No está nada claro que Livingstone estuviera realmente perdido, sino que más bien se había retirado a vivir en aquel poblado tras la muerte de su mujer

Tal día como hoy… 21 de marzo de 1871, se iniciaba la búsqueda de David Livingstone

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El 21 de marzo de 1871, el periodista norteamericano Henry Morton Stanley (1841-1904) iniciaba en Zanzíbar la expedición de búsqueda del explorador, médico y misionero David Livingstone (1813-1873). Lo halló meses después, el 10 de noviembre, viviendo en una aldea en el lago Tanganika, saludándolo con la famosa frase : “Dr. Livingstone, I suppose”. En realidad no lo suponía, sino que lo sabía muy bien.

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David Livingstone era un médico y misionero escocés que se había hecho famoso como explorador en la entonces aún en gran parte ignota África

CV / David Livingstone era un médico y misionero escocés que se había hecho famoso como explorador en la entonces aún en gran parte ignota África. Había intentado establecer rutas de navegabilidad fluvial por el río Zambeze, en el curso de las cuales había descubierto las cataratas Victoria, que bautizó así en homenaje a la soberana británica. Como explorador y como misionero, había tenido enfrentamientos con el siniestro Tippu Tip, un poderoso traficante de esclavos suajili al servicio del sultán de Zanzíbar. En 1866, Livingstone había emprendido, por cuenta la Royal Geographic Society, una expedición con el objetivo de encontrar el nacimiento del Nilo, sin que se supiera de él en algunos años.

Henry Morton Stanley era un periodista poco escrupuloso de origen británico nacionalizado norteamericano. Había llegado con 20 años a los EEUU, participando en la Guerra Civil con la Unión, tras la cual empezó a hacer de corresponsal en el Oeste americano, entrevistando al famoso pistolero Wild Bill Hickock y justificando el exterminio de los indios. Prosiguió su carrera cubriendo guerras que se desarrollaban en lugares especialmente «exóticos»: entre Inglaterra y Abisinia, entre Grecia y el Imperio otomano, guerras civiles en Egipto… Estuvo también en España cubriendo las guerras carlistas y la “Gloriosa” que destronó a Isabel II… El New York Herald le encargó la organización de una expedición al África para localizar al desaparecido Livingstone.

Tras localizar a Livingstone en Ujiji, del lago Tanganika, la expedición se vendió como un acto heroico de filantropía y obtuvo una gran resonancia en todo el mundo. Ello no obstante, fue más  bien un montaje propagandístico. Para empezar, no está nada claro que Livingstone estuviera realmente perdido, sino que más bien se había retirado a vivir en aquel poblado tras la muerte de su mujer. Y no parece que deseara ser encontrado. Staley le apremió a explorar algunas zonas con él, a la cual Livinstone accedió en un principio, pero luego se negó a seguirle y, menos aún, a volver con él a Europa en calidad de trofeo. Prefirió quedarse en África.

Tras su muerte, el cuerpo fue trasladado a Inglaterra, pero los nativos enterraron su corazón bajo un árbol, en África, porque a África había dedicado su vida

Que no congeniaran no tiene nada de raro. Livingstone era un antiesclavista convencido y declarado, mientras que Stanley bien hubiera podido inspirar a Joseph Conrad para su novela  ‘El corazón de las tinieblas’, pues representaba antropológicamente lo peor del colonialismo occidental. Durante su expedición de «rescate» ya había tenido problemas por maltrato a los porteadores negros, que luego se acrecentaron.

Tras separarse de Livingstone, se asoció con uno de los personajes más nefastos de la historia africana, el rey Leopoldo de Bélgica, dueño del Congo, y con el antes citado mercader de esclavos Tippu Tip. Intentó perpetrar otra de sus operaciones de rescate, en este caso la de un naturalista alemán, que resultó ser también un fraude. Acabó instalado en Inglaterra y casado con una popular actriz. Fue nombrado Caballero de la Corona Británica por sus (turbios) servicios al Imperio. Murió en 1904.

Livingstone había muerto mucho antes, en 1873. Su cuerpo fue trasladado a Inglaterra, pero los nativos enterraron su corazón bajo un árbol, en África, porque a África había dedicado su vida.

No fueron, ciertamente, vidas paralelas.

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También un 21 de marzo se cumplen estas otras efemérides

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