Los sujetos examinados de diez meses en adelante habían adquirido totalmente la noción de que el tamaño es un factor importante en la dominancia social.

Los bebés de diez meses ya perciben la dominancia social

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Principe Baltasar. Carlos a caballo. Velazquez.

Príncipe Baltasar. Carlos a caballo. Velázquez.

Una nueva investigación estadounidense y danesa indica que con diez meses los bebés son conscientes de la dominancia social y de que si dos individuos entran en conflicto el mayor tiene más probabilidades de vencer.

Los descubrimientos, publicados en un artículo de la revista Science, sugieren que el concepto de la dominancia social es innato o que se desarrolla a una edad muy temprana. La capacidad de identificar personas que son más dominantes ayuda a los pequeños a comprender la estructura de su entorno social y los guía en sus interacciones con otras personas.

Las jerarquías de dominancia que otorgan a algunos individuos un acceso mayor a alimentos, pareja y otros recursos pueden observarse en todo el reino animal, incluidos los humanos. Según los investigadores, incluso los bebés crean jerarquías de dominancia similares a las de otros primates. Uno de los factores relacionados con la dominancia tanto en humanos como en otros animales es el tamaño.

«Tradicionalmente los reyes y caciques se han sentado en tronos elevados y portan coronas y vestimentas de elaborados diseños para aparentar un mayor tamaño del que tienen realmente. Asimismo, sus subordinados se inclinan o se arrodillan para mostrar respeto a dioses y humanos de mayor rango», indica Lotte Thomsen, autora principal del artículo, investigadora asociada al Departamento de Psicología de Harvard y profesora auxiliar de psicología de la Universidad de Copenhague.

«Muchos animales, como los pájaros y los gatos, se hinchan para aparentar un tamaño mayor ante un adversario y se postran para demostrar sumisión, como en el caso de los perros. Nuestro trabajo sugiere que incluso con una socialización limitada, los humanos son capaces de entender este tipo de acciones incluso antes de desarrollar el habla.»

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Relación entre el tamaño y la dominancia

En este estudio la profesora Thomsen y sus colegas observaron la reacción de un grupo de niños de entre 8 y 16 meses ante animaciones simples en las que se mostraban dos bloques (uno grande y otro pequeño) con dibujos de caras sencillas (ojos y una boca).

bebés_editedEn los vídeos los dos bloques se acercaban uno al otro desde sitios opuestos de la pantalla hasta que se encontraban en el centro, momento en el que se bloqueaban mutuamente el paso. A continuación, uno de los bloques se inclinaba y se desplazaba hacia un lado permitiendo que el otro continuase su camino. Si los niños perciben la relación entre el tamaño y la dominancia esperarán que el bloque pequeño dé paso al mayor y no al revés.

«Dada la imposibilidad de preguntar a niños preverbales, sus experiencias y expectativas deben evaluarse en función de su comportamiento. Los niños suelen mantener su atención durante más tiempo cuando algo les sorprende. De esta forma podemos probar hipótesis sobre lo que esperan midiendo su atención a situaciones que contravienen o confirman sus expectativas», indicó la profesora Thomsen. «Tal y como se predice en nuestra teoría, los niños prestaron mucha más atención cuando el agente de mayor tamaño cedía ante el más pequeño.»

De hecho, cuando un personaje pequeño daba paso a uno grande los bebés prestaron atención durante 12 segundos de media. No obstante cuando el personaje de mayor tamaño permitía el paso al pequeño, los niños observaron este sorprendente resultado durante 20 segundos.

La profesora Thomsen comentó que: «Lo que hemos demostrado es que incluso los niños preverbales comprenden la dominancia social y utilizan el tamaño relativo para entenderla. En términos sencillos, cuando un tipo grande y otro pequeño se enfrentan, los niños preverbales esperan que gane el más grande.»

grupo de bebés_editedOtros estudios en la materia han revelado que los bebés más pequeños del estudio, de ocho meses, no esperaban un resultado determinado del conflicto de dominancia social presentado en la animación y que los de nueve meses poseían un leve conocimiento de la dominancia social. No obstante los sujetos examinados de diez meses en adelante habían adquirido totalmente la noción de que el tamaño es un factor importante en la dominancia social.

«Una tarea crucial para el desarrollo del niño consiste en aprender la estructura social de su mundo con el fin de interactuar adecuadamente con parientes y extraños, amigos y enemigos, superiores, inferiores e iguales», concluyeron los investigadores. «Los descubrimientos que hemos realizado sobre la representación mental de objetivos en conflicto y la dominancia social entre dos agentes en los niños sugieren que, al igual que éstos poseen mecanismos para conocer el mundo físico y el de los agentes intencionales individuales desde una temprana edad, también poseen recursos representativos precoces adecuados para comprender en entorno social y que les permiten comprender y aprender las estructuras de dominancia social que les rodean.»

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