Diario de Barcelona

Primera portada del Diario de Barcelona (01/10/1792) / Wikimedia

Tal día como hoy… 1 de octubre de 1792 aparecía el primer número del ‘Diario de Barcelona’

 

El 1 de octubre de 1792, hoy hace 226 años, aparecía el primer número del ‘Diario de Barcelona’, periódico que llegó a ser en su momento decano de la prensa española y uno de los más antiguos de Europa. Fue fundado por Pedro Pablo Hussón de Lapazaran, un impresor napolitano afincado en Barcelona. Con breves interrupciones, se publicó diariamente hasta 1994. Prosiguió luego en edición digital hasta su cierre definitivo el 31 de julio del año 2009.

 

CV / La segunda mitad del siglo XIX fue una etapa de progreso en Cataluña, y muy especialmente en la ciudad de Barcelona. Lejos ya de las guerras sucesorias con que había empezado el siglo, la liberalización del comercio y los cambios legislativos propiciaron la implicación catalana en las colonias de ultramar, y la consiguiente aportación de capitales que constituyeron la base para la posterior revolución industrial. Lo que en términos marxistas se conoce como acumulación originaria del capital.

En Europa había aparecido como fenómeno social la prensa diaria, y aquí no se iba a ser menos

La ciudad había pasado de 37.000 habitantes de 1714, a 125.000 en 1792. Se vivía una etapa de progreso y todavía no había cuajado el espíritu antiilustrado que suscitó la Revolución Francesa en toda España y, muy particularmente, en Cataluña. En Europa había aparecido como fenómeno social la prensa diaria, y aquí no se iba a ser menos.

El primer periódico de Barcelona había aparecido unos treinta años antes, el 7 de enero de 1762. Llevaba por título ‘Diario Curioso, Erudito y Comercial, Público y Económico, un título sin dudo poco eufónico para nuestros tiempos, y acaso también para aquéllos, pues no llegó al año de vida. Se vendía en las peluquerías de caballeros, establecimientos muy frecuentados en aquella época de influencia francesa. Diez años después se produjeron nuevas tentativas. Por un lado, apareció una publicación de nombre parecido al anterior, ‘Diario Curioso, Erudito, Comercial, Público y Económico’ y otra llamada ‘Diario Evangélico Histórico-Político’, cuyo nombre delata claramente sus orígenes. Tampoco cuajaron. Hasta que llegó el impresor napolitano con el ‘Diario de Barcelona’.

El periódico se había publicado hasta entonces en castellano, pero con la anexión de Cataluña al Imperio francés en 1812, pasó a editarse en francés y en catalán

Pero pronto llegaron los tiempos truculentos de las guerras napoleónicas, y Hussón de Lapazaran, como persona cabal que sin duda debió ser, fue un afrancesado. El periódico se había publicado hasta entonces en castellano, pero con la anexión de Cataluña al Imperio francés en 1812, pasó a editarse en francés y en catalán.

Entre los que combatían a los franceses y a los afrancesados, había un tal Antonio –o Antoni- Brusi Miravent, que tenía por encargo de la Junta Central la dirección de la ‘Gaceta Militar y Política del Principado de Cataluña’, un libelo que se repartía entre las tropas del ejército que luchaba contra Napoleón. Tras concluir la guerra con el resultado conocido, al pobre Hussón los vencedores le quitaron la concesión del periódico por afrancesado, y en agradecimiento por los servicios prestados, se la dieron a Brusi como «regalía». Con él empezó la dinastía familiar que dirigió el periódico, hasta el punto de conocerse popularmente con el sobrenombre de ‘El Brusi’. En 1820, fue el primer impresor que introdujo en España la litografía.

La ideología del periódico fue, desde un primer momento, monárquica y de tendencia conservadora, inclinándose ligeramente hacia los moderados después de la ruptura liberal. Hasta el último cuarto del siglo XIX, el ‘Diario de Barcelona’ fue el hegemónico entre los de su tendencia política. Empezó a perder influencia durante la Restauración, cuando fueron surgiendo competidores como ‘La Publicidad’ (1878), ‘El Diluvio’ (1879), ‘La Vanguardia’ (1881) o ‘El Noticiero Universal’ (1888). Aun así, en 1927 tenía una tirada de 50.000 ejemplares.

La ideología del periódico fue, desde un primer momento, monárquica y de tendencia conservadora

Durante la II República se posicionó en la línea monárquica y de la CEDA. Al estallar la Guerra Civil, fue incautado por Estat Catalá y se convirtió en el órgano de este partido; hasta que en 1937 la República desalojó a los ocupantes y, tras un breve periodo, dejó de publicarse. Con el franquismo se mantuvo en su línea de siempre, hasta entrar en crisis tras la muerte del dictador. A finales de los setenta su tirada apenas llegaba a los 7.000 ejemplares.

Dejó de publicarse en julio de 1980, tras la suspensión de pagos de la empresa, reapareciendo en octubre de este mismo año, autogestionado por los trabajadores y en edición bilingüe –castellano y catalán-. Cerró nuevamente en 1984, reapareciendo en 1986, solo en catalán, de la mano del Grupo Zeta, que lo traspasó a la O.N.C.E., quien a su vez lo vendió a un grupo ilerdense –Hermanos Dalmau- que acabó de rematarlo en 1994. Con el cierre de la edición digital en el 2009, desapareció definitivamente.

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