Dirk Salz expone un juego de espejos metafórico

Hasta el 10 de septiembre en la Galería Víctor Lope, se exhibe un juego de espejos metafórico que reta al espectador a distinguir lo real de lo aparente.

Nacido en 1962 en Alemania, Dirk Salz inició en 2002 su carrera en solitario después de formarse con distintos artistas. Como pintor, se interesa por las estructuras geométricas y la transparencia del color, jugando con las impresiones de profundidad por medio de la superposición de capas y planos.

 

La exposición But all joy wants eternity, que se puede visitar en Barcelona hasta el 10 de septiembre, reúne una veintena de trabajos realizados entre 2020 y 2021. Corresponden a dos series: Inmersiones profundas, con campos de color en varias capas y algunos desvanecimientos en que las tonalidades se confunden entre ellas, y Capas fragmentadas, cajas de plexiglás que contienen hojas de color superpuestas. Salz toma el título de la muestra de un extracto del libro Así habló Zaratrusta, escrito por Fiedrich Nietzsche en 1885, que dice así: “Toda alegría quiere la eternidad, quiere la profundidad, quiere la eternidad profunda”, en el sentido que la realidad no está en la superficie, sino que hay que sumergirse para encontrarla.

Su proceso creativo es de lo más original y responde siempre a la finalidad de retar al espectador a deconstruir el cuadro, buscar el trazo original y distinguir lo real de lo que son meros efectos de la refracción visual

Su proceso creativo es de lo más original y responde siempre a la finalidad de retar al espectador a deconstruir el cuadro, buscar el trazo original y distinguir lo real de lo que son meros efectos de la refracción visual. A primera vista resulta difícil discernir qué líneas, formas y niveles de profundidad forman parte de la obra y cuáles son simples reflejos. Para conseguirlo, el artista fuerza al espectador a moverse, a contemplar la pieza desde distintos ángulos y distancias, y a observarla cada vez más de cerca.

Para ello, Salz distribuye sobre planchas de multiplex un cierto número de capas de resina epoxy enriquecidas con pigmentos de pintura. El acabado de les piezas es extremadamente brillante, ya que están selladas con barniz. El resultado hace que sus cuadros se conviertan en una experiencia de cambio constante.

En tanto que material transparente, la resina epoxy genera la ilusión de que la mirada del observador penetra en la pintura. De este modo, la superficie lisa se transforma en una especie de ventana o espejo metafórico que traslada la silueta del espectador y el espacio circundante al interior de la obra y le brinda distintas posibilidades de interaccionar y relacionarse con ella. Además de explorar el entorno, el autor investiga y experimenta con la noción de temporalidad y la importancia del tiempo en la percepción de la creación pictórica.

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