De Leningrado a San Petersburgo

Tiene más de cinco millones de habitantes y es la segunda ciudad rusa, después de Moscú / Wikimedia

Tal día como hoy… 6 de septiembre de 1991 la ciudad rusa de Leningrado recuperaba su antiguo nombre: San Petersburgo

 

El 6 de septiembre de 1991, el ayuntamiento de la ciudad rusa de Leningrado decidía recuperar su antiguo nombre: San Petersburgo. En el marco de la «desovietización», volvía a su nombre original tras haber tenido tres en menos de 100 años: San Petersburgo, Petrogrado y Leningrado.

 

CV / Conocida también como la Venecia del norte por los canales que el río Neva forma en la zona, San Petersburgo se encuentra situada a casi sesenta grados de latitud norte. Para hacernos una idea, la misma que la capital de Alaska, Anchorage. Está situada entre el lago Ladoga y el mar Báltico, cerca de la actual frontera rusa con Finlandia. Tiene más de cinco millones de habitantes y es la segunda ciudad rusa, después de Moscú. Su historia está íntimamente ligada a la de Rusia.

Conocida también como la Venecia del norte por los canales que el río Neva forma en la zona, San Petersburgo está situada entre el lago Ladoga y el mar Báltico

En la desembocadura del Neva, donde hoy se erige San Petersburgo, los suecos construyeron una fortaleza llamada Nyenschantz para controlar la zona. A principios del siglo XVIII, tras la unificación de Rusia bajo el zar Pedro I el grande, el problema de Rusia era que no tenía una salida practicable al mar. La opción del Mar Negro quedó descartada porque estaba controlado por el todavía poderoso por entonces Imperio Otomano, de modo de Pedro el Grande declaró la guerra a Suecia para ocupar lo que llamaba la ventana rusa a Europa.

Tras una guerra de tres años, puso la primera piedra de lo que hoy es la fortaleza de San Pedro y San Pablo, alrededor de la cual edificó su nueva ciudad, que convirtió en la capital de su imperio en 1712 y bautizó con el nombre germanizado de San Petersburgo: la ciudad de San Pedro. No escatimó medios para ello, ingenieros civiles y militares, alemanes, holandeses y rusos, y miles de siervos de la gleba rusos forzados a desplazarse cientos y miles de kilómetros para construir la nueva y artificial ciudad en aquellos parajes inhóspitos. Se calcula que el 50% de los miles de trabajadores, en estado de semiesclavitud legal, y de esclavitud pura y dura en la práctica, murieron durante los años que se alargaron las obras de construcción, en condiciones particularmente duras. Convertida en la capital, la ciudad fue embellecida por el despotismo ilustrado de Catalina la Grande, emperatriz de Rusia entre 1762 y 1796.

En 1905 se produjo en ella la insurrección más importante anterior a la revolución, el soviet de Petrogrado se negaba a darle el nombre de un santo

En 1905 se produjo en ella la insurrección más importante anterior a la revolución, el soviet de Petrogrado, nombre que recibía por parte de los revolucionarios, que se negaban a darle el nombre de un santo. Y cambió de nombre, pero no por razones religiosas, sino que fue por mor del mismo régimen de los zares. En 1914, al estallar la I Guerra Mundial, el nombre alemán de la ciudad «aconsejó» cambiarlo por el de Petrogrado. Fue su nueva denominación durante diez años. Y dejó de ser la capital.

En 1918, los bolcheviques decidieron trasladar la capital a Moscú, más segura de defender al estar más alejada de Finlandia y Polonia, desde donde operaban los ejércitos blancos durante la guerra civil. Tras  la muerte de Lenin, en 1924 el gobierno de los soviets decidió llamar a la ciudad con el nombre de su carismático líder fallecido: Leningrado. Fue con el nombre de Leningrado que la ciudad fue testigo de una de las batallas más largas y sangrientas de la II Guerra Mundial: el asedio de Leningrado por las fuerzas de la Alemania nazi, que duró desde septiembre de 1941 hasta enero de 1944; 29 meses durante los cuales gran parte de la población falleció de hambre y se llegó a practicar el canibalismo. Se calcula que murieron más de un millón de civiles y, como mínimo, otro millón de militares rusos. Fue un asedio a la manera medieval… con armas modernas.

Es la sede de uno de los museos y pinacotecas más importantes del mundo: El Hermitage. Y probablemente, la capital más bella de Rusia

Siguió como Leningrado lo que duró la URSS. En 1991, desmoronada la Unión Soviética, el ayuntamiento convocó un referéndum para volver al antiguo nombre, dadas las connotaciones soviéticas del de Leningrado. Un 54% votó a favor y la Venecia del norte cambió otra vez de nombre, esta vez para recuperar el de San Petersburgo… hasta hoy en día. Es la sede de uno de los museos y pinacotecas más importantes del mundo: El Hermitage. Y probablemente, la capital más bella de Rusia.

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