Numerosos países europeos cuentan entre su población penitenciaria con una proporción elevada de ciudadanos extranjeros

Un nuevo planteamiento ante la inmigración ilícita

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Investigadores de la Unión Europea recomiendan que Europa se replantee las medidas punitivas para el control de la migración vigentes en la actualidad y asegure los derechos judiciales de los migrantes.

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Cordis / Aparte de estar afrontando la actual crisis migratoria, numerosos países europeos cuentan entre su población penitenciaria con una proporción elevada de ciudadanos extranjeros (en algunas naciones, superior al 50 %) y gestionan amplios centros de internamiento de inmigrantes. Esta situación ha contribuido a que se produzca en Europa un entrelazamiento y una fusión de los procedimientos de control de la delincuencia y de la migración.

Han surgido formas nuevas de castigo y nuevas nociones de control social que han dado lugar a un fenómeno que podría calificarse de “control de la crinmigración”

En 2011 la UE concedió financiación al proyecto CRIMMIGRATION con el cometido de que analizase la repercusión que tiene este protagonismo creciente del control de la migración sobre las organizaciones del sector de la justicia penal, como los cuerpos de policía, las instituciones penitenciarias y los centros de internamiento. Un ejemplo de incógnita sería: ¿está cambiando progresivamente el «modus operandi» tradicional, consistente en el castigo y la reinserción de los infractores, hacia un enfoque en el traslado, la inmovilización y la deportación?

«Han surgido formas nuevas de castigo y nuevas nociones de control social que han dado lugar a un fenómeno que podría calificarse de “control de la crinmigración” —declaró la coordinadora del proyecto, Katja Franko, perteneciente a la Universidad de Oslo (Noruega)—. En el transcurso de este proyecto constatamos la gran relevancia que ha cobrado la deportación, y de manera especial en países como Noruega, y también que cada vez se recurre más al derecho penal con fines de control de fronteras».

Franko opina que para abordar este fenómeno reciente se necesitan nuevas medidas de índole legal, organizativa y normativa. «Se requiere mayor conciencia de los aspectos punitivos de las medidas para el control migratorio (por ejemplo el internamiento de inmigrantes y su deportación) y también de la necesidad de dar garantías procesales y asistencia judicial a los colectivos afectados —adujo—. También hay que replantearse quiénes son los individuos que ostentan los derechos y precisan protección en los países europeos».

Franko puntualizó también que los cuerpos de policía deben ser conscientes de que los inmigrantes poseen un derecho de protección en pie de igualdad con los ciudadanos de la UE. «Por eso entre nuestras propuestas está llevar un recuento sistemático de la mortalidad de los migrantes en las fronteras exteriores de la UE».

Para cumplir sus objetivos, el equipo del proyecto realizó en primera instancia una serie de estudios etnográficos, entrevistas y análisis de documentos jurídicos y políticos en relación con la vigilancia policial de las fronteras de la UE, los centros de internamiento de inmigrantes, las prisiones y las prácticas concernientes a las deportaciones. Los hallazgos corroboraron la hipótesis de partida formulada por el equipo: que la migración masiva está influyendo profundamente en las prácticas de control de la delincuencia y, de manera general, en las «culturas» penales de Europa.

Otra prioridad básica del proyecto ha sido promover el involucramiento de la ciudadanía

Buena parte de esta valiosa investigación se ha publicado ya en revistas científicas con comité de lectura. Es más, un artículo firmado por el equipo del proyecto acerca de Frontex, la agencia europea de control fronterizo, recibió en 2015 el Premio Radzinowicz, otorgado por la revista British Journal of Criminology. Otra prioridad básica del proyecto durante su periplo de cinco años ha sido promover el involucramiento de la ciudadanía en esta cuestión.

«Nos parecía importante mantener una comunicación y compartir nuestros resultados científicos con la opinión pública y con las autoridades políticas ante la crisis migratoria en Europa —señaló Franko—. De manera consecuente, remitimos una serie de artículos de opinión a periódicos, realizamos presentaciones ante los organismos gubernamentales pertinentes y organizamos congresos y seminarios de corte científico y actos abiertos al público general».

Por todo ello, el proyecto CRIMMIGRATION, que finalizó formalmente en marzo de 2016, ha realizado una aportación importante de cara a comprender con mayor precisión de qué forma las instituciones dedicadas a la justicia penal y los cuerpos policiales gestionan en la actualidad un tema tan candente como el de la migración y los migrantes.

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Fuente:

Basado en una entrevista al coordinador del proyecto

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