Diccionario de locuciones idiomáticas del español actual

El diccionario Va dirigido a un público muy amplio / UAH

La profesora honorífica en investigación de la UAH, Inmaculada Penadés, ha publicado recientemente el Diccionario de locuciones idiomáticas del español actual (DiLEA). Se ha diseñado una aplicación gratuita para su consulta, que abarca 6.848 locuciones verbales.

 

Inmaculada Penadés. / UAH

UAH / Inmaculada Penadés ha dedicado su carrera investigadora a líneas relacionadas con la Lingüística teórica, Sintaxis, Lexicología, Semántica, Fraseología, Lexicografía y Lingüística aplicada a la enseñanza de la segunda lengua en las universidades de Valencia, Cádiz y Alcalá, donde finalizó su carrera como catedrática.

En esta entrevista habla sobre el último proyecto: el DilEA, en el que comenzó a trabajar en el año 2006, aunque, como ella misma señala, parafraseando a la profesora Eugenia Olimpio, hasta este momento no puede decir aquello de ‘Ya llegamos a Haro, que se ven las luces’, una fórmula oracional que significa nada más ni nada menos que el proyecto está encarrilado y ya se puede difundir.

Profesora, para los nuevos en la materia, ¿qué es una locución verbal y qué la distingue de la perífrasis verbal?

Una locución verbal es una combinación de palabras que tiene una forma fija, que funciona como los verbos en una oración y cuyo significado no se deduce de las palabras que constituyen la locución. Con un ejemplo: ‘echar una mano’ es una locución verbal que emitimos en esa forma, no decimos, por ejemplo, ‘tirar una mano’ ni ‘echar unas manos’. Funciona como un verbo. Es decir, es el predicado en la oración ‘Me echa una mano con los críos’. Y el significado de esa locución, ‘ayudar’ no se obtiene a partir de los significados del verbo echar y del nombre mano.

Con un ejemplo: ‘echar una mano’ es una locución verbal que emitimos en esa forma, no decimos, por ejemplo, ‘tirar una mano’ ni ‘echar unas manos’

La locución se distingue de la perífrasis verbal porque esta última está formada por dos verbos: uno auxiliado que aporta el significado y que está en infinitivo, en gerundio o en participio, y otro auxiliar que se conjuga y proporciona el tiempo, el modo, la persona, el número y el aspecto en el que hay que entender el suceso expresado.  Un ejemplo: en la oración ‘Está paseando a los perros’, el verbo es una perífrasis: ‘está paseando’. El significado nos lo da el verbo auxiliado en gerundio, ‘paseando’, y todas las otras informaciones, el verbo auxiliar ‘está’, que, en relación con el aspecto, indica que el suceso expresado, la acción de pasear, está en curso o en desarrollo.

¿Por qué este diccionario de locuciones verbales? El español está lleno de ellas

Sí, el español tiene muchas locuciones, verbales y de otras clases: nominales, adjetivas, pronominales, verbales, adverbiales, preposicionales, conjuntivas y marcadoras. Además, hay publicados bastantes diccionarios de locuciones, pero gran parte de ellos no están hechos por especialistas, sino por personas a las que les gusta recoger este tipo de unidades, que llaman mucho la atención por sus características.

El español tiene muchas locuciones, verbales y de otras clases: nominales, adjetivas, pronominales, verbales, adverbiales, preposicionales, conjuntivas y marcadoras

El ‘Diccionario de locuciones idiomáticas del español actual (DiLEA)’ se diferencia por estar redactado siguiendo los fundamentos de la Lingüística y de la Lexicografía, pues analiza las locuciones e informa sobre ellas de manera análoga a como son estudiadas las palabras por estas ciencias.

¿Es nuestro idioma una lengua con más locuciones que otras de las más habladas: inglés, francés, alemán…?

Yo diría que el español tiene tantas locuciones como cualquiera de esas lenguas, que son lenguas de cultura con una larga tradición histórica y tienen una producción literaria tan importante como la española. A los lingüistas no nos interesa si una lengua tiene más o menos locuciones que otra, o más o menos palabras, porque en cualquier momento, continuamente, se están creando nuevas unidades. Lo que nos importa es analizarlas.

¿A quién va dirigido?

Va dirigido a un público muy amplio: hablantes de español interesados por conocer el significado y el funcionamiento de las locuciones, hablantes de español como segunda lengua y lengua extranjera que quieran ampliar sus conocimientos sobre  ellas, a hispanistas que deseen estudiar las locuciones del español de España y compararlas con las utilizadas en otras zonas de habla española, a profesores de español como lengua materna y lengua extranjera y a traductores, entre otros.

El diccionario ha sido financiado por el área de Lingüística General de la Universidad de Alcalá y por el Instituto Universitario de Lingüística Aplicada de la Universidad de Cádiz.

Quien lo consulte puede conocer de cada locución la forma, la clase a la que pertenece, si es transitiva, intransitiva, impersonal, etc.

Quien lo consulte puede conocer de cada locución la forma, la clase a la que pertenece, si es transitiva, intransitiva, impersonal, etc., como los verbos; si se utiliza en un contexto informal o formal, si es vulgar o si es de uso neutro, su frecuencia de uso en algunas locuciones, con qué elementos se combina para formar una oración, su significado… Y también ofrecemos ejemplos en los que aparece utilizada. Solo hay que consultar el diccionario para disfrutar un rato mirando las locuciones y aprendiendo nuevas informaciones sobre ellas.

No es el primer diccionario de estas características que realiza usted…

Así es, no es el primero. La editorial Arco/Libros me publicó hace ya algunos años varios diccionarios orientados a la didáctica del español: Diccionario de locuciones verbales para la enseñanza del español, Diccionario de locuciones adverbiales para la enseñanza del español, Diccionario de locuciones nominales, adjetivas y pronominales para la enseñanza del español y 70 refranes para la enseñanza del español.

¿Cuál es su locución verbal favorita, profesora?

No sabría decir, la verdad. Me gustan las locuciones del tipo ‘irse el santo al cielo’, cuyo significado guarda muy poca relación con las palabras que forman la locución. Me gusta mucho oírle decir a mi compañera Ana Cestero, una mujer muy trabajadora, que alguien ‘no da un palo al agua’. Y a mi compañera Ana Ruiz, que es muy observadora, dice que yo suelo utilizar mucho la locución ‘ni mu’. Esta no es verbal, es pronominal, significa ‘nada’ y generalmente la combinamos con el verbo decir: ‘No nos dijimos ni mu’.

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