María Casado: “no podemos hacer una divinización del genoma”, “el individuo es mucho más que su código genético”

¿Cuáles son los límites de los avances biomédicos?

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Bajo el título “La revolución de la medicina: nuevas fronteras, nuevos dilemas”, el 12 de septiembre por la tarde, el auditorio del campus de la Ciutadella acogió una nueva sesión de los Debates UPF Món, el ciclo de encuentros organizados por el Consejo Social de la UPF desde 2010 con el objetivo de profundizar en las cuestiones sociales más actuales de la mano de sus protagonistas.

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Toda esta evolución imparable, que supone una gran oportunidad para el ser humano, ¿qué límites éticos y sociales debe tener y cómo se debe regular?

UPF / El acto, que fue abierto por Núria Basi, presidenta del Consejo Social de la UPF, contó con las intervenciones de María Casado, directora e investigadora principal del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona; Luis Serrano, investigador y director del Centro de Regulación Genómica (CRG), centro participado y adscrito a la UPF, y Jordi Pérez, psicólogo y profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida.

Milagros Pérez Oliva, periodista y miembro del Consejo Social de la Universidad, que moderó el debate, apuntó durante la introducción que estamos ante un desafío interesante e inquietante a la vez: las reglas de la biología han dejado ser inmutables, y los científicos hoy en día están en condiciones de modificar unas reglas que hasta ahora parecían inalterables.

“Hay una aceleración del conocimiento: podemos intervenir sobre el individuo y su descendencia, hacer reprogramación celular, ingeniería de los tejidos, elaborar órganos a la carta a partir del material genético de cada persona, y hay técnicas de modificación de los embriones y de edición del genoma, como el KCRISPR, que en tres años ya ha supuesto una gran revolución “.

Toda esta evolución imparable, que supone una gran oportunidad para el ser humano, ¿qué límites éticos y sociales debe tener y cómo se debe regular? A esta pregunta intentó responder a continuación María Casado: “Es importante encontrar terrenos de acuerdo, somos una sociedad plural y debemos apreciar la posibilidad de que las personas tengan proyectos de vida diferentes y hacerlos compatibles”, afirmó.

María Casado incidió en la importancia de los datos personales en el ámbito de la salud. “Las personas somos nuestros datos”, manifestó

Llegar a este acuerdo es complicado, según la catedrática de Filosofía del Derecho de la UB: “Hoy en día el conocimiento nace orientado a la aplicación, y la investigación se mezcla con la sociedad, la economía, el mercado, ya que esto es un entramado, no hay pureza. Hay que reflexionar conjuntamente, pero no valen las normas de antes, ya que las reglas de la democracia formal son insuficientes”.

Tras manifestar que “no podemos hacer una divinización del genoma” y que “el individuo es mucho más que su código genético”, apuntó algunas de las preguntas a responder en este debate, en el que hay que ser realista: ¿Quién decide ? ¿Quién paga? ¿Qué riesgos hay que asumir?

Finalmente, María Casado incidió en la importancia de los datos personales en el ámbito de la salud, un tema muy delicado y sensible: “Las personas somos nuestros datos. Hay que tener mucho cuidado, ya que actualmente la tecnología puede hacer posible que lo que se anonimiza se reidentifique”.

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Cinco retos que revolucionaran la biomedicina
"Hasta ahora sólo hemos jugado", apuntó el director del CRG, Luis Serrano / UPF

“Hasta ahora sólo hemos jugado”, apuntó el director del CRG, Luis Serrano / UPF

Luis Serrano comenzó su intervención llamando cinco de los temas punteros en biomedicina que son susceptibles de generar debate ético y que podemos revolucionar el “cómo somos”: el cerebro (mapear e intervenir en sus conexiones), la interfase entre el hombre y la máquina (wearables, chips bajo la piel, etc.), la posibilidad de regenerar nuestros órganos, la medicina personalizada y la biología sintética. El director del CRG, que afirmó que “éticamente todo tiene su lado bueno y malo”, se extendió en el último de estos ámbitos, la biología sintética, del cual él es experto.

El científico y gestor hacer un repaso de la evolución que ha habido a lo largo de la historia, desde la selección natural de variantes vegetales, la ganadería, la mutagénesis química, la biotecnología, hasta llegar a la época actual, en la que los superordenadores nos permiten simular procesos biológicos y experimentar “in silico”, sintetizar el cromosoma, editarlo, a través de la técnica KRISPR, etc.

“Hasta ahora sólo hemos jugado”, apuntó el director del CRG. “La biología sintética actualmente rompe los moldes porque en ella reina la imaginación, los científicos ya están en una fase que quieren hacer ellos mismos el diseño”. Y concluyó: “Ahora tenemos las herramientas necesarias para modificar el genoma humano de una manera racional. Técnicamente es posible, pero no tenemos ni idea de qué hacer con ello ni de qué queremos cambiar “.

Luis Serrano mostró su preocupación por el hecho de que estos avances a la larga afectarán a la línea germinal de las personas, y esto puede crear una diferenciación y una desigualdad entre los individuos, en función de si se pueden permitir económicamente hacer frente a estos tratamientos.

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La presencia de la bioética en la educación superior

El último de los ponentes en intervenir fue Jordi Pérez, que se centró en la importancia que tienen los retos bioéticos en el ámbito de la enseñanza superior. El profesor del DCEXS-UPF remarcó que es imprescindible una buena formación de los futuros científicos en cuanto los aspectos bioéticos.

Jordi Pérez hizo mención de un estudio realizado desde su ámbito en el que se analizaba si los estudiantes de las titulaciones de los grados en ciencias biomédicas y medicina de una docena de las universidades norteamericanas y europeas más prestigiosas tenían formación en aspectos bioéticos, con unos resultados positivos del 66% en EEUU y del 33% en Europa.

En España, los 35 grados en ciencias biomédicas estudiados pertenecientes a 29 universidades españolas, sólo en siete, hacían formación en temas bioéticos

En España, los 35 grados en ciencias biomédicas estudiados pertenecientes a 29 universidades españolas, sólo en siete, una cifra que representa el 20% (entre los que la Universidad Pompeu Fabra), hacían formación en temas bioéticos, sobre todo centrada en la investigación en animales, humanos y en prácticas científicas. En cuanto a los 39 grados de Medicina analizados dentro del Estado, en 35 sí había estudios de bioética, más centrados en la investigación clínica y en la relación entre médico y paciente.

Jordi Pérez, antiguo decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida, terminó su parlamento recordando la importancia de la participación y la implicación de la sociedad en todos estos temas, un eje que centra el proyecto que se está llevando a tema el Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad (CCS-UPF) sobre investigación e innovación responsable en la enseñanza superior.

La parte final de los Debates UPF Món incluyó un turno de debate entre los ponentes de la mesa redonda, diferentes preguntas por parte del público asistente y un parlamento de clausura de Jaume Casals, rector de la UPF.

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