La paradoja del inmigrante

Familia procedente de Nicaragua y residente en Miami. / EFE/ Gastón de Cárdenas

Los jóvenes latinos nacidos en EE UU sufren más estrés por discriminación que los inmigrantes

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Un estudio con adolescentes latinos de Nueva York revela que su bienestar psicológico aumenta en los últimos años de la educación secundaria. Sin embargo, entre los inmigrantes de segunda generación se produce una paradoja: padecen más ansiedad y depresión provocada por la discriminación racial que los nacidos en el extranjero, probablemente porque estos últimos cuentan con mayor apoyo de la comunidad de origen.

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SINC / Los adolescentes latinos de Estados Unidos sufren estrés derivado de la discriminación por motivos de raza. Sin embargo, no todos son capaces de afrontarlo de la misma manera. Un estudio realizado en la ciudad de Nueva York entre estudiantes de secundaria revela que los inmigrantes de segunda generación, con padres procedentes de América Latina pero ya nacidos en el país, presentan peores síntomas de salud mental derivados de la discriminación que los inmigrantes latinos nacidos en sus países de origen.

Para la investigación, publicada hoy en la revista Child Development, se hizo un seguimiento de 173 adolescentes en los tres últimos años de educación secundaria, entre el 10º y el 12º grado del sistema estadounidense, que cursan los jóvenes de entre 15 y 18 años. El bienestar psicológico aumenta a lo largo de este periodo, pero se ve rebajado por el estrés que les provocan las actitudes de amigos, profesores o medios de comunicación en relación con su origen étnico.

En cualquier caso, uno de los datos más llamativos del estudio es la significativa diferencia que existe entre la generación que nació en el extranjero y posteriormente emigró y los que han nacido en Estados Unidos, que padecen unos niveles de depresión y ansiedad mucho mayores que sus compañeros. Este mayor impacto de la discriminación sobre el bienestar psicológico del segundo grupo podría explicarse por “la paradoja del inmigrante”, apunta Selcuk R. Sirin, profesor de Psicología de la Universidad de Nueva York, según la cual “los inmigrantes de segunda generación evolucionan peor que los inmigrantes de primera generación en varios contextos, incluyendo la salud mental”.

[blocktext align=”left”]Los inmigrantes nacidos en el extranjero están más en contacto con los aspectos de la cultura latina, que tiene una función protectora

Probablemente, la explicación se encuentra en que “los inmigrantes nacidos en el extranjero están más en contacto con los aspectos de la cultura latina, que tiene una función protectora”, mientras que la discriminación se hace “más relevante para las generaciones posteriores”.

El trabajo de la Universidad de Nueva York, en el que también ha participado el College of Staten Island y la Universidad de la Ciudad de Nueva York, cobra gran importancia teniendo en cuenta que los latinos son la minoría étnica más grande y de mayor crecimiento en Estados Unidos, hasta el punto de que en la actualidad ya representan el 15% de la población total del país, que un tercio son menores de 18 años y que casi la mitad de los adultos latinos dicen que la discriminación forma parte de su vida cotidiana.

Los que participaron en este estudio tuvieron que responder preguntas sobre el estrés relacionadas con la discriminación y acerca de síntomas de ansiedad,  depresión o falta de sueño. Lo hicieron en tres ocasiones a lo largo de los tres años de seguimiento y en inglés, lo cual revela ya cierto de grado de integración incluso entre los no nacidos en Estados Unidos.

Quienes trabajan con inmigrantes latinos deben tener en cuenta los efectos de la discriminación, especialmente entre los de segunda generación

 

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Fuerza psicológica

En general, aspectos como el miedo, el nerviosismo o la soledad fueron mejorando con el paso del tiempo tanto en el grupo de inmigrantes de primera como de segunda generación, aunque en algún caso se producía un repunte en el 12º grado. Esta tendencia positiva muestra “fortaleza psicológica y capacidad de recuperación”.

De hecho, en relación con la discriminación que dicen sufrir, su estrés es menor que el de los jóvenes afroamericanos, explica Sirin, que considera que la cultura latina ampara en mayor medida al individuo, lo cual se ve reforzado cuantos más lazos se conservan con los orígenes, un aspecto que espera seguir estudiando. “Realmente, tenemos que entender las fortalezas que cada grupo cultural aporta a sus hijos y este enfoque positivo nos ayudará a identificar factores de protección para los jóvenes”, comenta.

Por otra parte, este trabajo tiene una utilidad directa para quienes trabajan con los inmigrantes latinos, que “deben tener en cuenta los efectos dañinos de la discriminación sobre la salud mental de los jóvenes, en particular para los que han nacido en Estados Unidos. “La concienciación sobre este problema puede ayudar a los profesionales a ser más sensibles y, por lo tanto, más eficaces en sus esfuerzos por ayudar a la juventud latina”, señala Sirin.

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Referencia bibliográfica

Discrimination Related Stress effects on the Development of Internalizing Symptoms among Latino Adolescents. Selcuk R. Sirin, Lauren Rogers-Sirin, Jessica Cressen, Taveeshi Gupta, Sammy F. Ahmed, Alfredo D. Novoa. Child Development, 2015.

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