Foto de archivo del año 1962. Unos niños acompañados de su madre ven la televisión./ EFE

‘Antoñita la fantástica’ o cómo convertir a los niños españoles en buenos ciudadanos

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Durante el franquismo hubo programas infantiles, pero no programación infantil. Los niños, considerados pequeños adultos, disfrutaban de la televisión en horarios limitados por una única cadena. Por primera vez, una investigación ha analizado 112 programas infantiles que se emitieron de 1958 a 1975. La conclusión del estudio es que se intentó adoctrinar a los niños, al principio con sentimientos patrióticos y religiosos; y más tarde, centrados en la realidad socioeconómica del país.

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SINC /La separata Vamos a la cama (1964) marcó un antes y un después en los programas infantiles. Hasta entonces se emitían en un contexto familiar. Con este anuncio, se estableció el límite de la presencia de los niños como espectadores, pero nada más: “Siguieron existiendo programas para adultos en el horario de tarde”, explica a Sinc María Antonia Paz, investigadora en el departamento de Historia de la Comunicación Social, de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Los primeros programas destinados al público infantil se emitieron en función de la actividad escolar, es decir, los jueves y los sábados por la tarde, días en los que en algunos colegios los niños no tenían clase. Y no fue hasta 1964 cuando se incrementaron las horas de emisión de los programas infantiles a lo largo de toda la semana.

Si bien el principal objetivo de TVE era entretener a los niños, no se perdía la ocasión de “educar”

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Programas infantiles a merced de la dictadura

Los diferentes tipos de programas que se emitieron durante el franquismo coincidieron en “el intento de adoctrinar a los niños como buenos ciudadanos”, subraya la profesora Paz. Según la autora, el catolicismo estaba presente de forma directa en Lecciones de catecismo (1959) o indirecta “en todos y cada uno de los formatos a través de parábolas, enseñanzas, recomendaciones, etc.”.

El patriotismo se divulgó a través de vidas ejemplares: “Españoles, del presente o del pasado, cuya trayectoria profesional o humana debía constituir un referente para todo buen español. No faltaron referencias que mostraban que lo español –inventos, deporte, música– triunfaba por todo el mundo”, añade la investigadora.

En esta época se mostró más tradición que modernidad, sin que esta faltara: música folk, fábulas, cuentos clásicos, canciones infantiles antiguas, bailes regionales, juegos tradicionales, circo, marionetas… “Era como si la televisión tuviese encomendada la misión de conservar y difundir todos los elementos de la cultura popular y cimentar la construcción cultural televisiva”, comenta Paz.

Esta y otras conclusiones se recogen en un estudio de María Antonia Paz, publicado en la revista European Journal of Communication, en el que se analizaron 112 programas infantiles y juveniles emitidos en TVE desde 1958 –cuando empezó a aparecer en prensa la información de la programación televisiva– hasta el 20 de noviembre de 1975 –después de morir Franco–.

 

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