Descubrimiento de América

Una visión romántica de la llegada de Cristóbal Colón a América (Dióscoro Puebla, 1862). / Wikimedia - Dióscoro Puebla - Colección, Museo del Prado.

Tal día como hoy… 12 de octubre de 1492 tenía lugar el descubrimiento de América

 

El 12 de octubre de 1492, los tres navíos de la expedición encabezada por Cristóbal Colón arribaban a la isla de Guanahaní, tras dos meses y nueve días de navegación ininterrumpida a través del Atlántico, desde la isla de la Gomera. Habían zarpado del puerto de Palos de la Frontera el 3 de agosto anterior. Se conoce a este acontecimiento como el descubrimiento de América.

 

CV / La expedición fue financiada por los Reyes Católicos de España, y constaba de tres naves; dos carabelas, la Pinta y la Niña, y una nao, la Santa María. La tripulación total era de noventa hombres. Aunque la expedición concluyó con el hallazgo de un nuevo continente desconocido hasta entonces, lo cierto es que su objetivo no era éste, sino alcanzar por la ruta del oeste las islas de las especias.

La expedición fue financiada por los Reyes Católicos de España, y constaba de tres naves; dos carabelas, la Pinta y la Niña, y una nao, la Santa María

El almirante de la expedición, Cristóbal Colón (1451-1506) solo pisó en esta ocasión una isla, a la cual los nativos llamaban Guanahaní, que los españoles rebautizaron como San Salvador. Se ignora con qué isla debe corresponderse en la actualidad y hay varias especulaciones al respecto, aunque lo que está claro es que estaba, está, en el archipiélago de las Bahamas. No fue hasta el tercer viaje que llegó al continente.

Y tampoco está claro si Colón fue consciente de que las tierras a las que había llegado constituían un nuevo continente; ni tampoco, si como en algún momento parece que lo fue, de que razones le indujeron a retractarse y seguir sosteniendo que había llegado a Asia. Se trata, sin duda, de uno de los enigmas que envuelven el descubrimiento de América. Lo más sencillo sería recurrir a que se negaba a reconocer su «fracaso». Un fracaso que en el mismo tercer viaje en que llegó al continente estaba derivando hacia una situación problemática para el propio Colón.

Los colonos españoles instalados en la isla de La Española estaban descontentos y se mostraban levantiscos. Colón les había prometido las inmensas riquezas de Asia, y por el momento, solo habían encontrado indios hostiles, calor y mosquitos. De hecho, este tercer viaje se resolvió para Colón con el regreso a España encadenado y preso…

En principio, la propuesta de Colón de alcanzar las Indias por el oeste cruzando el Atlántico se basaba supuestamente en que el tamaño de la Tierra era inferior al real

Quizás por esto sostenía contumazmente que Katay, Cipango –China y Japón-  y, en definitiva, las Indias, tenían que estar muy cerca. Pero si relacionamos esto con otros aspectos problemáticos del descubrimiento, la verdad es que no acaba de cuadrar.

En principio, la propuesta de Colón de alcanzar las Indias por el oeste cruzando el Atlántico se basaba supuestamente en que el tamaño de la Tierra era inferior al real. En el siglo III aC las mediciones de Eratóstenes habían establecido un perímetro acorde con las estimaciones actuales –unos 70km de error-. Pero en el siglo siguiente, Posidonio había realizado otros cálculos que arrojaban un tamaño inferior. En el siglo II, Claudio Tolomeo recogió en su Almagesto las medidas de Posidonio, que fueron las más aceptadas durante la Edad Media, aunque las de Eratóstenes siguieron siendo conocidas. Colón, para postular la ruta del oeste, tenía que basarse necesariamente en las mediciones de Posidonio. Y es cierto que de acuerdo con estas medidas, China y Japón estarían donde está América y el océano Pacífico no existiría –solo el Índico, ya conocido entonces por los portugueses, turcos…-. Es decir, América no existiría y en donde está se situarían las costas orientales de Asia. De lo contrario, con las mediciones de Eratóstenes –las auténticas-, el viaje que planteaba era simplemente imposible.

Colón conocía sin duda las direcciones de los vientos –el «ocho portugués»- en el Atlántico, pero la distancia por recorrer seguía siendo insuperable en aquellos tiempos

Pero resulta poco verosímil creer que Colón se basara en las mediciones de Posidonio. Ya en el siglo XV, los portugueses habían llegado a Islandia y hasta mucho más al sur de Cabo Verde, y quedaba claro con las mediciones del arco de meridiano, que las estimaciones de Posidonio eran erróneas. Además, Colón era un experto marino, había estado en Portugal y había navegado hasta Islandia y hasta Cabo Verde… Las objeciones que los cartógrafos de la Universidad de Salamanca pusieron al viaje eran precisamente de esta índole: que la Tierra era más grande de lo que Colón afirmaba –se basaban en Eratóstenes- y que nunca podría llegar a su destino; y aunque lo consiguiera ¿cómo se las iba a arreglar para volver?

Colón conocía sin duda las direcciones de los vientos –el «ocho portugués»- en el Atlántico, pero la distancia por recorrer seguía siendo insuperable en aquellos tiempos: navegar desde España hasta China sin escalas. O acaso sabía que había algo entremedio, pero entonces ¿a qué empeñarse en que era Asia?

Sea como fuere, el caso es que nunca llegó a Katay… para su suerte, en el camino se encontró con América.

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