y lo malo. Dos ámbitos de discurso irreductibles el uno al otro. Y la moral humana, como su nombre indica, se fundamenta en las costumbres y en el sentir natural que es la empatía. Su teoría del conocimiento pretende ser, a su vez, la expresión filosófica de la física newtoniana, aunque con elementos algo más escépticos sobre el determinismo y la causalidad, no fenoménicamente, pero sí como fundamentación filosófica.

Si nuestras leyes y forma de estado, nos dice, provienen de un pacto ancestral, éste se realizó entonces hace muchas generaciones y no tiene ninguna validez en la actualidad

Escribió también sobre política, desmarcándose del contractualismo, tanto en la versión de Hobbes, como en las de Locke o Rousseau. Si nuestras leyes y forma de estado, nos dice, provienen de un pacto ancestral, éste se realizó entonces hace muchas generaciones y no tiene ninguna validez en la actualidad. Igualmente, sobre la religión y la superstición considera que un «milagro» es una violación de las leyes de la naturaleza.

Nunca en su vida se definió como ateo, aunque se le consideró como tal. Ha sido también objeto de discusión si era realmente ateo o deísta, aunque a efectos prácticos se trata de un dato irrelevante para entender su filosofía. Fue un hombre de conocimientos enciclopédicos, dado a la conversación, al debate, al contraste de pareceres y a la tolerancia, sin que este último término implique pusilanimidad alguna, ni moral ni intelectualmente. En definitiva, un pensador clave en la historia de la filosofía, desde su recepción británica del pensamiento continental, y por la influencia que ejerció en éste a través de Kant.

David Hume murió en Edimburgo, el 25 de agosto de 1776, a los 65 años, como consecuencia de un tumor intestinal. De los que vetaron su acceso a la Universidad, nadie se acuerda; de él, sí. Esta fue su victoria.

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También un 7 de mayo se cumplen estas otras efemérides

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