Debilidades del sistema educativo español

El catedrático consideró que en España tenemos una deficiente planificación del tipo de estudios y existe, a su juicio, demasiada dificultad para contratar profesores extranjeros, lo que cierra la puerta de las universidades españolas a personas de gran valía.

 

“La sociedad española tiene forma de reloj de arena”

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El catedrático del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, Juan José Dolado, ha asegurado hoy en Santander en el Encuentro ‘Las TIC’s y la educación: retos para 2020’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que las universidades españolas necesitan más autonomía y financiación, al tiempo que recordó que ambos factores son complementarios y no pueden ir por separado.

El catedrático del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, Juan José Dolado.

Dolado expuso las que, a su juicio, constituyen las principales debilidades del sistema educativo español, encarnadas, en opinión  del catedrático, en el desigual reparto de población que accede a los distintos niveles de educación. En este sentido, la sociedad española, según afirmó, tiene “forma de reloj de arena”, es decir, hay gran cantidad de licenciados universitarios y gran cantidad de jóvenes sin estudios, mientras que escasea la formación profesional y la educación media.

En palabras de Dolado esto tiene unas implicaciones muy importantes para la estructura productiva del país, porque los empresarios tienden a invertir en tecnologías que se adaptan a las condiciones de la sociedad, lo que determina una fuerte inversión en el ladrillo, complementaria a ese sector de población sin estudios y, por otro lado, un gasto en alumnos con educación universitaria, lo que da lugar a una “España dual” que deja de lado los sectores productivos intermedios. Todo ello, señaló el ponente, “nos viene dado por la estructura educativa”.

A lo largo de la conferencia, expuso los problemas que aquejan a la educación superior española. Apuntó que tenemos carreras largas y programas sobrecargados que elevan el fracaso escolar y que, por otro lado, existe una adaptabilidad muy escasa y la movilidad de los estudiantes españoles está muy por debajo de la media de la Unión Europea.  El ponente afirmó que reducir en un año la duración de las carreras universitarias permitiría ahorrar en torno a un 0,3 del PIB, lo que a su vez serviría para duplicar y hasta triplicar el número de becas.

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Dificultad para contratar talento exterior

El catedrático consideró que en España tenemos una deficiente planificación del tipo de estudios y existe, a su juicio, demasiada dificultad para contratar profesores extranjeros, lo que cierra la puerta de las universidades españolas a personas de gran valía.

Para hacer frente a estos problemas, Dolado afirmó que “no podemos gastar más”, y aseguró que es necesario permitir a las universidades una mayor autonomía de gestión y de presupuesto, de manera que puedan decidir por sí mismas el precio de las matrículas.

También abogó por la flexibilidad contractual de los profesores, y consideró necesario abrir un debate para promover la “desfuncionarización” del profesorado. Explicó que existe un exceso de oferta y que se debería plantear un plan de fusiones y adquisiciones de universidades públicas teniendo en cuenta las necesidades educativas de la sociedad, para  reconvertir muchas de esas universidades en buenos centros de formación profesional.

El ponente apostó por las Tecnologías de la Información (TIC), ya que, a su juicio, aumentan la productividad y la competencia, dos factores que eliminan la discriminación y mejoran el sistema. Asimismo defendió un cambio en el sistema de tasas, que consideró como no razonable y abogó por una subida del precio de las matrículas, de manera que quienes pueden pagar financien un incremento del número de becas para aquellos que de otra manera no podrían permitirse el acceso a los estudios superiores.

Por último, Dolado afirmó que una sociedad que invierte en educación obtiene un importante rendimiento, ya que se convierte en una sociedad más educada, más civilizada, con mejor salud y más innovación. El catedrático terminó su conferencia recordando que en España tenemos excelentes investigadores y que está en nuestras manos mejorar el sistema educativo en general, y el sistema de educación universitaria en particular.

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