¿Deben preocuparnos las reinfecciones por SARS-CoV-2?

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Este documento forma parte de una serie de documentos para el debate que abordan preguntas fundamentales sobre la crisis de la COVID-19 y las estrategias de respuesta. El trabajo se basa en la mejor información científica disponible en el momento y puede ser actualizado cuando aparezca nueva información.

 

ISGlobal / Escrito por Quique BassatGonzalo FanjulJose MuñozAntoni PlasènciaAdelaida Sarukhan y Rafael Vilasanjuan (ISGlobal), el documento aborda qué sabemos de la frecuencia de estas reinfecciones o cómo podría afectar a la estrategia global de vacunación, entre otras cuestiones clave.

Desde el punto de vista científico hay tres preguntas fundamentales en torno a las reinfecciones que por el momento no se pueden contestar con certeza en base a la información disponible pero para las que se ofrecen recomendaciones:

  • ¿Cuál es la frecuencia de las reinfecciones?
  • ¿Cuál es su gravedad con respecto a la primera infección?
  • ¿En qué medida contribuyen a la transmisión del virus?

Las estimaciones más fiables sugieren que una de cada diez personas del planeta ha sido infectada ya por el coronavirus SARS-CoV-2. En este contexto, la posibilidad de que las personas puedan volver a infectarse con el virus arroja una sombra sobre la estrategia de lucha contra la COVID-19. Recientemente se han empezado a describir segundos episodios de infección en personas que ya habían pasado la infección.

Hasta este momento, los casos siguen siendo anecdóticos. Se han documentado al menos seis casos en lugares tan distantes como Hong Kong, Estados Unidos, Bélgica, Ecuador e India. Aunque cuatro de estos estudios se encuentran todavía en fase de prepublicación y los casos identificados constituyen una excepción en el conjunto de los más de 36 millones de contagios confirmados en todo el mundo, la realidad es que la ausencia de datos y las limitaciones de los sistemas de seguimiento podrían estar escondiendo otros episodios similares.

 

¿Qué sabemos hasta ahora de la respuesta inmunitaria frente al SARS-Cov-2?

  1. Sobre la posibilidad de una reinfección. La mayoría de personas expertas coincide en que las reinfecciones son esperables, pero probablemente de consecuencias leves y limitadas, sin descartarse posibles casos graves asociados a factores de riesgo individuales.
  2. Sobre la inmunidad tras la infección. A medida que los estudios avanzan se evidencia que la respuesta inmune es muy heterogénea entre personas. Algunas no generan anticuerpos, aunque todas parecen generar linfocitos T reactivos al SARS-CoV-2. Aún desconocemos qué tipo y umbral de anticuerpos y linfocitos T protege frente a la infección y la enfermedad (correlatos de protección) y esto supone una limitación fundamental.
  3. Sobre la duración de la respuesta inmunitaria. Es posible que la incidencia de reinfecciones aumente a partir de los 6-12 meses de la primera infección si la inmunidad es de corta duración, por lo que es crítico monitorizar mejor las reinfecciones en la próxima fase de la pandemia. Una primera generación de vacunas podría retrasar un posible repunte de las reinfecciones. Sin embargo, las mismas incertidumbres que nos plantea la inmunidad natural se aplican a la inmunidad generada por las vacunas: ¿durará en el tiempo o habrá que revacunar periódicamente?

 

Cómo abordar los interrogantes de las reinfecciones

La única manera de abordar estos interrogantes es mediante un seguimiento activo de casos a lo largo del tiempo para establecer la tipología, magnitud y duración de las respuestas inmunes y su impacto en la protección frente a reinfecciones.

Mientras no tengamos más información y siga habiendo riesgo significativo de infección, será necesario que las personas que ya han pasado la enfermedad sigan cumpliendo con las mismas medidas preventivas, como el uso de mascarilla y la higiene de manos.

 

La estrategia global de vacunación

Es importante señalar que aún no se sabe si la inmunidad adquirida por las diferentes vacunas que se están desarrollando será del mismo tipo o duración que la inmunidad natural. Se espera que las vacunas generen una inmunidad más fuerte, durable y homogénea que la inmunidad generada tras una infección natural, particularmente en casos sin síntomas o síntomas leves, pero aún no se tiene prueba de ello (varias de las vacunas candidatas más avanzadas usan tecnología que nunca se ha usado antes en humanos).

En cualquier caso, la reinfección no significa que las vacunas no sean efectivas. Lo que sí podría implicar es que se necesite administrar uno o varios refuerzos a gran parte de la población al cabo de cierto tiempo.

Es posible también que las vacunas solo reduzcan los síntomas en vez de prevenir la infección. En este caso, las personas vacunadas se convertirían en portadores asintomáticos del virus, y que por lo tanto podrían infectar a grupos vulnerables.

 

Conclusiones

Con la información de la que disponemos hasta ahora:

  • Las reinfecciones no son por ahora motivo de alarma. Se observan en muchos otros virus respiratorios.
  • Aún no sabemos la frecuencia con la que ocurren las reinfecciones. Por el momento se ha documentado un número muy reducido de casos.
  • Tampoco sabemos aún las consecuencias de las reinfecciones a nivel individual (gravedad de síntomas tras la segunda infección) o poblacional (capacidad de propagar el virus). Por esta razón sigue siendo necesario que los que han pasado la infección mantengan las mismas medidas de higiene y prevención que el resto de la población.
  • Necesitamos más información sobre el tipo y la duración de la inmunidad natural y de aquella adquirida tras la vacuna.
  • Si las reinfecciones son marginales y no agravan la enfermedad, no sería necesario incluir a las personas que mantengan anticuerpos en las campañas iniciales de vacunación.
  • Si, por el contrario, las reinfecciones son frecuentes, esto podría significar que se necesitará administrar refuerzos de la vacuna al cabo de cierto tiempo, o de manera regular.

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